jueves, 13 de julio de 2017

CAPITULO 5


Después de cenar, visto a mí hermana y nos vamos a acompañar a Carmen a su casa. Está dos calles más debajo de la mía así que no estamos lejos. Por el camino, hablamos de los chicos más guapos del instituto, de nuestro futuro y de nuestros sueños Aunque nos conozcamos desde hace menos de 24 h, siento que con ella puedo ser sincera y me transmite mucha confianza. Cuando llegamos, Carmen llama a la puerta porque se le han olvidado las llaves. Un minuto después, se abre la puerta y mis ojos se abren como platos.
-¡Alex! ¡Vístete por Dios!
-Estaba en la ducha. Da gracias de que me haya puesto una toalla. –Dice haciéndole un hueco a su hermana para que pueda pasar.  Está mojado y con tan solo una toalla alrededor de su cintura. Me pongo colorada como un tomate y aparto la vista de su cuerpo.
-Bu… bueno. Ya nos veremos mañana en el instituto.
-¡Hasta mañana, Kelia! –Grita Carmen desde el interior de su casa. Cojo a Yolanda en brazos y me doy la vuelta. Empiezo a caminar hacia mi casa cuando de repente un escalofrío recorre toda mi columna vertebral. Me doy la vuelta y veo que Alex todavía sigue en la puerta, mirándome. Dios, tiene un cuerpo de escándalo. Esos abdominales son tan… ¡Kelia, por favor! ¿Qué coño dices? Está claro que Alex es mucho para mí. Suspiro y me voy a casa.

A la mañana siguiente, me levanto con las mismas ganas que el día anterior. Por mucho que haya conseguido una amiga, no quita que medio instituto me haga la vida imposible. Voy a la habitación de mi hermana y la despierto.
-Peque, levántate que tenemos que irnos.
-Mmm… -Es lo único que dice. Luego, se da media vuelta y sigue durmiendo.
-Vamos, arriba. O vendrá la bruja piruja y te convertirá en sapo.
-¡No! –De un salto se levanta de la cama.- ¿Lo ves? Ya estoy despierta y levantada.
-Genial. Ahora vístete y desayuna. Cuando ya estemos las dos listas nos vamos.
-Vale pero por favor, tata, no llames a la bruja piruja… -Suplica medio llorando. Yo la abrazo y le doy un beso.
-No voy a llamarla, te lo prometo.
-¡Biien!
-Venga, vístete. –Salgo de la habitación de Yoli y voy a la mía. Abro el armario y rebusco entre mi ropa. Tras varios minutos, decido ponerme un pantalón vaquero negro y una camiseta también negra de tirantes y con la palabra KISS ME en blancas. Me pongo mis manoletinas blancas y me peino. Cojo mis cosas y voy a la cocina.
-Buenos días.
.Buenos días hija. Yoli me ha dicho que tienes una nueva amiga.
-Sí. Se llama Carmen.
-Anda, eso es genial. Me alegro mucho, hija.
-Gracias mamá. –Le doy un beso en la mejilla.- ¿Y papá?
-Trabajando. Mañana descansa así que iremos a comer por ahí.
-Genial. Yoli venga, coge tus cosas y nos vamos.
-Vale tata. –Corre hacia su habitación y cinco segundos después vuelve con su mochila.
-Hasta luego mamá.

-Adiós mis niñas.  –Y dicho esto, cierro la puerta tras de mí y nos vamos hacia el cole. 

sábado, 1 de julio de 2017

CAPITULO 4


Cuando llega la hora de la salida, espero a Carmen en la puerta del instituto. Después de esperar 10 minutos por fin sale.
-Perdón, estaba hablando con mi hermano.
-Tranquila, no pasa nada. ¿Vamos?
-Sí. ¿Está lejos el cole de tu hermana?
-Que va, está aquí al lado. –Nos ponemos en marcha y para hacer menos aburrido el camino ponemos música. Exactamente TODAS las canciones de Daddy Yankee, ya que a ella le encanta. Cuando llegamos, mi hermana está esperando en la puerta con su profesora.
-¡Tata! –Grita corriendo hacia mí. La cojo en brazos y le doy un beso en la mejilla.
-Enana, te presento a mi nueva amiga Carmen. Carmen, ella es mi hermana Yolanda.
-¡Que mona por Dios! –Le coge un moflete y le da besos por toda la cara.
-Tata, nunca había visto a una amiga tuya. ¿Son todas tus amigas igual de guapas? –Cuando termina de preguntar eso la bajo de mis brazos y me pongo la mochila bien.
-¡Tú sí que eres guapa! –Sale Carmen en mi defensa al ver que estoy triste. Ahora es ella quien coge a mi hermana y nos ponemos camino a mi casa.


Estamos en mi casa, mi hermana se ha quedado frita y ahora estamos en mi pequeña terraza bebiendo una cervecita.
-A ver, dime, ¿qué es lo que se dice de ti? –Pregunta Carmen, mirándome directamente a los ojos.
-A ver… -suspiro.- Hace 2 años, cuando pasé a tercero, tenía un novio llamado Raúl. Lo conocí por Instagram y empezamos a hablar. Después de dos días le di mi Whatsapp y empezamos a tontear. Nos llamábamos todas las noches hasta que un día quedamos en persona. Nos besamos por primera vez y después empezamos a salir. Después de un mes de estar juntos decidí que era hora de hacerlo con él así que lo hice. Después de eso él estaba muy raro, apenas me contestaba a las llamadas y no me hablaba. Dos días después me pidió solicitud un amigo suyo en Instagram. Lo acepté y me habló por privado. Me dijo que Raúl le había contado que lo habíamos hecho y que si podía hacerlo con él. Al principio me lo tomé a broma y le seguí el juego pero, al día siguiente tenía 4 solicitudes más: dos de sus amigos y otras dos de chicos que no conocía. Acepté todas y me empezaron a hablar por privado y a preguntarme si la chupaba bien, que si me gustaba la doble penetración etc.
-Joder, ¡que cabrón!
-Más tarde se corrió la voz de que lo había hecho y empezaron a inventar cosas como que lo he hecho con Raúl y con Óscar, un amigo suyo del equipo de fútbol y más cosas… -No puedo aguantar más y me pongo a llorar. No puedo mirarla a los ojos porque me da vergüenza. No quiero que piense como los demás y me da miedo que se aleje como todas mis antiguas amigas.
-He, mírame. –Me coge la barbilla y hace que le mire a los ojos. – Tranquila, voy a seguir siendo tu amiga y ¿sabes por qué? –Niego con la cabeza.- Porque eres una buena persona y n pienso que seas una guarra. Todas las parejas follan, eso no se puede evitar. ¿A quién no le ha dado alguna vez un calentón? Sí se puede evitar con quien lo haces y también se puede evitar el decir con quién lo has hecho. Pero no todas las personas son iguales y mucho menos los tíos. Tú puedes quedarte callada o contárselo a alguien de confianza que sabes que no dirá nada a nadie pero él no puede quedarse callado y se lo tiene que contar a todo el mundo para hacerse el machito.
-Gra… gracias. No sé qué decir.
-Puedes darme un abrazo y confiar en mí. A partir de ahora seré tu pañuelo de lágrimas y tu diario secreto andante. –Me sonríe y me abraza. Le devuelvo el abrazo un poco tímida y sonrío.
-Bueno…
-¿A qué hora viene tu madre?
-Sobre las 00:00 pero si quieres puedes irte a tu casa antes.
-Vale. A las 22:00 me voy.
-Genial.

Y así pasamos la tarde, hablando de nuestras vidas, contándonos nuestros secretos más íntimos y riéndonos de nuestras anécdotas más humillantes. Y es que después de mucho tiempo, por fin siento que tengo a una amiga de verdad. 

CAPITULO 3


Hora del recreo. Hora que se convierte en un infierno para mí ya que siempre me siento sola en una mesa al final de la cafetería. Cojo mi desayuno (una manzana y un yogurt natural) y me voy a mi queridísima mesa. Saco el móvil y veo que tengo un Whatsapp, lo cual es extraño porque nadie me habla y si me hablan-en rarísimas ocasiones- es para que les deje los deberes. Abro el Whatsapp y veo que es de mi madre:
Mamá: Hoy llego tarde de trabajar, tenéis pollo en la nevera. Solo hace falta calentarlo. Cuida de tu hermana y a las 21:00 tiene que estar en la cama. Llegaré sobre las 00:00. Te quiero.
Suspiro y dejo el móvil. Le pego un bocado a la manzana cuando oigo que dicen mi nombre.
-¡Kelia! –Me doy la vuelta y veo a Carmen corriendo hacia mí.
-Ho… hola Carmen.
-¿Qué haces aquí sola? –Pregunta sentándose en la silla que hay al lado mía.
-¿Qué haces?
-Sentarme, ¿por qué?
-No, digo que qué haces sentándote conmigo. ¿Sabes que casi todo el instituto me odia? Te podrían mirar mal.
-Pues que me miren como quieran. Eres la primera amiga que he hecho en este instituto y me has caído genial. ¿Por qué no iba a sentarme contigo en el recreo?
-Porque podrían decirte algo o podrían mirarte mal. Es mejor que te pongas en otra mesa, no me enfadaré.
-¿Quieres dejar de rayarte tanto? Me quedo contigo y punto.
-Vale… -Acepto no muy convencida.
-Me han elegido como delegada de clase. ¡El primer día! Y creo que les he caído bien a toda la clase.
-Por lo que veo, el director no me ha hecho caso.
-No. Pero no te preocupes, me siento genial en mi clase. Por ahora, sólo es el primer día así que…
-Es genial. Me alegro por ti.
-Gracias. –Va a decirme algo cuando un grupo de chicas se acercan a nosotras.
-La nueva, ¿qué haces con esta? –Me señala.
-Es mi amiga. ¿Algún problema?
-¿Tú amiga? ¿Sabes lo que se dice de ella? Es mejor que te asocies con gente como nosotras.
-¿Y vosotras quienes sois?
-Ésta es Karen –señala a la chica que está a la izquierda.- Ella Sofía – ahora señala a la chica de la derecha- y yo soy Emily.
-Bueno, pues yo soy Carmen y yo soy quién decido con quién juntarme y con quién no. Y he decidido que me siento con mi AMIGA Kelia así que… gracias por el consejo pero estáis molestando. Adiós –Carmen se da la vuelta y empieza a hablarme como si nada pero yo sigo boquiabierta. Me sorprende como le ha plantado cara a Emily.
-Gra… gracias. –Digo aún sorprendida.
-No tienes que darlas. Oye, ¿te apetece que quedemos después de clase?
-¿Quieres quedar conmigo? –Pregunto sorprendida.
-Sí, es lo que hacen las amigas ¿no?
-Hace mucho que dejé de tener amigas y a no ser que quieras hacer de niñera conmigo cuidando a mi hermana pequeña, no puedo quedar hoy.
-Pues de niñera se ha dicho. –Dice antes de pegarle un bocado a su bocadillo de atún con queso y mayonesa. –Por cierto.
-Dime.
-¿Qué es lo que se dice de ti?
-Esta tarde te lo cuento, ¿vale?
-De acuerdo. Pero que sepas que sea lo que sea que hayas hecho, voy a seguir siendo tu amiga.
-Eso espero. –Lo digo casi en un susurro. Más para convencerme a mí que a ella.