viernes, 1 de septiembre de 2017

CAPITULO 14

Las 14:45. Salgo de clase y espero a Carmen en la puerta de su clase. Mientras espero, veo pasar a Alex pero no está con Raúl y los otros. De repente se gira y me ve. Quiero aguantarle la mirada y que vea que sus palabras no me han hecho daño, pero hago justo lo contrario y aparto la mirada. En ese momento sale Carmen.
-Hey, ¿nos vamos?
-Eh… sí. –Lo miro por última vez y me giro para irme.
-Has quedado con el chico misterioso a las 15:00 ¿no?
-Sí.
-Perfecto. Faltan cinco minutos. Voy a esconderme allí-señala con el dedo al árbol que hay en la esquina del instituto-Si veo algo que no me gusta salgo de mi escondite y le pego una patada en los huevos que se queda listo.
-Vale. –Dicho esto, ella se va corriendo a su escondite y yo me quedo apoyada en la puerta del instituto. Pasan diez minutos y todavía no ha aparecido nadie y justo cuando voy a escribirle a Carmen, aparece un grupo de chicos y entre esos chicos puedo reconocer a dos: Raúl y… ¿Alex? ¿Qué coño hace Alex con Raúl? ¿Y por qué están viniendo hacia aquí?
-Bueno, bueno, bueno. Mira quién ha venido.
-¡Lo sabía! Sabía que eras tú el de los mensajitos.
-¿A si? Entonces ¿cómo eres tan ingenua de venir?
-Has cambiado. Tú antes no eras así de…
-¿De qué? Venga, dilo. –Pero no lo digo. No lo digo porque me da miedo lo que puede hacerme si lo digo. Otro chico que está en el grupo de Raúl me agarra del pelo y acerca su cara a la mía.
-Dilo. Si eres tan valiente termina la frase. –Como sigo sin abrir la boca, Raúl le dice al chico algo en el oído y me suelta para acto seguido cogerme él del pelo.
-Tú también has cambiado. Ahora estás más gorda pero también has echado un culo y unas tetas que… puf… -Raúl empieza a tocarme las tetas, pero le pego un guantazo en la mano y la aparta. De reojo miro a Alex y veo que nos está mirando. Tiene los puños cerrados y me parece que está haciendo mucha fuerza porque los nudillos empiezan a ponerse blancos. De repente, Raúl me toca el culo y mi mano reacciona sola y le da una ostia en la cara.
-Yo… yo… -Empiezo a tartamudear pero antes de que pueda acabar, una mano impacta contra mi mejilla y hace que me caiga al suelo. Me llevo la mano a la mejilla y noto que la tengo caliente. Raúl me coge del pelo como estoy en el suelo, empieza a tocarme las tetas por debajo de la camiseta. Chillo todo lo que puedo y miro a todos los chicos para ver si hacen algo, pero lo único que hacen es sobarse las pollas por encima del pantalón y mirara cómo este desgraciado intenta violarme. Miro a Alex otra vez y puedo ver que está tenso y que lo está pasando bastante mal. Pero entonces, ¿por qué no hace nada? ¿Por qué no le dice a Raúl que pare? Miles de lágrimas brotan de mis ojos. De repente, Carmen sale gritando.
-¿QUÉ COÑO ESTÁIS HACIENDO? ¿INTENTAIS VIOLAR A UNA CHICA? –De repente, su mirada se desvía  hasta pararse en su hermano. -¿Alex? ¿SE PUEDE SABER QUÉ COÑO HACES QUE NO ESTÁS INTENTANDO PARAR AL DESGRACIADO DE RAÚL?
-Carmen, ¿qué haces tú aquí?
-¿Este eran tus planes para no venir con nosotras? Muy bien Alex, te has lucido.
-¡He! ¡Dejad a la chica en paz! –Grita alguien corriendo hacia nosotros. Esa voz la conozco. ¡Es Kevin! Este llega y le pega un puñetazo a Raúl haciendo que me suelte. Al soltarme, me doy un fuerte golpe en la cabeza ya que me tenía agarrada del pelo. Corro hacia Carmen y me abraza muy fuerte mientras empiezo a llorar.
-¿Quién mierda es este tío? –Pregunta Alex.
-Se llama… Kevin… -Digo como puedo.
-¿Lo conoces?
-Sí.
-¡Kelia! –Kevin corre hacia mí y me abraza.- ¿Estás bien?
-La verdad es que no… -Dicho esto, rompo a llorar otra vez.
-Tienes sangre en el labio y en la ceja. Ven un momento a mi casa y te curo. –Yo solo asiento y, tras mirar una vez a Alex, me giro y empiezo a andar junto con Carmen y Kevin. 

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