¿Te gusta leer novelas románticas o calientes? ¡Este es tu blog! Puedes contactar conmigo por gmail: jmoralesrodriguez88@gmail.com y puedes hablar conmigo de cualquier cosa
jueves, 25 de enero de 2018
CAPITULO 21
No he podio concentrarme en toda la mañana pensando en Alex. No puedo creerme que ayer me dejara tirada por irse con otra... ¿Lo es, Kelia? Enamorarse es malo, te rompe en mil pedazos... Sacudo la cabeza e intento concentrarme. Faltan diez minutos para el recreo y la verdad estoy muerta de hambre. Empiezo a recoger cuando alguien me tira un papelito. Miro a mi alrededor pero no veo a nadie sospechoso. Lo abro y me muerdo el labio para no gritar de rabia. "Ayer Alex vino a visitarme... Menuda lengua tiene... ¿verdad, Kelia? Pues es mío, vete olvidando de él porque sino tendrás problemas gorda de mierda" ¡Es Carla! Vuelvo a mirar y efectivamente, Carla me está mirando con una sonrisa bastante amenazadora... Suena el timbre y recogo mis cosas a toda prisa y salgo de la clase, pero alguien me hace la zancadilla y no hace falta ser un genio para saber que ha sido la muy zorra de Carla.
-Pero niña, ten más cuidado a ver si vas a aplastar a alguien con tu enorme barriga. -Carla sale de la clase riéndose y no sé exactamente qué es, pero me levanto de golpe dejando mis cosas en el suelo y voy detrás de ella. Le cojo del pelo y la tiro al suelo y empiezo a pegarle golpes en la cara. Ella no se queda quieta y empieza a pegarme también. Damos la vuelta de modo que ahora es ella la que se pone encima de mí y empieza a pegarme. Le escupo y aprovecho que se esta tocando la cara para empujarle hacia atrás y echarle de nuevo en el suelo. Me pongo encima suya otra vez y le pego puñetazos a lo niestro y siniestro. Alguien me coge de la cintura y me retira de ella.
-¡Kelia! ¡Kelia para que la vas a matar! -Alex. Es Alex quien me está agarrando. Me intento quitar de su agarre y cuando lo consigo lo miro y salgo corriendo, dejando mis cosas en el suelo, en la clase, en donde vivo cada día un puto infierno. Salgo del instituto, sin importarme nada y corro. Corro sin rumbo, sin idea de a donde voy, pero no quiero mirar atrás.
Cuando creo que ya estoy lo suficientemente lejos de todo y todos, paro y respiro. No aguanto más, no puedo seguir que Alex me afecte así.. No es mi novio, no es nada y aún así cuando me dicen que han follado con él... Me siento en un banco y empiezo a llorar. Siempre me pasa lo mismo y estoy harta, pero es inevitable... Estoy enamorada.
Miro el teléfono. 4 llamadas de Carmen y un montón de mensajes de Alex... Lo bloqueo y le mando un WhatsApp a Carmen diciéndole que estoy bien y que luego le explico lo que ha pasado.
Después de un rato sentada y pensando en mis cosas, decido no volver a hablarle a Alex. Aunque será difícil si es el hermano de Carmen y el chico que con solo mirarme ya me están temblando las piernas... Después de pasarme media hora pensando sobre mi penosa vida, decido ir a mi casa.
martes, 23 de enero de 2018
CAPITULO 20
Me levanto desgana. No he parado de llorar en toda la noche. Siento el cuerpo cansado y pesado y me duele la cabeza. Me voy al baño y me miro en el espejo. Joder, menudas pintas... Tengo los ojos rojos e hinchados y unas ojeras... No, se acabó. Definitivamente paso de Alex. No puedo pasar más noches así.
Saco el maquillaje y me retoco un poco. Salgo del baño y como todas las mañanas, me voy a la habitación de Yolanda.
-¡Buenos días dormilona! Venga arriba. -Le hago cosquillas y patalea riéndose.
-¡Buenos días tata!
-Venga, arriba que hay que ir al colegio. -Le doy un beso y antes de que me responda me voy a mi habitación. Enciendo el teléfono y tengo 4 mensajes de Alex, los cuales borro sin leerlos y llamo directamente a Carmen.
-Buenos díasss putonaaa
-Buenos días Kelia
-¿Te vienes a mi casa y desayunamos juntas?
-Okey, dame 5 minutos y tiro para tu casa.
-Okey guapa, ahora nos vemos.
-Adiós petarda. -Y ambas colgamos a la vez. A partir de hoy se acabó el llorar por Alex y pensar en él. ¡Hay más peces en el mar! Termino de vestirme y voy a la cocina.
-Buenos días mamá.
-Buenos días Kelia
-¿Papá ya se ha ido?
-Si, tenía que irse más temprano de lo normal.
-Ah. -No digo más. Me duele que mi padre no esté tanto tiempo en casa como lo está mamá. Lo echo taaanto de menos... Suena el timbre y voy corriendo pero cuando abro la puerta... ¡Pom! Viene Carmen con Alex.
-Buenos días petarda. -Carmen es la primera en entrar y me saluda con un beso y un abrazo.
-Buenos días putona. ¿Preparada para el sábado? -Pregunto mientras dejo pasar a Alex.
-Obvio. ¡Lo vamos a petaaar!
-¿Qué pasa el sábado? -Pregunta Alex mirándome con esos ojos... Aparto la mirada para no volver a caer en la tentación y cierro la puerta.
-Kelia y yo nos vamos de fiesta el sábado, a estrenar modelitos.
-Pero sobre todo... ¡A ligaar! -Esto último lo digo un poco más alto y miro de reojo a Alex, el cual se ha puesto serio de repente.
-Kevin también se viene, así que estamos salvadas.
-A ver si te lo follas ya Carmen, que ganas no te faltan eh pillina. -Le doy un empujón con la cadera, a lo que ella me responde con una carcajada y un empujón en el brazo. -Venga vamos a desayunar y a llevar a mi hermana al colegio.
Los tres nos dirigimos a la cocina y entre risas, bromas y alguna que otra mirada entre Alex y yo, terminamos de desayunar.
Una vez dejado a mi hermana en el colegio, nosotros tres nos vamos a clase. Por el camino, Alex no para de mirarme y me está poniendo incómoda y a la vez neviosa. Carmen se da cuenta de la tensión que hay y se para.
-¿Se puede saber qué coño os pasa a los dos?
-¿A nosotros? Nada -Contesta Alex muy cortante.
-¿Kelia?
-Alex y yo ayer nos acostamos de nuevo y a las 04:00 de la mañana me desperté y no estaba. Se había ido.
-Kelia yo...
-No quiero escucharte Alex...
-¿Estabas con Clara después de haberte tirado a Kelia?
-¡¿Qué?!
-Joder Carmen cierra la puta boca.
-Osea, que me follas y cuando me quedo dormida te vas y me dejas sola.. ¿para luego irte con otra? ¡Tú estas mal si piensas que voy a permitir eso!
-¡No! Kelia escúchame... -le pego una ostia.
-No, paso de hablar contigo y paso de ser tu follamiga. ¡No sé como puedo enamorarme siempre de los tíos más cabrones! -Dicho esto, cojo a mi amiga y salimos disparadas a clase.
miércoles, 10 de enero de 2018
CAPITULO 19
Después de dar una vuelta sin ningún rumbo fijo, enciendo el móvil y me encuentro con 12 llamadas perdidas de mi madre, 7 de Carmen y 4 de Alex. Le mando un WhatsApp a Carmen diciéndole que estoy bien, pongo música y me dirijo a mi casa. Pienso en todas las cosas que me han pasado desde que conozco a Alex. Es cierto que me han pasado cosas buenas, como aquella vez que me besó en el probador del centro comercial, o cuando me sorprendió apoyado en el armario de mi cuarto cuando salí de la ducha. Pero también me han pasado cosas malas, como por ejemplo que uno de sus mejores amigos sea el chico del que estuve enamorada y me arruinó la vida. Cuando llego a mi casa me encuentro a mi madre dando vueltas de un lado para otro, mi padre en el sofá, Carmen tranquilizando a mi hermana y a... ¿Alex? ¿Qué coño hace él en mi casa?
-¿Qué coño haces tú aquí? -Digo sin pensar y todo el mundo me mira. -¿Qué pasa?
-¡¿Cómo que qué pasa?! ¡Qué has estado fuera todo el día! No me respondías a los mensajes ni a las llamadas, Carmen estaba súper preocupada y el pobre Alex estaba llorando y muy angustiado.
-¿Pobre Alex? ¿Angustiado? ¿Llorando? ¿Por mí? Jajajajaja, permíteme que lo dude mamá.
-Es verdad Kelia... Mi hermano ha estado todo el día mal y preocupado por ti...
-¿Ahora estáis todos contra mí o que? El "pobre Alex" me la suda ¿vale? Si estoy así es por su culpa joder. Y encima tiene los cojones de presentarse aquí y decir que está preocupado por mí.
-¡Kelia! No seas así con el chico
-Mira paso, me voy a mi habitación. -Me abro paso entre todos y me voy corriendo a mi habitación y me tiro a la cama. Es increíble como todos pueden ponerse en tu contra en un segundo. Maldito Alex. Alguien entra y no hace falta levantar la cabeza para saber que es él. Ese maldito cosquilleo vuelve y tengo que contenerme para no levantar la cabeza.
-Kelia... -dice con cautela.
-¡Déjame! ¡Vete!
-No, esta vez no voy a irme. Escúchame por favor.
-No. Vete por favor.
-No. -Levanto la cabeza y lo veo mirándome con los ojos rojos. No puedo dejar de mirarlo, es taaaan guapo, taaaan mono.... Poco a poco nos vamos acercando y todos los problemas, todo el daño que me ha hecho y todo lo sucedido hace un momento desaparece. Me da rabia que tenga tanto efecto en mí... Nuestros labios se juntan y es ahí cuando pierdo el control de mi cuerpo. Me tumba y me va besando el cuello mientras sus manos me recorren el cuerpo. Llega a mis pechos y para. Se separa y me mira unos segundos antes de quitarme la camiseta y chuparme los pezones. Jadeo y me muerdo el labio. Con la mano derecha va bajando por mis caderas hasta llegar a la cinturilla de mi pantalón. Mete la mano por debajo y toca mi intimidad húmeda y caliente. La respiración se me acelera en un segundo, al igual que mi pulso. Aprieta con los dedos mi clítoris y jadeo. De repente saca la mano y gruño por la falta de contacto. Veo como se quita la camiseta y me ata a la cama con ella. Lo miro extrañada y a la vez intrigada.
-¿Qué...?
-Shhh- pone el dedo índice en mis labios indicándome que me calle.-Te va a gustar.
Me quita los pantalones junto con el tanga y me abre de piernas. Vuelve a mis labios y poco a poco va bajando. Succiona un pezón y me lo muerde y yo gimo. Es alucinante lo cachonda que me puede poner este chico. Coge mi otro pezón y hace el mismo movimiento mientras que introduce dos dedos dentro de mi. Gimo. Los saca y vuelve a introducirlos y así constantemente. Mientras me penetra con los dedos sigue bajando los besos por mi cintura, caderas, barriga y cuando llega a mi sexo no duda ni un segundo e introduce la lengua. Arqueo la espalda y gimo. Lame con fuerza y no puedo evitar cerrar los ojos del placer. La sensación de tener su lengua a la vez que me penetra con los dedos es... maravillosa, sensacional. Succiona el clítoris mientras lame con la lengua e introduce de nuevo los dedos.
-Aleeexx....-gimo tan fuerte que de repente temo de que mis padres me hayan oído. Alex para, se quita los pantalones y de una sola embestida me penetra. Arqueo la espalda y al querer echar las manos hacia abajo consigo hacerme daño. Él ve lo que quiero hacer y me desata las manos. Agarro su cabeza y la atraigo hacia mi. Lo beso de una formal tan sensual, tan efusiva que tiene que apartarse un poco. Me penetra despacio mientras me besa y poco a poco va aumentando el ritmo. Me pone a 4 patas y me da unos azotes. Me agarra del pelo y me echa la cabeza hacia atrás y me besa mientras me folla bien duro. Me da un azote, dos, tres y cuatro azotes y no puedo dejar de gemir. Sale de mi, se tumba y me siento en su pene para acto seguido empezar a cabalgar, Pongo mis piernas encima de las suyas, abriéndome totalmente de piernas y él me frota el clítoris mientras me penetra.
-Neneeee...
-Vamos nena, córrete para mí. -Aumenta el ritmo y me penetra tan fuerte que en dos minutos llegamos al clímax los dos. Sale de mí, tira el condón y se tumba a mi lado. Me abraza tan fuerte que me hace un poco de daño.
Abro los ojos y veo que todavía es de noche. Miro el móvil y son las 04:00 de la mañana. ¿Qué hago levantada a estas horas? Miro a mi lado pero no veo a Alex. La angustia me recorre el cuerpo y por instinto miro en el baño. Nada. Ni rastro de él. Me niego a creer que me ha vuelto a dejar... Miro por toda la casa, incluso en habitación de mis padres. Nada. Sin poder detenerme empiezo a llorar y tengo que taparme la boca para que no me escuchen. Corro a mi habitación, cierro la puerta y me tiro en la cama. No puedo creerlo. ¿Cómo puedo ser tan estúpida? ¿Cómo puedo caer tan fácil? Me hago un novillo y lloro de nuevo, otra vez por él.
CAPITULO 18
A la hora del recreo, nos sentamos Carmen, Kevin y yo en la última mesa de la cafetería. Mientras desayunamos, hablamos de lo del sábado.
-Va a estar genial.
-Kelia, tenemos que ir de compras.
-Si, por favor, no tengo nada que ponerme.
-Mira, por ahí viene mi hermano... -Giro sutilmente la cabeza y efectivamente, Alex está en la puerta de la cafetería. Parece buscar a alguien desesperadamente y, cuando nuestros ojos chocan, empieza a caminar hacia nuestra mesa.
-Que viene hacia aquí... -un cosquilleo invadió mi estómago.
-Hola hermanita. Hola, Kevin ¿no? Y hola Kelia. Te traigo una cosa. -Abro los ojos como platos al ver un ramo de flores y una tarjeta.
-¿Qué... que es esto? ¿Por qué me regalas flores?
-Me siento fatal por lo de... -de repente, una mano se posa en el hombro de Alex y ambos levantamos la cabeza. Al ver quién es, un escalofrío recorre mi cuerpo. Raúl.
-Hey Alex, ¿por qué le traes flores a Kelia?
-Esto... No son mías, tío. Son de un chico de mi clase que al parecer está pillado por la niña esta. -Me mira y en sus ojos puedo ver el... ¿dolor? No, no puede ser que Alex esté dolido por lo que acaba de decir.
-¿Quién? Bueno, no me interesa. Dame eso -coge el ramo de flores y acto seguido me mira. -Mira Kelia lo que hago con tu estúpido ramo de flores. -Lo tira al suelo y empieza a pisotearlo. Un dolor se clava en lo más profundo de mi ser y me levanto. Cojo la botella que hay en mi bandeja, la abro y se la echo por encima hasta acabarla y acto seguido salgo corriendo, mirando de reojo a Alex. Su cara expresa dolor y a la vez enfado. Menudo gilipollas. Me meto en el baño y cierro la puerta. Me siento en el suelo con las rodillas pegadas al pecho y empiezo a llorar.
Desde el recreo no he salido del baño y me he perdido dos clases. Ya que estamos pierdo la otra también... Uf. No puedo dejar de llorar. Cuando he visto a Alex con un ramo de flores... me he sentido genial. Pero cuando he visto a Raúl y Alex ha dicho que no son suyas he vuelto a sentirme como una mierda... Nunca me habían humillado tanto y de esa manera... Estúpido Alex. Me duele el pecho de tanto llorar. Cojo mis cosas y salgo del baño. Ya que he perdido las dos horas pierdo la última también. Salgo del instituto y me voy a dar una vuelta.
martes, 9 de enero de 2018
CAPITULO 17
Suena el despertador. Esta vez creo que más alto que otras veces. Me levanto sin ganas. Lo apago y voy a la habitación de mi hermana.
-Venga, Yoli, arriba.
-Un ratito más... -ruega dándose la vuelta.
-No. Arriba.
-Que borde estás hoy, Kelia. No me gusta que seas así. -Se levanta de la cama y sale de su habitación. Vuelvo a mi habitación y abro el armario. La verdad es que no tengo ganas ni de vestirme... ¿Y si no voy? No, tengo que ir. Suspiro y cojo unos leggins negros juntos con una camiseta morada y mis ADIDAS negras. Una vez vestida y arreglada cojo mi mochila, mi móvil y cuando salgo veo a Carmen con mi hermana. Cuando me ve, sonríe.
-Buenos días. guapa.
-Hola...
-Kelia, levanta ese ánimo.
-No puedo Carmen. Cada vez que cierro los ojos veo a Raúl tocándome y a Alex mirándome sin hacer nada y... -suspiro.
-Olvídalo. No llegó ni a tocarte las tetas por debajo de la camiseta. Se pasó y mi hermano también, pero no sucedió nada más.
-Si no llega a ser por Kevin... me habrían violado.
-Pero no lo hicieron, quédate con eso.
Bueno...
-Venga, vámonos. -Coge a mi hermana en brazos y salimos.
Cuando dejamos a mi hermana en el colegio, vamos a una cafetería que hay al lado del instituto y nos sentamos fuera. El camarero viene y nos toma nota. Carmen pide un café solo y un mixto y yo pido un cola-cao y un pitufo de queso (amo el queso).
-Venga hija, levanta ese ánimo.
-Ayer me encontré a tu hermano cuando volvía a mi casa. -Suelto de repente.
-¿Qué?
-Si. Me lo encontré y cuando estaba echándole la bronca se acercó a mí y me besó.
-Mira que es gilipollas... Después de lo... bueno, ya sabes, ¿tiene la cara de besarte? Es mi hermano pero es un imbécil. Llevo desde ayer sin hablarle.
-No tienes por qué hacer eso... Es tu hermano.
-Me da igual, puede que sea mi hermano, pero tú eres mi mejor amiga y mientras Raúl intentaba violarte, Alex no hizo nada.
-Ya... -el camarero nos trae el desayuno y dejamos de hablar. Cuando termino, miro la hora y doy un salto.
-Carmen, tenemos que irnos. Son las 08:23. Llegamos tarde.
-Ostias. -Saca el monedero, coge 5 euros y los deja en la mesa y acto seguido nos vamos a toda velocidad a clase.
domingo, 7 de enero de 2018
Para mis lectores
Lo siento por no escribir nada durante bastante tiempo pero he tenido muchos problemas y no he podido escribir... Vaya escritora soy ¿no? De verdad lo siento muchisimo... Estaré más pendiente del blog...
Un beso lectores, y siento de verdad no haber estado pendiente.
Un beso lectores, y siento de verdad no haber estado pendiente.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)