viernes, 23 de marzo de 2018

CAPITULO 25


Suena la alarma. Abro los ojos y la apago. No tengo ganas de ir a clase y menos por lo de ayer. Pienso en hacerme la enferma pero recuerdo que hoy quedado con estos por la tarde. Me levanto de la cama, voy al baño y cuando salgo voy a la habitación de mi hermana.
-Yoli, cariño, vamos, arriba.
-Mmm...
-Venga dormilona. -La destapo y le hago cosquillas. Ella patalea y me suplica que pare, pero yo no doy mi brazo a torcer y sigo haciendole cosquillas. De repente ambas miramos a la puerta y vemos a mi padre apoyado en el umbral, sonriendo.
-¿Habéis empezado la fiesta sin mi? -Y dicho esto y sin dejar que respondamos, se abalanza sobre nosotras y ahora es él quien nos hace cosquillas a las dos. Reímos, pataleamos, suplicamos y hasta intentamos hacerle cosquillas a él, pero nada. Pasado unos minutos paramos de reirnos y acabamos sin respiración y yo tirada en el suelo, sonriendo y con los pelos echo una mierda. Así sí da gusto empezar el día.
-Venga chicas, arriba que vais a llegar tarde. -Dice mi padre una vez recuperado el aliento. Se levanta y sale por la puerta con una sonrisa.
-Venga Yoli, vístete. -Me levanto del suelo y me voy a mi habitación. Me dirijo al armario y saco unos jeans negros rotos y una camiseta larga, de esas que te llegan un poco más arriba de las rodillas, negra con la palabra FEMINIST en blanca. Me quito el pijama y cojo mi sujetador negro de encaje. Una cosa que me gusta de mi cuerpo son mis pechos. Son grandes y ronditos.
Me visto, preparo las cosas para las clases y voy a la cocina donde, como no, está Carmen deborando mis cereales.
-Vas a tener que pagarme una pensión eh. -Digo bromeando.
-Buenos días guapa. -Dice con la boca llena de cereales.
-Mi hermana me preguntó ayer que cuando volverá tu hermano a mi casa.
-Ostias, ¿de verdad? Le ha cogido mucho cariño...
-Eso me temo...
-No te rayes ¿eh? ¡Que hoy nos vamos de compras! -Entusiasmada, me coge las manos y empieza a dar saltitos y me contagia el buen rollo.
-¡Yoli, vámonos!
-Ya estoy tata. ¡Carmeeen! -Corre hacia ella y le abraza las piernas. Carmen la coge en brazos y le da besos por toda la cara. Juega un rato con ella y luego la deja en el suelo. Desayuno yo también y luego, las tres salimos de casa.

Una vez en el instituto, todo el mundo me mira. Pero no me miran con admiración o con buen rollo, sino más bien como si hubiera cometido un delito o algo así. Carmen, como ve que me estoy poniendo nerviosa, me agarra el brazo y me lo aprieta. Me acompaña a mi clase y cuando entramos, pasa igual: toda las miradas para nosotras. De repente vemos a Carla entrar y me quedo de piedra. Tiene arañazos por toda la cara y una que otra herida en el labio. Me mira con una mezcla entre asco, rabia e ira. Aparto la mirada y acompaño a Carmen a su clase. Cuando vuelvo a mi clase llego justo a tiempo puesto que el profesor entra segundos después que yo. Las horas se me hacen eternas, y siento la mirada de todo el mundo acribillandome, asesinandome en sus mentes y eso me incomoda mucho. Por fin toca el timbre anunciando el recreo. Guardo mis cosas y salgo casi corriendo de la clase. Estoy a punto de entrar en la cafetería cuando 4 niñas se paran delante de mí, y una de ellas es Carla y de inmediato sé que no pasará nada bueno.
-¿Me dejáis pasar, por favor? -Intento pasar por en medio pero me empujan.
-¿Dónde crees que vas, zorra? Mira como tengo la cara por tu culpa.
-Si no me hubieras hecho nada, no te habría pegado. Y ahora, aparta. -Vuelvo a intentar pasar pero hacen lo mismo que antes.
-Pues ahora te vas a enterar, gorda de mierda. -Una de sus amigas me coge del pelo y me llevan al baño. Una vez allí, me suelta de tal manera que me choco con la pared y me caigo. Intento levantarme pero otra de sus amigas me pega un puñetazo en la cara y me caigo de culo. Ahora es Carla la que se acerca a mí, me agarra del pelo y empieza a pegarme puñetazos mientras las otras me pegan patadas en todo el cuerpo. No paro de llorar y de suplicar que paren, pero no sirve de nada.
-Vas a pagar por haberme pegado, niña asquerosa. -Me escupe y me araña la cara tan fuerte que empieza a sangrarme. Pasa no sé cuánto tiempo hasta que por fin paran.
-Y que te quede claro una cosa: Alex es mio, puta. -Me pega una última patada en las costillas y se van, dejándome ahí. Intento levantarme pero nada más que lo hago siento un fuerte dolor en el lado izquierdo y me vuelvo a caer, haciendome más daño. Arrastrándome como puedo, me voy a una de las puertas del baño y me encierro ahí. Me duele todo, no puedo casi respirar, siento que me ahogo. No puedo parar de llorar, me duele la cabeza, las costillas, la cara, la barriga, las piernas y hasta el trasero. De repente escucho voces y se me tensa todo el cuerpo. ¿Vienen otra vez? ¿No han tenido suficientes con dejarme así? Pero cuando más cerca están las voces, me doy cuenta de que no son ellas. Pero esas voces... Me suenan...
-¿Kelia? ¿Estás aquí?
¡Es Carmen! Me levanto como puedo, aguantándome el dolor y mordiendome el labio para no llorar.
-¿Kelia? -Vuelven a pronunciar mi nombre, pero esta vez es un niño... ¡Kevin! Agarro el pomo de la puerta y al abrir, los veo con la boca abierta y los ojos como platos y segundos después, negro. Me desplomo en el suelo y poco a poco voy dejando de oír voces.

CAPITULO 24


Oigo voces pero no sé si son reales o sólo es mi imaginación. Noto un zarandeo y poco a poco voy abriendo los ojos y me encuentro seis pares de ojos mirándome fijamente. Me froto los ojos y me siento en el sofá.
-Buenos días eh. -Dice Kevin sentándose a mi lado.
-Perdón chicos, he debido quedarme dormida mientras veía la película. Oye, una cosa, ¿cómo demonios habéis entrado?
-Tu madre ha venido y nos ha visto pegando y gritando tu nombre y nos ha dejado pasar. Nos dijo que lo más seguro es que estuvieras dormida por el dolor de cabeza...-explica Carmen y me mira interrogante.
-Yoli, vete a tu habitación y ahora voy yo y jugamos un poco ¿vale?
-Vale tata. -Me da un beso y se va corriendo.
-Le he tenido que mentir a mi madre porque no quiero que se preocupe y me interroge.
-Vale, pues a nosotros no nos mientas. ¿Por qué te has peleado con Carla? -Suspiro, cierro los ojos y se lo cuento a los dos. Cuando termino, ambos están atónitos y con cara de póquer.
-Menuda zorra.
-No entiendo como mi hermano se ha fijado en alguien como ella teniéndote a ti...
-Pues tu hermano a venido a traerme las cosas y a intentado hablar conmigo.
-¿Por qué dices "intentado"? -Preguntan curiosos ambos.
-Porque le he interrumpido. Le he dicho que paso de él, que el sábado saldré con vosotros y me enrollaré con los que pueda que al igual que él, puedo y sé hacerlo.
-¡Así se habla Kelia! Le has puesto dos pares de cojones.
-Lo sé, pero no tengo tan claro si podré hacerlo sin pensar en él o sentirme culpable.
-Mira, ya queda dos días. ¡Mañana ya es viernes! -Exclama felizmente Carmen y me contágia su estusiasmo.
-Bueno chicos, gracias por venir, de verdad, pero tengo que ayudar a mi hermana con los deberes y jugar un rato con ella.
-Vale, nosotros también nos tenemos que ir. Recuerda que mañana nos vamos de compras.
-¿Otra vez? ¡Pero si fuimos el otro día!
-Ya, pero tenemos que comprarnos los vestidos para el sábado, y Kevin tiene que ir al centro así que aprovechamos todos y vamos juntos y luego nos vamos a cenar por ahí. ¿Os parece bien? -Kevin y yo nos miramos unos instantes y ambos decimos a la vez:
-Nos parece bien.

Ya son las 22:00 y mi madre no da señales de vida. Carmen y Kevin dijeron que mi madre había llegado pero a los minutos se fue otra vez. No me ha dejado ni una nota ni un mensaje en WhatsApp, nada. Me estoy empezando a preocupar. He bañado y le he dado de cenar a mi hermana solo falta acostarla así que voy a su habitación y la meto en la cama.
-Tata.
-Dime cariño.
-¿Tu amigo por qué no viene más?
-Pero si Kevin a venido esta tarde.
-No me refiero a él, sino al hermano de Carmen, ese que es muy guapo. -Y al decir esto último se tapa la cara con las manos, avergonzada y suelto una carcajada.
-No tiene tiempo para venir, pero ya hablaré con él ¿vale?
-Vale tata. Me cae bien y se nota que te quiere. -Me da un beso y se da la vuelta. Me quedo pensando en lo que me ha dicho y salgo de su habitación. Voy al salón, me pongo la tele y miro el móvil. Hablo con Carmen de lo de mañana por la tarde. Hemos quedado a las 17:00 en su casa para salir desde allí, osea que veré a Alex... Tengo que sacarmelo de la cabeza, es un caso perdido. De repente me llega un WhatsApp de él y me debato entre leerlo o borrar el chat, pero como mi curiosidad es más grande al final entro en su chat.
Alex:  ¿Has revisado tus cosas por si te falta algo?
Lo dejo en visto y voy a mirar. Abro la mochila y lo saco todo los libros, el estuche, la agenda, el agua, el libro de lectura y por último, el archivador. Cuando saco éste último se cae un sobre. Me siento en el suelo y empiezo a leer:
Hola Kelia:
No sé por donde empezar... Primero de todo quería pedirte perdón por los mareos que te estoy dando, pero no sé qué me pasa contigo que no puedo dejar de pensar en ti ni quedarme embobado cuando te veo. Me gustas, me gustas muchísimo y quiero que todo el mundo lo sepa, pero no quiero perder mi reputación... Sé que es miserable y egoísta por mi parte, pero es lo que hay. Sé que yo también te gusto y tienes razón, debería pensar antes de hacer algo. Quiero una relación contigo pero sin que nadie se entere... por favor, dime que sí, me muero por tenerte.
Un beso: Alex
Dejo de leer y sé que estoy llorando. ¿Cómo puede ser tan gilipollas? Vale, me ha dicho que le gusto, por fin, pero eso no quita que haya sido un completo gilipollas conmigo. Me ha utilizado, me ha dejado en ridículo y a mentido. Guardo la nota en un cajón de mi escritorio y vuelvo al salón. Cojo el móvil, voy a su chat y le escribo:
Yo: Sí, lo he revisado todo y he leído tu nota. Gracias por el detalle, pero creo que ya te lo he dejado todo claro esta tarde. Si te gustase de verdad te daría igual tu reputación y la opinión de los demás. Y sí, es muy egoista por tu parte pedirme salir a escondidas así que mi respuesta es no.
Mando el mensaje y me salgo de su chat. Me meto en el de mi madre y le pregunto dónda está, que mi hermana ya está acostada y yo me voy a dormir también y que tenga cuidado. Bloqueo la pantalla, apago la televisión y me voy a mi habitación. Me meto en la cama, miro un rato el Instagram y luego me duermo.

CAPITULO 23


Justo cuando termino de limpiar pegan el la puerta. Supongo que serán Kevin y Carmen así que abro sin mirar por la rendija pero, cuando abro, me llevo una gran sorpresa puesto que no son ellos. Intento cerrar la puerta pero él es más rápido que yo y la detiene.
-¿Qué quieres? -Digo intentando parecer enfadada y resignidada por su visita.
-Te he traído tus cosas, te las dejaste en clase después de la pelea. Por cierto, ¿por qué os peleásteis?
-Gracias por traerme las cosas, pero no voy a darte explicaciones de nada, es asunto mío y punto. Y ahora, márchate. -Vuelvo a intentar cerrar la puerta y como antes, él me detiene.
-Kelia por favor... Yo... -lo corto.
-Otra vez con lo de "Kelia, yo..." siempre dices lo mismo Alex y siempre terminamos en una discusión. Te averguenzas de mi, lo pillo. Solo me quieres para follar pero no quieres que nadie se entere porque no quieres perder tu puta reputación ni perder a tu queridísimo amiguito Raúl, lo capto. Pero deja que te diga una cosa: piensa antes con quien te acuestas, porque para ti puede que solo sea cosa de una noche o de un rato, pero para la otra persona puede ser especial y puede tener sentimientos hacia ti y yo, como una ingénua que soy, tengo sentimientos hacia ti, pero ¿sabes qué? Que paso, voy a salir el sábado con Kevin y con tu hermana y voy a liarme con todos los que pueda porque al igual que tú, yo también puedo y sé hacer eso. Gracias por traerme las cosas. -Y dicho esto último le cierro la puerta en las narices y me apoyo en ella. Cierro los ojos y empiezo a llorar como tantas veces y siempre por el mismo motivo: él.

Cuando por fin "estoy bien", voy a mi habitación, cojo el pijama y me meto en el baño. Me tiro un buen rato en la ducha, pensando si de verdad podré liarme con alguien estando tan pillada por Alex... Suspiro indignada por no poder parar de pensar en él y salgo. Voy de nuevo al salón y me pongo una película para matar el tiempo mientras vienen mis amigos. De vez en cuando miro el móvil para ver si alguno de ellos me ha escrito pero nada, ni un mensaje. Bueno es normal, están en clase todavía. Eso me recuerda que tengo que llamar a mi madre. Marco su número y al tercer tono lo coge.
-¿Kelia? ¿Qué pasa? ¿No estás en clase? ¿Te ha pasado algo? -Pregunta muy preocupada.
-No mamá, no me ha pasado nada.
-Ahh, menos mal. Entonces ¿por qué me llamas? ¿No deberías estar en clase?
-Me duele muchísimo la barriga y me he mareado y me he venido para casa, será la regla, ya sabes como me pongo cuando la tengo... -A veces no me creo lo bien que puedo llegar a mentir.
-Si, es verdad. Tómate una pastilla para el dolor y duerme un poco y si te sigue doliendo mucho tomate un calmante que tengo en mi habitación ¿vale? Yo llegaré un poco más tarde hoy y tu padre se ha ido por trabajo. Dile a Carmen si puede recoger a tu hermana y estás un rato con ella.Tengo que dejarte, te quiero mi niña -Cuelga y suspiro. Odio tener que mentir a mi madre. Le mando a Carmen el mensaje y me dice que sin problema, que ya han salido y que van ahora a recogerla. Me alegra saber que puedo contar con ellos por lo menos... Bloqueo el móvil y me pongo a ver la película.