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domingo, 27 de mayo de 2018
CAPITULO 29
Hace dos horas que Alex se ha ido y yo no me he movido de mi sitio. Sigo aquí, llorando como una tonta y pensando en llamarlo y decirle que lo intentemos. Pero no, él se tiene que dar cuenta que no puede utilizarme cuando le venga en gana ni puede ocultarme, no soy el secreto de nadie. Escucho como la puerta se abre y segundos después Carmen y Kevin se sientan en el sofá.
-¿Cómo ha ido con... estás llorando?-Rápidamente me seco las lágrimas y pongo la mejor sonrisa falsa que puedo.
-Sí, pero no por Alex, sino porque me he dado un golpe en la costilla. -Miento.
-¿Estás bien? ¿Te duele?
-No no, ya estoy bien.
-¿Y con Alex qué tal ha ido? ¿Lo habéis arreglado?-Kevin se sienta a mi lado, me aprieta la rodilla en un gesto cariñoso y yo no puedo aguantar más y me derrumbo en su hombro. Carmen aparta las muletas y se sienta a mi lado y me abraza.
-Lo voy a matar.
-No. He sido yo quien ha terminado lo que sea que teníamos.
-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?-Kevin me acaricia el pelo y yo me relajo un poco. Me limpio los mocos y las lágrimas y respiro hondo. Mis dos mejores amigos me miran esperando una respuesta así que cierro los ojos, vuelvo a respirar hondo y me relajo.
-Alex me ha pedido perdón por todo, sobre todo con Raúl y Carla. Me ha dicho que me quiere y ha admitido que le da vergüenza salir conmigo por la fama que tengo.
-Joder, por lo menos ha sido sincero...-la corto.
-¿Sincero? Carmen, tu hermano sabía que Raúl era el de los mensajes y sabía que habíamos quedado con él el otro día.
-¿CÓMO? ¡YO LO MATO! -Se levanta pero Kevin y yo la cogemos justo a tiempo y vuelve a sentarse.
-Es tu hermano, Carmen.
-Me da igual. Me jode como ha cambiado desde que se junta con Raúl.
-Ya le he dicho que no podía estar con alguien que me oculta cosas. Pero él sigue con su versión de que me quiere y que me lo demostrará.
-¿Y lo crees?-Pregunta Kevin.
-¿Sinceramente? No. Siempre hace lo mismo, estoy harta. Lo amo, muchísimo, pero no voy a ir detrás de él ni voy a permitir que haga conmigo lo que quiera.
-Pues me parece perfecto. Que vea que tienes amor propio.
-Bueno, dejando el tema de mi hermano a un lado... ¿Te duele?-Pregunta refiriendose a las costillas.
-No mucho. Solo cuando me muevo demasiado.
-¿El lunes vas a ir a clase?
-Sí. No voy a quedarme en casa mientras que Carla y sus lame culos se burlan a mis espaldas. Soy más fuerte que ellas.
-Me asombra la fortaleza que tienes, Kelia.
-Son los palos que me he llevado.
-Venga, cambiemos de tema. ¿Qué queréis ver? -Kevin coge el mando de la tele y empieza a pasar canales.
-¿Ponemos una peli?
-¿Cuál quieres ver, Kelia?-Ambos me miran.
-La que queráis, yo estoy un poco cansada así que me quedaré dormida a mitad seguramente.
-¿Vemos Verdad o Reto? Es de miedo y la sacaron hace dos meses. En Internet seguro que está.
-Pues venga, yo voy a hacer palomitas. -Intento levantarme pero Kevin me sienta de nuevo.
-¿Dónde te crees que vas, señorita? No puedes hacer esfuerzos.
-No estoy invalida, chicos. Puedo hacer palomitas y además, tendré que empezar a andar con esto-señalo las muletas- si el lunes voy a ir a clase.
-Pues anda mañana, hoy no. Y punto. -Dicho esto, Carmen se va a la cocina y escucho el ¡plof! de las palomitas.
Me despierto a mitad de la noche. No sé qué hora es pero deduzco que más de las dos de la madrugada. Kevin y Carmen no están y la televisión está apagada. Intento levantarme y cuando estoy de pie me tambaleo un poco pero consigo establecer el equilibrio. Voy a la cocina, enciendo la luz y pego un grito ahogado al ver a mi hermana bebiendo agua.
-Yoli, ¿qué haces despierta?
-Tenía sed, tata. ¿Te has hecho pupa? -Viene hacia mi, dejo las muletas en posición para que no se caigan y cojo a mi hermana en brazos. Al agacharme siento un terrible pinchazo pero lo disimulo tosiendo. Ella pone las piernas alrededor de mi cintura y le doy un beso.
-No es nada, bonita. Venga, a dormir. -Le doy un último beso y la dejo en el suelo.
-Duerme hoy conmigo tata, por favoorr. -Me hace pucheros y me derrito al instante. -
-Vaaale. -Cojo las muletas y nos vamos a su habitación. Cuando entramos, ella cierra la puerta y me hace hueco en su cama. La miro y no puedo dejar de pensar que soy la persona más afortunada al tener esta pedazo de familia. Mi hermana se acuesta a mi lado y me abraza.
-Buenas noches, Kelia. -Me da un beso y se apoya en mi. Me quedo un rato tocándole el pelo hasta que se queda profundamente dormida. Le doy un beso en la cabeza y cierro los ojos.
sábado, 26 de mayo de 2018
CAPITULO 28
Me abre las piernas muy despacio apoyando todo su peso en el brazo derecho y toca mi intimidad, ya húmeda y mojada. De mi boca sale un gemido que lo silencia pegando sus labios a los míos. Baja sus besos a mi cuello y me muerdo el labio. Con él no puedo ser racional, no puedo pensar en otra cosa que en sus besos, sus caricias, sus manos, su sonrisa, su manera de tocarme y de hacerme sentir cosas que jamás he sentido. Pero se tiene que acabar, al menos hasta me demuestre que de verdad puedo confiar en él y no seré otro polvo guardado en secreto. Después de esto, tenemos que acabar con lo que sea que tengamos... Aprieto los ojos para no ponerme a llorar al pensar eso y decido que es mejor olvidar las cosas por ahora y disfrutar de este momento. De nuestro último momento.
Mete la mano por debajo de mis pantalones y aprieta mi sexo mojado. Para, se retira de mí y me baja los pantalones dejándome con el tanga puesto. Mira mi intimidad con deseo, luego me mira a mí y otra vez a mi sexo. Empieza a acariciarla lentamente mientras se toca su enorme ereccion. Mi respiración se agita rápidamente al sentir dos dedos dentro de mí y me agarro al brazo del sofá.
-Siempre estás tan receptiva para mí... -Aumenta los movimientos y me toco los pechos. Mis pezones están duros y listos para sentir su contacto. Y como si me leyera el pensamiento y sin sacar los dedos de mi vagina, se levanta, me levanta la camiseta y el sujetador con la mano que le queda libre y se mete un pezón en la boca. Jadeo. Muerde y succiona mi pezón y yo me pongo más cachonda aún. Lo suelta y va a por el otro y hace la misma acción. Las piernas empiezan a temblarme y sé que estoy casi a punto de llegar al clímax, pero de repente se para. Abro los ojos y lo miro.
-Todavía no, nena. Quiero jugar un poco. -Me besa y me frota el clítoris.
-Ahhh... -Gimo. Arqueo la espalda y él sonríe en mi boca. -Mi madre... tiene un consolador en... la mesita de noche. Tráelo.
-Mmm... me gusta tu forma de jugar. -Dicho esto, se aparta de mí, se baja los pantalones y los bóxer dejando ver su preciosa y grande erección. Me relamo los labios y él sonríe. -No tardaré nada.
-Segundo cajón. -Me da un beso rápido y se da la vuelta. Empiezo a tocarme yo, me froto el clítoris y me pellizco los pezones. Este chico va a acabar conmigo. Me muerdo los labios y aumento el ritmo.
-Mmm.. Me encanta verte así de cachonda, pero eso te lo hago yo. -Oigo a Alex acercarse y abro los ojos. Me enseña el consolador y se baja a mi vagina, enciende el cacharro y lo coloca en mi clítoris. Doy un respingo al sentir la vibración y me hago daño en las costillas pero me da igual. Me abre más las piernas y mueve el consolador arriba y abajo.
-Jodeeer.
-¿Te gusta?
-¡Síiii! -Echo la cabeza hacia atrás y me toco las tetas. Alex coge un pezón con la boca y lo muerde haciendo que gima más fuerte. Sin esperarmelo mete el consolador dentro de mi vagina y la sensación es mayor. Lo saca y lo mete, saca, mete, y así constantemente. Baja los besos por mi cuello, pechos, barriga y llega hasta el clítoris, el cuál lame varias veces. La mezcla del consolador y su lengua es taaaan sensacional... Succiona el clítoris con ganas, eso hace que arque la espalda varias veces y me agarre más fuerte al sofá.
-Joder Kelia, me encantas... Abro los ojos y veo que se está masturbando. Eso hace que en segundos esté gritando de placer.
-Ahora me toca a mí, nena. -Me incorporo y le cojo su enorme pene. Lamo la punta y echa la cabeza hacia atrás. Lamo su polla entera y juego con la punta. Cuando veo que está a punto, paro y le lamo los huevos.
-Ostia puta. -Me la meto entera en la boca mientras con la lengua sigo lamiendo. Me pone la mano en la cabeza y me la mete hasta la garganta, causandome algunas arcadas. Me tiro así diez segundos y cuando me la saco le lamo otra vez los huevos. Me vuelve a tumbar y me la mete. Primero lento pero enseguida coge carrerilla y me la mete fuerte. Gimo y gimo sin parar. Que pena que sea el último... Me muerdo el labio y me obligo apartar ese pensamiento. Todavía dentro de mí, me coge por la cintura y me pone encima de él. Como yo no puedo moverme mucho es él quien me penetra. Me azota y me come las tetas.
-Nena estoy a punto... Joder. -Sigue embistiendome tan fuerte que llega un punto que solo siento placer. Jadeo y gimo y ambos llegamos al orgasmo. Menos mal que tomo las pastillas anticonceptivas. Después de estar varios minutos callados y recobrando el aliento, me levanto con mucho cuidado y me siento en el sofá. Debo tener mucha cautela teniendo en cuenta lo que acabamos de hacer.
-Alex... vete.
-¿Qué dices?
-Eso, que te vayas. Gracias por las flores, gracias por preocuparte por mí y gracias por ser sincero. Pero no puedo confiar en ti puesto que sabías lo de Raúl y no dijiste nada y vas a seguir prefiriendo tu reputación por encima de todo. Te da vergüenza salir conmigo, pero quieres tenerme de alguna forma y no sabes como y por eso me dices que me quieres.
-¡Mentira! ¡Eso no es verdad Kelia! Te quiero. Te quiero.
-No me vale las palabras, Alex. Me valen los hechos, y no me has demostrado que me quieres en todo el tiempo que llevamos siendo... lo que seamos. Lo que hemos hecho ahora ha sido maravilloso y me ha encantado, pero no puedo estar con alguien como tú, al menos que cambies.
-Deja que te demuestre que te quiero de verdad, Kelia, por favor.
-Cuando me lo demuestres, entonces hablamos Alex. Ahora vete, por favor. -Aparto la mirada. Siento como se levanta del sofá, se pone la ropa y sale del salón. Abre la puerta y antes de salir, dice:
-Te quiero, y te prometo que voy a cambiar, porque tú me has hecho que me enamore como no lo he estado nunca. A partir de hoy seré un nuevo Alex, y voy a conseguir que me ames tanto como yo a ti. -Dicho esto cierra la puerta.
-Yo ya te amo, Alex.
CAPITULO 27
A medianoche oigo como se abre a puerta y cómo alguien se sienta al lado mía. Me cogen de la mano y me la acaricia y en ese momento se me acelera el corazón. ¿No se había enfadado conmigo? ¿Por qué ahora, a mitad de la noche, viene al hospital y se cuela en mi habitación? ¿Por qué no puede dejar de sorprenderme?
-Kelia, ¿estás despierta? -No respondo y suspira. Deja algo en la mesa que hay justo al lado de mi cama y me aprieta la mano. -Lo siento, no debería haberme puesto así antes... No sé qué coño me pasa cuando estoy contigo, quiero besarte y hacerte mía, quiero pasear por las calles contigo y besarte en el instituto. Quiero hacerte reír hasta que te quedes sin aliento, joder quiero verte enfadada conmigo cuando la cago... Pero supongo que me da miedo por el "qué dirán" y por Raúl. Cuando mi hermana me dijo que estabas en el hospital yo... me derrumbé. Me quería morir Kelia. -Para un momento y escucho como solloza. Está llorando. Yo también. -Te prometo que a partir de ahora te demostraré lo que siento por ti. Lucharé por ti hasta que veas que he cambiado, que ya no soy el mismo Alex. Te quiero Kelia, de eso puedes estar segura. -Dicho esto, me da un beso y sale de la habitación dejándome así, llorando y con la esperanza de que sea verdad lo que ha prometido.
Por fin salgo del dichoso hospital. Carmen y Kevin han venido a recogerme junto con mis padres. Carmen se ha quedado de piedra cuando le he contado lo de su hermano y Kevin ha dicho literalmente "Alex en el momento que te tenga te va a follar día sí y día también". Mi padre sostiene el ramo de flores que me trajo Alex anoche ya que yo no puedo con las muletas. Subimos al coche como podemos y volvemos a casa. Al bajar, tropiezo con Kevin y me caigo de culo. Siento un pinchazo tremendo y siento como me falta el aire.
-¡Kelia! ¿Kelia estás bien? -Todos corren hacia mí preocupados.
-Sí sí, estoy bien. Solo ha sido un pequeño golpe. -Intento levantarme como puedo pero me duele demasiado las costillas. Kevin me levanta de un salto y todos me miran preocupados. -Que estoy bien, de verdad.
-Pues la ostia que te has dado no ha sido pequeña que digamos...
-Anda vamos dentro que se me están cansando los brazos de las muletas. -En silencio, mi padre cierra el coche mientras mi madre coge el ramo de flores. Entramos y voy directa al sofá. Carmen se sienta a mi lado de tal forma que quedamos una enfrente de la otra.
-¿Qué coño ha pasado para que Carla y sus tres lame culos te dieran la paliza de tu vida?
-Creo que eso ha sido la venganza por la pelea del otro día...
-Pues se han pasado. -De repente suena el timbre. Carmen y yo nos miramos y ambas pensamos quién puede ser: Alex. Kevin abre la puerta y sin pedir permiso si quiera, Alex entra al salón.
-¿Cómo estás? -Pregunta sentándose en el otro sofá.
-Alex, ¿qué haces aquí? Vete, no quiero verte. Por si no lo recuerdas, tu queridísima Carla me ha pegado por tu culpa, porque piensa que entre tu y yo hay algo. Dile que no hay nada para que me deje en paz de una puta vez.
-Es que quiero que entre tú y yo haya algo, Kelia. Me gustas, de hecho, me encantas, y he sido un completo idiota por anteponer mi reputación a mis sentimientos.
-En ese estamos los dos de acuerdo.
-Alex, deberías marcharte. Kelia necesita descansar.
-No, de aquí no me voy hasta que Kelia y yo hablemos. Y digo hablar, no discutir.
-Ya hemos hablado muchas veces de esto...
-No, hemos discutido. Y de verdad que quiero arreglar las cosa contigo Kelia. Por favor. -Ambos me miran y yo suspiro. Lo más seguro es que me arrepienta pero es que por más que quiero pasar página e intentar olvidarlo no puedo, es superior a mis fuerzas y si encima me mira con esa cara pues me lo pone más difícil.
-Está bien. Pero si veo que llegamos a lo mismo de siempre te vas.
-Vale.
-Chicos, ¿os importa dejarnos solos, por favor? -Digo mirando a mis dos grandes y verdaderos amigos.
-Claro. Te llamo dentro de una hora. Alex, no te digo nada. -Carmen mira muy seria a Alex mientras él aparta la mirada. Luego, mi mejor amiga me da un beso en la frente y ella y Kevin salen de mi casa.
-Pues bien, tú dirás.
-Primero de todo quiero pedirte perdón por todo los problemas que te he causado, con Raúl y Carla sobre todo. No sabía que Raúl era tu ex ni tampoco sabía que iba a llegar tan lejos el otro día.
-¿Sabías que era él el de los mensajes? -Él suspira, se muerde el labio y contesta:
-Sí, lo sabía. Pero te juro que no tenía ni idea de lo que hizo, de verdad. Cuando te vi ahí, tumbada y llorando y él manoseándote me sentí... Impotente.
-¿Tú? ¿Impotente tú? ¡Si no llega a ser por Kevin me hubieran violado! Y si te sentías tan impotente, ¿por qué no lo paraste? ¿Por qué coño te quedaste mirando como esos putos gilipollas intentaban abusar de mí? -No me puedo creer que lo supiera y no dijera nada... ¿Cómo se supone que debo confiar en él ahora?
-Yo... no lo sé. Quería partirle la puta cara y cuando os fuisteis casi nos peleamos. Supongo que...
-Te importaba más tu estúpida reputación de chulo, guay y duro como Raúl a salvar a una chica que está gorda pero te pone cachondo y utilizas a tu antojo ¿no?
-¡No! Bueno, lo de mi reputación puede que un poco.. Pero en lo otro te equivocas. Te... te quiero, Kelia. -Ambos nos miramos. Lo amo, lo amo con toda mi alma, pero no puedo confiar en él, no puedo seguir así... ¡Estoy así por su culpa, joder! Y entonces... me besa. Primero lo hace con cautela, solamente rozando los labios, pero cuando ve que no me aparto, me coge la cabeza y los junta. Mi boca se abre al instante dejando paso a su lengua y ambas se dejan llevar. Agarro su cabeza y lo atraigo hacia mí de forma que queda encima de mí. Hago una mueca de dolor y se aparta.
-¿Estás bien? ¿Te he hecho daño?
-Cállate. -Lo vuelvo a coger de la cabeza y lo atraigo a mi boca.
CAPITULO 26
Poco a poco voy abriendo los ojos. Me duele el pecho y la cabeza. Intento incorporarme pero no tengo fuerzas. Cierro los ojos y respiro profundamente, pero me arrepiento al instante. Un enorme pinchazo hace que me retuerza de dolor. Vuelvo a inspirar profundamente y esta vez no me duele. De repente me viene todo lo que ha pasado: el encuentro con Carla en la cafeteria, como me llevaron a rastras al baño, como me pegaron una paliza, las voces de Kevin y Carmen y de repente... nada. Miro por la habitación y veo a mis padres llorando.
-Pa...pá... ma...má
-¡Kelia! -Mi padre corre hacia la camilla y me abraza.-¿Cómo estás? ¿Estás bien? ¿Te duele algo?
-Estoy...bien. -Me cuesta hablar y cada vez que lo hago me duele la garganta, pero obviamente eso no se lo voy a decir.
-¿Qué te ha pasado, cariño? -Mi madre viene hacia mí en un mar de lágrimas y a mí se me cae el mundo.
-Más tarde os...cuento. ¿Y Kevin y Carmen? ¿Han venido?
-Han estado aquí todo el tiempo. Llevas dormida dos días seguidos.
-¿Cómo? ¿Dos días? -Pregunto estupefacta. No creí que fuera para tanto.
-Sí cariño, tienes una hemorragia cerebral y dos costillas rotas.
-Mierda...
-Alex también ha venido cariño, está en la cafetería desayunando. Estaba muy preocupado por ti, se ha quedado a tu lado en todo momento. -Dice mi padre.
-Si estoy aquí es por su culpa. -Digo en un susurro a la espera de que ellos no me hayan oído. -Vale papá.
-Vamos a llamar al doctor. -Y dicho esto, mis padres se cogen de la mano y salen dejándome sola. Vuelvo a respirar y siento otra vez el puto pinchazo. Cierro los ojos y no puedo parar de pensar en Alex. Todo esto es por su maldita culpa. Si no me hubiera enamorado de él nada de esto habría pasado... Oigo cómo se abre la puerta y minutos después se sienta en la cama. Sé que es él, lo noto. Me coge la mano y me acaricia los dedos. Tengo el corazón a mil y la cabeza me está dando vueltas. Poco a poco voy abriendo los ojos y ahí está, tan guapo como siempre y con una expresión realmente preocupada. No puedo apartar la mirada de sus ojos, son tan penetrantes... Él baja la mirada a mis labios y sin previo aviso se abalanza a devorarlos. Al principio me besa con cautela, como pidiendo permiso y esperando a que me aparte. Debería hacerlo, debería apartarme y decirle que no me hable nunca más y me deje en paz, pero en vez de eso, le agarro la cabeza para atraerlo más a mí. Alex me agarra la cabeza y me besa con pasión, deseo y desesperación. Se acomoda en la cama y poco a poco nos vamos tumbando sin dejar de besarnos. No puedo dejar de saborear sus labios, su lengua... Lo echaba de menos. Baja sus besos por mi cuello y me muerdo el labio. Se tumba encima mía sin dejar peso con mucho cuidado y baja la mano hasta mis muslos.
-Alex... Aquí no...
-Vamos Kelia, no nos van a pillar...
-Alex, no.
-Joder tía. -Se levanta cabreado y sale pegando un portazo.
El médico me ha dicho que tengo que quedarme aquí esta noche y que mañana si estoy bien me dan el alta. Carmen y Kevin han vuelto a la habitación y me están contando los cotilleos del instituto. Carla y sus amigas han sido expulsadas del instituto. Alex le ha dicho a Carla que no le vuelva a dirigir la palabra y que no quiere nada con ella, que lo del otro día fue un revolcón y que se supone que está enamorado de mí... Esto último obviamente no me lo creo puesto que hoy se a cabreado por no follar con él.
-Que pena que no pueda ir con vosotros mañana... lo siento chicos...
-¿Quién te ha dicho que nosotros vayamos a ir? -Dice Carmen y me mira como si hubiera matado a un perro abandonado.
-¿No vais a ir?
-¿Estás loca? ¿Y dejarte sola con lo torpe que tú eres? Ni de coña. Nos quedamos contigo.
-Chicos... no, no quiero estropearos el fin de semana. Yo estoy bien, de verdad.
-Hemos dicho que no y punto. -Sentencia Carmen. Miro a Kevin y veo que piensa lo mismo que ella así que me doy por vencida.
-Vale, pues por lo menos iros a casa y descansar por favor.
-Vaaaaleee. ¿Seguro que no quieres que nos quedemos?
-Segurísima.
-Bueno pues entonces nos vamos. Mañana venimos.
-Gracias por todo lo que estáis haciendo por mí... -Sin pretenderlo me pongo a llorar.
-Pero no llores tonta,somos amigos ¿no? Y los amigos están para ayudarse y apoyarse.
-Exacto Kelia, sé que has tenido problemas con tus antigüos amigos y que ya no estás segura de quien está de verdad o no, pero nosotros somos tus amigos, y siempre estaremos contigo.
-Yo... no sé que decir...
-Nada. Simplemente duérmete o ve la televisión hasta que te entre sueño.
-Vale. Gracias otra vez...
-Deja de dar las gracias anda. -Carmen se acerca a mí y me da un beso en la frente y acto seguido Kevin hace lo mismo. Salen de la habitación y vuelvo a quedarme sola.
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