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miércoles, 10 de enero de 2018
CAPITULO 19
Después de dar una vuelta sin ningún rumbo fijo, enciendo el móvil y me encuentro con 12 llamadas perdidas de mi madre, 7 de Carmen y 4 de Alex. Le mando un WhatsApp a Carmen diciéndole que estoy bien, pongo música y me dirijo a mi casa. Pienso en todas las cosas que me han pasado desde que conozco a Alex. Es cierto que me han pasado cosas buenas, como aquella vez que me besó en el probador del centro comercial, o cuando me sorprendió apoyado en el armario de mi cuarto cuando salí de la ducha. Pero también me han pasado cosas malas, como por ejemplo que uno de sus mejores amigos sea el chico del que estuve enamorada y me arruinó la vida. Cuando llego a mi casa me encuentro a mi madre dando vueltas de un lado para otro, mi padre en el sofá, Carmen tranquilizando a mi hermana y a... ¿Alex? ¿Qué coño hace él en mi casa?
-¿Qué coño haces tú aquí? -Digo sin pensar y todo el mundo me mira. -¿Qué pasa?
-¡¿Cómo que qué pasa?! ¡Qué has estado fuera todo el día! No me respondías a los mensajes ni a las llamadas, Carmen estaba súper preocupada y el pobre Alex estaba llorando y muy angustiado.
-¿Pobre Alex? ¿Angustiado? ¿Llorando? ¿Por mí? Jajajajaja, permíteme que lo dude mamá.
-Es verdad Kelia... Mi hermano ha estado todo el día mal y preocupado por ti...
-¿Ahora estáis todos contra mí o que? El "pobre Alex" me la suda ¿vale? Si estoy así es por su culpa joder. Y encima tiene los cojones de presentarse aquí y decir que está preocupado por mí.
-¡Kelia! No seas así con el chico
-Mira paso, me voy a mi habitación. -Me abro paso entre todos y me voy corriendo a mi habitación y me tiro a la cama. Es increíble como todos pueden ponerse en tu contra en un segundo. Maldito Alex. Alguien entra y no hace falta levantar la cabeza para saber que es él. Ese maldito cosquilleo vuelve y tengo que contenerme para no levantar la cabeza.
-Kelia... -dice con cautela.
-¡Déjame! ¡Vete!
-No, esta vez no voy a irme. Escúchame por favor.
-No. Vete por favor.
-No. -Levanto la cabeza y lo veo mirándome con los ojos rojos. No puedo dejar de mirarlo, es taaaan guapo, taaaan mono.... Poco a poco nos vamos acercando y todos los problemas, todo el daño que me ha hecho y todo lo sucedido hace un momento desaparece. Me da rabia que tenga tanto efecto en mí... Nuestros labios se juntan y es ahí cuando pierdo el control de mi cuerpo. Me tumba y me va besando el cuello mientras sus manos me recorren el cuerpo. Llega a mis pechos y para. Se separa y me mira unos segundos antes de quitarme la camiseta y chuparme los pezones. Jadeo y me muerdo el labio. Con la mano derecha va bajando por mis caderas hasta llegar a la cinturilla de mi pantalón. Mete la mano por debajo y toca mi intimidad húmeda y caliente. La respiración se me acelera en un segundo, al igual que mi pulso. Aprieta con los dedos mi clítoris y jadeo. De repente saca la mano y gruño por la falta de contacto. Veo como se quita la camiseta y me ata a la cama con ella. Lo miro extrañada y a la vez intrigada.
-¿Qué...?
-Shhh- pone el dedo índice en mis labios indicándome que me calle.-Te va a gustar.
Me quita los pantalones junto con el tanga y me abre de piernas. Vuelve a mis labios y poco a poco va bajando. Succiona un pezón y me lo muerde y yo gimo. Es alucinante lo cachonda que me puede poner este chico. Coge mi otro pezón y hace el mismo movimiento mientras que introduce dos dedos dentro de mi. Gimo. Los saca y vuelve a introducirlos y así constantemente. Mientras me penetra con los dedos sigue bajando los besos por mi cintura, caderas, barriga y cuando llega a mi sexo no duda ni un segundo e introduce la lengua. Arqueo la espalda y gimo. Lame con fuerza y no puedo evitar cerrar los ojos del placer. La sensación de tener su lengua a la vez que me penetra con los dedos es... maravillosa, sensacional. Succiona el clítoris mientras lame con la lengua e introduce de nuevo los dedos.
-Aleeexx....-gimo tan fuerte que de repente temo de que mis padres me hayan oído. Alex para, se quita los pantalones y de una sola embestida me penetra. Arqueo la espalda y al querer echar las manos hacia abajo consigo hacerme daño. Él ve lo que quiero hacer y me desata las manos. Agarro su cabeza y la atraigo hacia mi. Lo beso de una formal tan sensual, tan efusiva que tiene que apartarse un poco. Me penetra despacio mientras me besa y poco a poco va aumentando el ritmo. Me pone a 4 patas y me da unos azotes. Me agarra del pelo y me echa la cabeza hacia atrás y me besa mientras me folla bien duro. Me da un azote, dos, tres y cuatro azotes y no puedo dejar de gemir. Sale de mi, se tumba y me siento en su pene para acto seguido empezar a cabalgar, Pongo mis piernas encima de las suyas, abriéndome totalmente de piernas y él me frota el clítoris mientras me penetra.
-Neneeee...
-Vamos nena, córrete para mí. -Aumenta el ritmo y me penetra tan fuerte que en dos minutos llegamos al clímax los dos. Sale de mí, tira el condón y se tumba a mi lado. Me abraza tan fuerte que me hace un poco de daño.
Abro los ojos y veo que todavía es de noche. Miro el móvil y son las 04:00 de la mañana. ¿Qué hago levantada a estas horas? Miro a mi lado pero no veo a Alex. La angustia me recorre el cuerpo y por instinto miro en el baño. Nada. Ni rastro de él. Me niego a creer que me ha vuelto a dejar... Miro por toda la casa, incluso en habitación de mis padres. Nada. Sin poder detenerme empiezo a llorar y tengo que taparme la boca para que no me escuchen. Corro a mi habitación, cierro la puerta y me tiro en la cama. No puedo creerlo. ¿Cómo puedo ser tan estúpida? ¿Cómo puedo caer tan fácil? Me hago un novillo y lloro de nuevo, otra vez por él.
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