Suena la
alarma. Desganada, la apago y me levanto. Voy al baño, me lavo la cara y cuando
salgo veo a mi hermana esperando.
-Buenos días
enana
-Buenos días
Kelia. ¿Me llevas hoy al cole?
-Sí. Ve a
vestirte que en diez minutos nos vamos.
-Vale. –Se
inclina y me da en beso en la mejilla. Vuelvo a mi habitación y cierro la
puerta. Abro el armario y cojo unos pantalones vaqueros blancos rotos y una
blusa azul de cuadros. Me pongo mis HURACHE blancas y me peino mi larga melena
castaña. Una vez vestida, preparo las cosas para el instituto y voy a la
habitación de mi hermana.
-Yolanda,
¿estás lista?
-Sí.
-Vale.
Desayuna algo ligerito y nos vamos.
-Vale. –Se
va corriendo a la cocina y yo cojo sus cosas. Tiene una mochila de Elsa y Ana
de la película Frozen. Sonrío al recordar mi infancia y siento nostalgia.
Cuando yo tenía la misma edad que Yolanda, mi madre y mi padre tuvieron un
accidente de avión. Iban en el vuelo 765 dirección a París de luna de miel. Ese
día hubo tormenta y un rayo cayó sobre el avión. Este perdió el equilibrio y
cayó en picado desde 500 metros hasta el suelo. Murieron sesenta y cinco
personas de ochenta que viajaban en el avión. Marisa y Noel me adoptaron 3
meses después del accidente. Y hace 7 años tuvieron a Yolanda, su primera hija
de verdad.
Me doy
cuenta de que estoy llorando cuando una lágrima aterriza en mi boca. Me limpio
la cara y voy a la cocina.
-Buenos
días, mamá.
-Buenos
días, cielo.
-Yolanda
tenemos que irnos.
-Vale tata.
-¿La llevas
tú hoy?
-Sí. Como el
instituto está al lado podría llevarla yo a partir de ahora, si te parece bien.
-Me parece
genial, Kelia.
-Bueno, nos
tenemos que ir. –Le doy un beso en la mejilla.- Hasta luego.
-Hasta
luego.
-Adiós mamá.
-Adiós mi
pequeña. –Le da un beso y salimos de la casa.
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