Llegamos a
casa, soltamos las cosas y nos besamos. Es un beso con pasión, desesperación y
deseo. Neizan me agarra del culo y muerde el lóbulo de mi oreja. Me coge cómo
un koala y con mucha torpeza subimos las escaleras hasta llegar a su
habitación. Me tumba en la cama y acto seguido se tumba encima de mí. Me besa
el cuello mientras mete sus manos por debajo de mi camiseta hasta llegar a mis
pechos, los cuales estruja salvajemente. Me quita la camiseta y baja sus besos
a mis pechos mientras que con su mano izquierda acaricia mi intimidad por
debajo de mis pantalones pero sin
quitarme las bragas. Puedo ver el bulto que tiene y se lo toco. Me levanto, me
quito toda la ropa y puedo observar cómo Neizan me mira: con lujuria y deseo.
Me acerco a él y me agacho hasta la altura de su pene. Le bajo los pantalones y
los bóxers y agarro su miembro para acto seguido acercármelo a la boca.
Primero
juego con su capullo y luego me la meto entera en la boca. Chupo como si de un
helado se tratase mientras me abro de piernas y me acaricio el clítoris.
-Joder, sí
así… joder –gime Neizan con voz ronca debido a la excitación.
Pasa unos
minutos más y me levanto. Salgo de su habitación y entro en la mía. Abro el
segundo cajón de mi mesita de noche y cojo un consolador con forma de pene.
Vuelvo a la habitación de Neizan y me siento en la cama abierta de piernas.
Neizan me mira atentamente y sonrío. Cojo el consolador, lo pongo en marcha y
me lo meto en la vagina.
-Aahh…
-gimo.
-Pff Vero…
-Neizan se acerca, se agacha a la altura de mi intimidad y en segundos coge el
consolador. Lo saca y lo vuelve a meter y cada vez más rápido.
-Neeizaan…
-Gimo. Es la primera vez que hago esto con un chico y debo decir que me
encanta. De repente siento la lengua de Neizan en mi vagina y cierro los ojos
debido al placer. Él lame y succiona mi clítoris mientras me penetra con el
consolador. Agarro las sábanas con fuerza y arqueo la espalda. Neizan para, se
levanta, coge un preservativo y en segundos lo tengo dentro de mí. Primero
lento, tan lento que me mata; y después rápido. Mis pechos botan él los toca.
-Nena me voy
a coorreer…
-Yo
tambiéeeen –Tres embestidas más y llegamos al orgasmo. Se quita el
preservativo, lo tira a la papelera de su habitación y se tumba a mi lado.
-Joder Vero
–Consigue decir.
-¿Te ha
gustado? –Me giro para mirarle.
-¿Gustarme?
¡Me ha encantado! –Se gira y me mira. Se acerca a mis labios y me besa. Nos
separamos por falta de oxígeno.
-Ve
duchándote, yo preparo la cena
-¿Seguro?
Puedo prepararla yo
-Hoy me toca
hacerla a mí, cariño. Tú relájate
-Vale gordo.
Cuando me duche te ayudo –le doy un beso y salgo de su habitación.
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