Después de
cenar, visto a mí hermana y nos vamos a acompañar a Carmen a su casa. Está dos
calles más debajo de la mía así que no estamos lejos. Por el camino, hablamos
de los chicos más guapos del instituto, de nuestro futuro y de nuestros sueños
Aunque nos conozcamos desde hace menos de 24 h, siento que con ella puedo ser
sincera y me transmite mucha confianza. Cuando llegamos, Carmen llama a la
puerta porque se le han olvidado las llaves. Un minuto después, se abre la
puerta y mis ojos se abren como platos.
-¡Alex!
¡Vístete por Dios!
-Estaba en
la ducha. Da gracias de que me haya puesto una toalla. –Dice haciéndole un
hueco a su hermana para que pueda pasar. Está mojado y con tan solo una toalla
alrededor de su cintura. Me pongo colorada como un tomate y aparto la vista de
su cuerpo.
-Bu… bueno.
Ya nos veremos mañana en el instituto.
-¡Hasta
mañana, Kelia! –Grita Carmen desde el interior de su casa. Cojo a Yolanda en
brazos y me doy la vuelta. Empiezo a caminar hacia mi casa cuando de repente un
escalofrío recorre toda mi columna vertebral. Me doy la vuelta y veo que Alex
todavía sigue en la puerta, mirándome. Dios, tiene un cuerpo de escándalo. Esos
abdominales son tan… ¡Kelia, por favor! ¿Qué coño dices? Está claro que Alex es
mucho para mí. Suspiro y me voy a casa.
A la mañana
siguiente, me levanto con las mismas ganas que el día anterior. Por mucho que
haya conseguido una amiga, no quita que medio instituto me haga la vida
imposible. Voy a la habitación de mi hermana y la despierto.
-Peque,
levántate que tenemos que irnos.
-Mmm… -Es lo
único que dice. Luego, se da media vuelta y sigue durmiendo.
-Vamos,
arriba. O vendrá la bruja piruja y te convertirá en sapo.
-¡No! –De un
salto se levanta de la cama.- ¿Lo ves? Ya estoy despierta y levantada.
-Genial.
Ahora vístete y desayuna. Cuando ya estemos las dos listas nos vamos.
-Vale pero
por favor, tata, no llames a la bruja piruja… -Suplica medio llorando. Yo la
abrazo y le doy un beso.
-No voy a
llamarla, te lo prometo.
-¡Biien!
-Venga,
vístete. –Salgo de la habitación de Yoli y voy a la mía. Abro el armario y
rebusco entre mi ropa. Tras varios minutos, decido ponerme un pantalón vaquero
negro y una camiseta también negra de tirantes y con la palabra KISS ME en blancas. Me pongo mis
manoletinas blancas y me peino. Cojo mis cosas y voy a la cocina.
-Buenos
días.
.Buenos días
hija. Yoli me ha dicho que tienes una nueva amiga.
-Sí. Se
llama Carmen.
-Anda, eso
es genial. Me alegro mucho, hija.
-Gracias
mamá. –Le doy un beso en la mejilla.- ¿Y papá?
-Trabajando.
Mañana descansa así que iremos a comer por ahí.
-Genial.
Yoli venga, coge tus cosas y nos vamos.
-Vale tata.
–Corre hacia su habitación y cinco segundos después vuelve con su mochila.
-Hasta luego
mamá.
-Adiós mis
niñas. –Y dicho esto, cierro la puerta
tras de mí y nos vamos hacia el cole.