Hora del
recreo. Hora que se convierte en un infierno para mí ya que siempre me siento
sola en una mesa al final de la cafetería. Cojo mi desayuno (una manzana y un
yogurt natural) y me voy a mi queridísima mesa. Saco el móvil y veo que tengo
un Whatsapp, lo cual es extraño porque nadie me habla y si me hablan-en
rarísimas ocasiones- es para que les deje los deberes. Abro el Whatsapp y veo
que es de mi madre:
Mamá: Hoy llego tarde de trabajar,
tenéis pollo en la nevera. Solo hace falta calentarlo. Cuida de tu hermana y a
las 21:00 tiene que estar en la cama. Llegaré sobre las 00:00. Te quiero.
Suspiro y
dejo el móvil. Le pego un bocado a la manzana cuando oigo que dicen mi nombre.
-¡Kelia! –Me
doy la vuelta y veo a Carmen corriendo hacia mí.
-Ho… hola
Carmen.
-¿Qué haces
aquí sola? –Pregunta sentándose en la silla que hay al lado mía.
-¿Qué haces?
-Sentarme,
¿por qué?
-No, digo
que qué haces sentándote conmigo. ¿Sabes que casi todo el instituto me odia? Te
podrían mirar mal.
-Pues que me
miren como quieran. Eres la primera amiga que he hecho en este instituto y me
has caído genial. ¿Por qué no iba a sentarme contigo en el recreo?
-Porque
podrían decirte algo o podrían mirarte mal. Es mejor que te pongas en otra
mesa, no me enfadaré.
-¿Quieres
dejar de rayarte tanto? Me quedo contigo y punto.
-Vale…
-Acepto no muy convencida.
-Me han
elegido como delegada de clase. ¡El primer día! Y creo que les he caído bien a
toda la clase.
-Por lo que
veo, el director no me ha hecho caso.
-No. Pero no
te preocupes, me siento genial en mi clase. Por ahora, sólo es el primer día
así que…
-Es genial.
Me alegro por ti.
-Gracias.
–Va a decirme algo cuando un grupo de chicas se acercan a nosotras.
-La nueva,
¿qué haces con esta? –Me señala.
-Es mi
amiga. ¿Algún problema?
-¿Tú amiga?
¿Sabes lo que se dice de ella? Es mejor que te asocies con gente como nosotras.
-¿Y vosotras
quienes sois?
-Ésta es
Karen –señala a la chica que está a la izquierda.- Ella Sofía – ahora señala a
la chica de la derecha- y yo soy Emily.
-Bueno, pues
yo soy Carmen y yo soy quién decido con quién juntarme y con quién no. Y he
decidido que me siento con mi AMIGA Kelia así que… gracias por el consejo pero
estáis molestando. Adiós –Carmen se da la vuelta y empieza a hablarme como si
nada pero yo sigo boquiabierta. Me sorprende como le ha plantado cara a Emily.
-Gra…
gracias. –Digo aún sorprendida.
-No tienes
que darlas. Oye, ¿te apetece que quedemos después de clase?
-¿Quieres
quedar conmigo? –Pregunto sorprendida.
-Sí, es lo
que hacen las amigas ¿no?
-Hace mucho
que dejé de tener amigas y a no ser que quieras hacer de niñera conmigo cuidando
a mi hermana pequeña, no puedo quedar hoy.
-Pues de
niñera se ha dicho. –Dice antes de pegarle un bocado a su bocadillo de atún con
queso y mayonesa. –Por cierto.
-Dime.
-¿Qué es lo
que se dice de ti?
-Esta tarde
te lo cuento, ¿vale?
-De acuerdo.
Pero que sepas que sea lo que sea que hayas hecho, voy a seguir siendo tu
amiga.
-Eso espero.
–Lo digo casi en un susurro. Más para convencerme a mí que a ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario