miércoles, 6 de septiembre de 2017

CAPITULO 16

Pasamos la tarde en casa de Kevin. Es muy divertido y súper simpático.
-Bueno, va siendo hora de que me vaya a casa. –Digo levantándome del sofá.
-¿Te acompaño a casa?
-No no, quédate con Kevin, no importa.
-¿Segura, nena?
-Segura.
-Bueno pues entonces… me quedo con él.
-Perfecto.  Hasta mañana, guapa. –Le doy un beso en la cara y me dirijo a Kevin.
-Podemos acompañarte, si quieres.
-No, de verdad. Vivo aquí al lado.
-Bueno, vale. –Le doy otro beso en la cara y me voy. Es de noche y da un poco de miedo. Me pongo los cascos y me pongo a escuchar música. De repente me viene a la cabeza lo que ha pasado esta tarde y no puedo evitar llorar.  ¡Estaban a punto de violarme! Y encima Alex estaba allí, mirándome y sin hacer nada. Menudo cobarde. De pronto noto como alguien me coge del brazo y me tapa la boca. Nada más volverme y chocar con su pecho, sé quién es. Me separo bruscamente y me alejo.
-Kelia, por favor…
-¡Déjame!
-Lo siento mucho, no sé qué me pasó…me quedé bloqueado…De verdad, lo siento.
-¿¡Qué lo sientes!? ¿¡Qué es lo que sientes, Alex!? ¿Dejar que Raúl intentara violarme? ¿Qué me pegara? ¿Haber estado mirando y no haber hecho nada? ¿O lo borde que has estado hoy conmigo después de lo que pasó anoche? Dime, ¿qué es lo que sientes? –Alex me mira. Baja la cabeza y por un momento pienso que se va a dar la vuelta y se va a ir. Pero no, de un movimiento muy rápido, levanta la cabeza y da dos zancadas acercándose de nuevo a mí. Me coge de la cintura y me pega a él haciendo que mi corazón de un vuelco.  Me levanta la cabeza y en segundos tengo sus labios pegados a los míos. Intento resistirme pero ambos sabemos que no voy a tardar mucho en dejarme llevar. Sus manos vuelan por mi cuerpo y en segundos las tengo en mi culo. Lo aprieta de tal forma que ahogo un gemido. Él aprovecha y mete su lengua haciendo que me olvide de todo y que me concentre en él, en nosotros. Sus manos siguen recorriendo mi cuerpo y esta vez aterrizan en mis pechos, los cuales estruja al segundo. Jadeo. De pronto, me viene a la cabeza Raúl. Raúl encima de mí. Raúl tocándome. Yo en el suelo, llorando. Alex mirando sin hacer nada. Me ahogo. Siento que me falta el aire.
-Alex… -Jadeo. Mierda. Quiero que pare pero mi coño, húmedo y mojado, quiero llevárselo a mi cama y dejarlo seco.-Alex… para… -Vuelvo a intentar y esta vez parece que funciona, pues se aparta rápidamente.
-Kelia, de verdad, yo… -lo corto.
-Nada Alex. Tú nada. –Dicho esto, me doy la vuelta y empiezo a correr. Y cómo no, rompiendo en llanto. Y cómo no, otra vez por él, porque es mi salvación pero también es mi perdición. Y por ahora, solo me estoy perdiendo. 

CAPITULO 15

Llegamos a casa de Kevin en completo silencio. Ninguno hemos hablado desde lo ocurrido y eso me alivia y a la vez me preocupa.
-Sentaos, voy a por el botiquín. –Dicho esto, Kevin desaparece subiendo unas escaleras. Carmen aprovecha para abrazarme y yo vuelvo a llorar.
-Ya está pequeña, y pasó todo. –me consuela acariciándome la melena.
-No puedo creer que él… -no puedo acabar la frase porque Kevin aparece bajando las escaleras con el botiquín.
-Ya lo tengo. Kelia, por favor siéntate para que pueda curarte. –hago lo que me pide y me siento en el sofá. Él abre el botiquín, coge un trozo de algodón y le echa alcohol. Me lo acerca al labio y cierro los ojos ya que me escuece.
-Lo siento. –Me dice y por su tono de voz puedo notar que no solo lo dice por la herida. Me aparta el algodón del labio y lo tira. Acto seguido coge otro y hace lo mismo que con el anterior solo que esta vez me lo pone en la ceja. Esta vez aprieta un poco más y se me salta alguna que otra lágrima.
-Ya casi está. –Aparta el algodón y le da la vuelta. Le echa betadine y me lo pasa por la herida. Cuando termina, me pone una tirita y se levanta.
-Ya está.
-Muchas gracias.
-Antes, en el instituto, no me dejaste hablar y ahora… bueno, quiero que sepas algo. Yo no me creo nada de lo que dicen. Todo el mundo folla. Yo no veo justo que a los tíos nos digan machotes por follarnos a tres mujeres en una noche y a las tías putas o guarras por follarse a tres tíos en una noche. Me pareces una chica genial y muy buena persona y me gustaría poder ser tu amigo. –Tras decirme todo esto se queda callado, mirándome. Es la cosa más bonita que me han dicho.
-Yo… bueno… quería pedirte perdón por cómo te hablé en el instituto… Estaba cabreada y dolida y bueno… lo pagué contigo. Lo siento
-Disculpas aceptadas. ¿Amigos? –Me tiende la mano para que la estreche y dudo un momento. ¿Debería confiar en él? Me permito unos minutos para pensarlo y tras esos minutos meditando, por fin lo tengo claro.
-Amigos. –Estrecho mi mano con la suya y ambos sonreímos. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

CAPITULO 14

Las 14:45. Salgo de clase y espero a Carmen en la puerta de su clase. Mientras espero, veo pasar a Alex pero no está con Raúl y los otros. De repente se gira y me ve. Quiero aguantarle la mirada y que vea que sus palabras no me han hecho daño, pero hago justo lo contrario y aparto la mirada. En ese momento sale Carmen.
-Hey, ¿nos vamos?
-Eh… sí. –Lo miro por última vez y me giro para irme.
-Has quedado con el chico misterioso a las 15:00 ¿no?
-Sí.
-Perfecto. Faltan cinco minutos. Voy a esconderme allí-señala con el dedo al árbol que hay en la esquina del instituto-Si veo algo que no me gusta salgo de mi escondite y le pego una patada en los huevos que se queda listo.
-Vale. –Dicho esto, ella se va corriendo a su escondite y yo me quedo apoyada en la puerta del instituto. Pasan diez minutos y todavía no ha aparecido nadie y justo cuando voy a escribirle a Carmen, aparece un grupo de chicos y entre esos chicos puedo reconocer a dos: Raúl y… ¿Alex? ¿Qué coño hace Alex con Raúl? ¿Y por qué están viniendo hacia aquí?
-Bueno, bueno, bueno. Mira quién ha venido.
-¡Lo sabía! Sabía que eras tú el de los mensajitos.
-¿A si? Entonces ¿cómo eres tan ingenua de venir?
-Has cambiado. Tú antes no eras así de…
-¿De qué? Venga, dilo. –Pero no lo digo. No lo digo porque me da miedo lo que puede hacerme si lo digo. Otro chico que está en el grupo de Raúl me agarra del pelo y acerca su cara a la mía.
-Dilo. Si eres tan valiente termina la frase. –Como sigo sin abrir la boca, Raúl le dice al chico algo en el oído y me suelta para acto seguido cogerme él del pelo.
-Tú también has cambiado. Ahora estás más gorda pero también has echado un culo y unas tetas que… puf… -Raúl empieza a tocarme las tetas, pero le pego un guantazo en la mano y la aparta. De reojo miro a Alex y veo que nos está mirando. Tiene los puños cerrados y me parece que está haciendo mucha fuerza porque los nudillos empiezan a ponerse blancos. De repente, Raúl me toca el culo y mi mano reacciona sola y le da una ostia en la cara.
-Yo… yo… -Empiezo a tartamudear pero antes de que pueda acabar, una mano impacta contra mi mejilla y hace que me caiga al suelo. Me llevo la mano a la mejilla y noto que la tengo caliente. Raúl me coge del pelo como estoy en el suelo, empieza a tocarme las tetas por debajo de la camiseta. Chillo todo lo que puedo y miro a todos los chicos para ver si hacen algo, pero lo único que hacen es sobarse las pollas por encima del pantalón y mirara cómo este desgraciado intenta violarme. Miro a Alex otra vez y puedo ver que está tenso y que lo está pasando bastante mal. Pero entonces, ¿por qué no hace nada? ¿Por qué no le dice a Raúl que pare? Miles de lágrimas brotan de mis ojos. De repente, Carmen sale gritando.
-¿QUÉ COÑO ESTÁIS HACIENDO? ¿INTENTAIS VIOLAR A UNA CHICA? –De repente, su mirada se desvía  hasta pararse en su hermano. -¿Alex? ¿SE PUEDE SABER QUÉ COÑO HACES QUE NO ESTÁS INTENTANDO PARAR AL DESGRACIADO DE RAÚL?
-Carmen, ¿qué haces tú aquí?
-¿Este eran tus planes para no venir con nosotras? Muy bien Alex, te has lucido.
-¡He! ¡Dejad a la chica en paz! –Grita alguien corriendo hacia nosotros. Esa voz la conozco. ¡Es Kevin! Este llega y le pega un puñetazo a Raúl haciendo que me suelte. Al soltarme, me doy un fuerte golpe en la cabeza ya que me tenía agarrada del pelo. Corro hacia Carmen y me abraza muy fuerte mientras empiezo a llorar.
-¿Quién mierda es este tío? –Pregunta Alex.
-Se llama… Kevin… -Digo como puedo.
-¿Lo conoces?
-Sí.
-¡Kelia! –Kevin corre hacia mí y me abraza.- ¿Estás bien?
-La verdad es que no… -Dicho esto, rompo a llorar otra vez.
-Tienes sangre en el labio y en la ceja. Ven un momento a mi casa y te curo. –Yo solo asiento y, tras mirar una vez a Alex, me giro y empiezo a andar junto con Carmen y Kevin. 

CAPITULO 13

Al día siguiente me despierto por culpa de la alarma. La apago y me siento en la cama. ¿Dónde está Alex? Ayer… ayer lo hice después de mucho tiempo y… me encantó. Sus besos, sus manos recorriéndome el cuerpo…. Dios, fue alucinante. Me levanto de la cama y voy al baño. Me lavo la cara y voy a la habitación de mi hermana.
-Buenos días, dormilona. Venga, despierta.
-Un ratito más.
-No, venga arriba. –Le destapo y le hago cosquillas. Ella se remueve riendo y al final se levanta. Sonrío satisfecha y vuelvo a mi habitación. Decido ponerme la ropa que me compré ayer. Busco en las bolsas hasta que encuentro la ropa que me satisface: unos pantalones vaqueros de talle alto junto con un top negro y una chaqueta vaquera corta. Me pongo mis HURACHE negras  y me peino. Preparo los libros de las clases de hoy, los meto en la mochila y me la cuelgo en la espalda. Salgo de mi habitación y voy a la cocina, donde encuentro a Carmen.
-Buenos días, guapa.
-¡Guau! Estás… preciosa. –Dice Carmen con mucho entusiasmo y por un momento, me lo creo.
-Gracias. ¿Cómo has entrado?
-Tu padre se ha ido temprano y como me ha visto esperando me ha dejado pasar.
-Pues ya conoce a mi única amiga.
-Eso cambiará el sábado. Oye, ¿te vienes hoy a mi casa?
-No puedo, he quedado con el chico misterioso, ¿recuerdas?
-Bueno, pues después. De todas formas, ya te dije que iría yo contigo así que… después de ver quién es nos vamos a mi casa y estamos un rato. Puedo ayudarte con los deberes, si quieres.
-Genial. Muchas gracias, nena. ´
-De nada beba. Venga, vamos.
-¡Yoli nos vamos! –Digo lo bastante alto para que me oiga. Mi hermana corre hacia nosotras y Carmen la coge en brazos. Salimos de mi casa y cierro la puerta.


Por fin, hora del recreo. Llevo toda la mañana pensando en Alex. Estoy deseando verlo y hablar de lo que pasó anoche. Justo en ese momento pasa Alex con Raúl y sus otros amigos.
-Hola Alex, ¿podemos hablar? –Él se vuelve y me mira y con una brusquedad que me sorprende, me contesta:
-No puedo ni quiero hablar contigo. Pírate. –Dicho esto, se da media vuelta y veo como se ríe con Raúl y esté le pasa el brazo por los hombros y le choca los cinco. Yo, en cambio, me quedo ahí parada, mirando cómo se va con Raúl y los otros. Me voy a la mesa donde quedo con Carmen y veo que ella me está buscando con la mirada. Cuando me ve, me coge del brazo y me sienta en la silla de un empujón.
-¿Dónde estabas?
-Yo… estaba… -discuto entre mí misma si contarle lo que pasó ayer con Alex o no. Es mejor decírselo. Es mi mejor y única amiga y no puedo perderla.-Buscando a Alex.
-¿A mi hermano? ¿Por qué?
-Pues… -cojo aire- ayer vino a mi casa y nos acostamos. Yo estaba en toalla porque me acababa de duchar y cuando entré en mi habitación vi a Alex apoyado en mi armario. Habría entrado por la ventana… -Lo suelto tan rápido que me cuesta respirar. Miro a Carmen y espero a que diga algo. No sé si la he cagado o no pero tenía que contárselo.
-Alex y tú… ¿os habéis acostado? –asiento. ¡Eso es genial!
-¿Lo es?
-¡Pues claro! Ahora aparte de ser mejores somos cuñadas.
-Eh… hay un pequeño problema.
-¿Cuál?
-Que Alex y yo no estamos saliendo. Por eso lo estaba buscando, para hablar de lo de anoche y hablar sobre nosotros, pero…
-Pero ¿qué?
-Pero me ha dicho que no puede ni quiere hablar conmigo.
-¡Este tío es tonto! Voy a hablar con él. –Se levanta pero rápidamente la cojo del brazo y hago que se siente otra vez.
-Déjalo. Supongo que soy bastante “guarra” y gorda para que nadie se fije en mí. –Agacho la cabeza y aparto la mirada.
-Eso no es verdad, Kelia. Tienes que quererte más a ti misma y tener seguridad en ti.
-Es difícil cuando todo el puñetero instituto me insulta y me desprecia. Tengo que irme, nos vemos a la salida ¿vale? –Le doy un beso en la mejilla y me levanto. Salgo corriendo de la cafetería y sin querer me tropiezo con alguien.
-Perdón. Decimos al unísono y cuando levanto la cabeza veo a un chico rubio con ojos verdes.
-Ho… hola, soy Kelia.
-Yo soy Kevin. Espera, ¿tú eres Kelia? He oído hablar de ti.
-Seguro que cosas malas. A ver si adivino, ¿tú también piensas que soy una guarra? Pues te voy a dar un consejo: primero infórmate de lo que ha pasado de verdad y luego juzgas, porque yo no soy una guarra ni me he acostado con todos esos tíos. Así que si me vas a insultar o a despreciarme ahórratelo. –Dicho esto salgo corriendo y no puedo evitar que algunas lágrimas salgan de mis ojos. Puto Raúl, me ha jodido la vida.