jueves, 2 de marzo de 2017

CAPITULO 22

Llegamos a casa, soltamos las cosas y nos besamos. Es un beso con pasión, desesperación y deseo. Neizan me agarra del culo y muerde el lóbulo de mi oreja. Me coge cómo un koala y con mucha torpeza subimos las escaleras hasta llegar a su habitación. Me tumba en la cama y acto seguido se tumba encima de mí. Me besa el cuello mientras mete sus manos por debajo de mi camiseta hasta llegar a mis pechos, los cuales estruja salvajemente. Me quita la camiseta y baja sus besos a mis pechos mientras que con su mano izquierda acaricia mi intimidad por debajo de mis pantalones  pero sin quitarme las bragas. Puedo ver el bulto que tiene y se lo toco. Me levanto, me quito toda la ropa y puedo observar cómo Neizan me mira: con lujuria y deseo. Me acerco a él y me agacho hasta la altura de su pene. Le bajo los pantalones y los bóxers y agarro su miembro para acto seguido acercármelo a la boca.
Primero juego con su capullo y luego me la meto entera en la boca. Chupo como si de un helado se tratase mientras me abro de piernas y me acaricio el clítoris.
-Joder, sí así… joder –gime Neizan con voz ronca debido a la excitación.
Pasa unos minutos más y me levanto. Salgo de su habitación y entro en la mía. Abro el segundo cajón de mi mesita de noche y cojo un consolador con forma de pene. Vuelvo a la habitación de Neizan y me siento en la cama abierta de piernas. Neizan me mira atentamente y sonrío. Cojo el consolador, lo pongo en marcha y me lo meto en la vagina.
-Aahh… -gimo.
-Pff Vero… -Neizan se acerca, se agacha a la altura de mi intimidad y en segundos coge el consolador. Lo saca y lo vuelve a meter y cada vez más rápido.
-Neeizaan… -Gimo. Es la primera vez que hago esto con un chico y debo decir que me encanta. De repente siento la lengua de Neizan en mi vagina y cierro los ojos debido al placer. Él lame y succiona mi clítoris mientras me penetra con el consolador. Agarro las sábanas con fuerza y arqueo la espalda. Neizan para, se levanta, coge un preservativo y en segundos lo tengo dentro de mí. Primero lento, tan lento que me mata; y después rápido. Mis pechos botan él los toca.
-Nena me voy a coorreer…
-Yo tambiéeeen –Tres embestidas más y llegamos al orgasmo. Se quita el preservativo, lo tira a la papelera de su habitación y se tumba a mi lado.
-Joder Vero –Consigue decir.
-¿Te ha gustado? –Me giro para mirarle.
-¿Gustarme? ¡Me ha encantado! –Se gira y me mira. Se acerca a mis labios y me besa. Nos separamos por falta de oxígeno.
-Ve duchándote, yo preparo la cena
-¿Seguro? Puedo prepararla yo
-Hoy me toca hacerla a mí, cariño. Tú relájate

-Vale gordo. Cuando me duche te ayudo –le doy un beso y salgo de su habitación.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario