jueves, 10 de noviembre de 2016

CAPITULO 7


Cuando llegamos a casa de Neizan, nos preparamos palomitas y nos sentamos en el sofá.
-Oye ¿por qué no os quedáis a dormir? –Pregunta Neizan a sus amigos.
-Por mi vale –responde Katherine.
-Por mi guay –Habla ahora Jason.
-Yo no puedo, he quedado con alguien –Dice James y me mira. Yo aparto rápidamente la mirada y suspiro. Decido volver a mirar y con todo mi valor le digo:
-Tampoco quiero que te quedes             
-Esta no es tu casa
-Es mía y ahora de ella también James –Neizan lo mira y puedo ver la ira que se esconde tras ellos.
-Ella es una niña inmadura que no tiene donde caerse muerta porque nadie la soporta. ¡Pero si hasta su madre prefiere estar muerta antes de aguantarla por el amor de dios!
Crack. Mi corazón se ha roto en una milésima de segundos. Lágrimas amenazan por salir de mis ojos pero las contengo.
-¡James! ¿Cómo se te ocurre decir eso, subnormal? –Neizan se levanta y se pone enfrente de él. -¿Acaso conoces a  Vero tanto como yo? ¡No! No la conoces de nada y quiero que se quede conmigo hasta que ella quiera irse
-Neizan déjalo, tiene razón –él me mira con los ojos como platos y yo prosigo hablando. –A lo mejor soy una niña a la que nadie aguanta, una niña que no sabe cuál es su futuro. Tal vez no tenga donde caerme muerta pero… ¿inmadura? ¿Hablamos de madurar? Yo no soy la que se acuesta con una chica 2 veces y después la deja tirada, no soy un chico que juega con los sentimientos de las chicas y que tiene que ser como los demás para parecer guay para encajar. No soy un chico mimado que no hace nada excepto follarse a niñas y luego echarlas de su casa. No soy como tú, James.
Tras decir todo eso, James aprieta los puños y la mandíbula. Se acerca a mí y en segundos tengo su mano en mi mejilla. ¿Acaba de pegarme? Me llevo la mano a la mejilla y la siento caliente. Efectivamente: me ha pegado. Neizan lo mira con furia y le pega un puñetazo haciendo que James se eche para atrás.
-¡Basta! Dejar de hacer el tonto –Interviene Jason pero no sirve de nada. James le devuelve el puñetazo y ambos empiezan a pelear. Katherine me abraza y yo inconscientemente  empiezo a llorar. Mi madre murió atropellada. Iba hablando conmigo por teléfono cuando un BMW en negro se le cruza y la atropella. Recordar aquello hace que llore más y Katherine me abraza más fuerte. Escucho a Jason tranquilizar a Neizan mientras éste insulta a James y viceversa.
-¡Basta ya joder! ¡Estaos quietos! –Katherine grita y todos la miramos. -¿No veis que Vero está llorando? En vez de hacer el gilipollas podrías consolarle.
Neizan rápidamente me mira y cuando ve que Katherine tiene razón viene hacia mí y me abraza. Me siento segura en sus brazos, me encanta sentir que tengo a alguien en quien confiar. Jason también me abraza y me susurra al oído: “No le hagas caso a James, es idiota”. Me suelta y miro a James. Tiene la respiración agitada y la mandíbula tensa. Aparto la mirada y suspiro.
-James vete, no quiero verte ahora mismo.
Éste coge sus cosas y sale de la casa pegando un portazo. Miro a los chicos y me siento culpable.
-Chicos siento mucho haberos arruinado la noche, James me ha utilizado y estaba muy mal y…
-Basta Vero, no nos has arruinado nada
Neizan pasa su brazo por mi cintura y lo abrazo de nuevo. Él es el único que me entiende, me apoya y me ayuda. Tiene un corazón que no le cabe en el pecho y aparte es muy guapo.
-Bueno, Katherine y Jason podéis quedaros si queréis. Vero y yo dormiremos juntos, ¿te parece bien? –Me mira y yo asiento.
Cada uno se va para una habitación y Neizan y yo nos vamos a la suya. Cojo el pijama y me meto en el baño. Me lavo la cara y me pongo el pijama. Cuando salgo del baño, veo  a Neizan con unos pantalones de Mickey Mouse y me rio.
-¿Tú de qué te ríes, enana? –Viene corriendo hacia mí, me coge como un saco de papas y me tumba en la cama. Empieza a hacerme cosquillas y yo pataleo como una niña chica. De repente estamos muy cerca, nos miramos a los ojos y cuando me quiero dar cuenta me estoy mordiendo el labio. ¿Por qué siento que el corazón se me va a salir del pecho? Neizan, al ver que me pongo nerviosa se baja de encima de mí y se tumba a mi lado. Pasa un brazo por encima de mi cabeza y me atrae hacia él.
-Buena noche fea
-Buena noche feo

Dicho esto, cierro los ojos y al instante siento que mi cuerpo se va relajando y me quedo dormida. 

1 comentario: