viernes, 1 de junio de 2018

CAPITULO 31


Terminamos de comer y volvemos a casa. Alex ha tenido que salir un momento para no sé qué de su madre. Ahora mismo estoy tumbada bocarriba en el sofá, mirando el móvil y escuchando música. De repente me llama Carmen.
-Dime cariño.
-¿Cómo vais? ¿Os habéis matado?
-Por raro que parezca, no. Está siendo muy agradable.
-¿Mi hermano? ¿Agradable?
-Si, nena. Me vuelve loca, no puedo evitarlo.-Suspiro.
-Si se está portando bien, ¿a qué viene ese tono?
-Porque me da miedo que la fastidie, Carmen. Me da miedo que todo esto sea mentira y que cuando le haya perdonado y estemos como antes vuelva a saltar otra bomba. Lo amo. Y me encantaría poder estar con él como pareja, pero no me fio de él.
-Pues entonces ya está. Deja que se lo curre un poco.
-Eso haré. ¿Tú como estás? ¿Y mi hermana?
-Estamos bien, tranquila. Tu hermana se ha quedado dormida y yo estoy viendo una película.
-¿Y Kevin?
-Tenía planes. Me ha dicho que vendrá por la noche.
-Te gusta mucho, ¿verdad?
-¿Tanto se nota?
-Para alguien como yo, sí. Para alguien como él, ni con gafas lo ve. Pero vamos, que ni él lo ve ni tú tampoco.
-¿Cómo que yo tampoco?
-¡Pues que está colgado por ti!
-¡Qué va! Ojalá.
-Que sí, hazme caso. -Escucho la puerta abrirse.-Nena hablamos luego que acaba de llegar tu hermano, un beso. -Y cuelgo antes de que responda. Alex va directamente a la cocina, deja algo sobre la mesa y viene al salón.
-¿Cómo estás?
-Bien.
-Toma. -De su bolsillo saca una caja roja y me la da. Asombrada, abro la pequeña caja y me llevo la mano a la boca. ¡Santo Dios! Es un collar, pero no cualquier collar. ¡Es el corazón del mar! ¡El collar que Rose lleva en el Titanic!
-Alex... Yo...¿Cuánto te ha costado?
-No importa. ¿Te gusta?
-¡Me encanta! Pero... te habrá costado un pastón.
-Da igual lo que me haya costado. Te lo he comprado y punto.
-Pero yo no necesito que me compres cosas para demostrarme que me quieres.
-Lo sé, pero he querido hacerlo. ¿Te lo pongo?
-Sí. -Me doy la vuelta, me aparto el pelo y me lo pone. Siento el frío de la cadena y me da un escalofrío.
-Ya está.
-Es precioso. Gracias. -Y sin esperárselo, le doy un beso en los labios. Un beso lento y corto, pero lleno de amor y deseo.
-Vamos a ver la televisión un rato, anda. -Me pasa la mano por los hombros y yo me recuesto en su hombro. Me da un beso en la cabeza y yo sonrío como una tonta.

CAPITULO 30

A la mañana siguiente me despierto por unos besos en la mejilla. Poco a poco voy abriendo los ojos y veo a Alex mirándome sonriente.
-¿Qué coño haces tú en mi casa? -Miro a mi lado pero no veo a mi hermana. Tampoco está en la habitación. -¿Y mi hermana?
-Con la mía. Pasarán el día juntas y tú yo también, solos.
-¿Tú y yo? ¡Já! ¡Tú flipas! -Me levanto pero me mareo al instante. Alex me tiene que sujetar para que no me caiga hacia delante. Le aparto las manos de un manotazo, cojo las muletas y voy al baño. Me lavo la cara, me arreglo un poco el pelo y cuando salgo, Alex está esperándome.
-No te vas a quedar sola así. Puedes caerte y romper algo o peor aún, hacerte daño.
-No estaré sola, mis padres están en la habitación.
-Nop. Les he dicho que podían irse tranquilos  a sus respectivos trabajos, que yo cuidaría de ti.
-Te recuerdo que estoy así por culpa de tu novia. -De repente Alex se pone tenso.
-Carla no es mi novia.
-Pues es lo que va diciendo por ahí. Así que no intentes negarlo. Vete con ella y déjame en paz. -Dicho esto, paso por su lado y me voy a la cocina.
-Ya te he dicho que no vas  a hacer nada. Y no voy a irme por mucho que lo desees. Te quiero a ti y voy a demostrártelo.
-Pues que tengas suerte.
-La tendré. ¿Qué quieres desayunar?
-Nada.
-Te prepararé un cola-cao y un sándwich con queso. -La ratona que llevo dentro pega un brinco y no puedo evitar sonreír. Él me mira y pone los ojos en blanco acompañado de una sonrisa.
-Ya que tengo que pasar el domingo contigo,¿qué has planeado?
-Podríamos ver pelis y estar de relax. Te vendría bien reposar un poco.
-Ya reposo bastante. Y mañana voy a ir a clase así que necesito andar.
-Vale, pues desayunaremos tranquilos, veremos la televisión y a eso de las 13:00 nos iremos a andar un poco. Te invito a comer.
-No hace falta que me invites. Podemos dar un paseo y luego volver y comer aquí.
-Ya que paso un día entero contigo, quiero pasarlo en condiciones.
-Como quieras.
Pasamos un rato en silencio. Solo se oye el microondas. Pero no es un silencio incómodo, es un silencio lleno de emociones y sentimientos. Quiero decirle que lo amo, que deje ya las tonterías y me bese. Necesito que me haga suya, que me haga temblar. Pero me muerdo el labio. Tiene que ganárselo. Tiene que saber que no me va a utilizar cuando le venga en gana.
-¿Qué piensas?-Pregunta poniéndome el desayuno en la mesa. Veo el queso derretido y me vuelvo loca. Cojo el primer trozo y le pego un gran mordisco. Alex me observa con su típica sonrisa tonta pero paso de él estoy muy concentrada saboreando el queso.
-En ti, no.
-Sí si, seguro. Voy a encender la tele anda. -Sale de la cocina y me quedo sola con mi precioso sándwich.

A las 13:00 estamos saliendo de casa. Alex lleva mi bolso ya que yo no puedo con las muletas. No para de hablarme de su equipo de fútbol favorito: El Barcelona. Tampoco para de confesarme que de pequeño quería ser como Messi y que jugaba en el equipo de fútbol de su colegio. Le encanta el pescado, la tarta de manzana, su color favorito es el azul oscuro y quiere comprarse una moto.
-Vaya, no pensaba que me contarías todo eso.
-¿Por qué?-Me encojo de hombros.
-No sé. No te veo contándole tu vida a nadie, y menos a mí.
-Pues eres la única que sabe casi todo de mí.
-¿En serio?
-Sí.
-¿Por qué? ¿Por qué me lo has contado a mí?
-Porque eres la única persona que me importa, a parte de mi hermana. Me haces sentir cosas que nunca había sentido, Kelia. Aunque no lo demuestro.
-En eso estamos de acuerdo. -Ambos nos miramos y sonreímos. No más palabras. No más confesiones. Solo miradas. Miradas cargadas de deseo, pasión y... ¿amor?
-Venga anda, te invito a comer. -Alex se pone a mi lado, me quita una muleta y me coge de la mano. Me duele las costillas por falta de apoyo, pero no digo nada. Me siento feliz por una vez.

domingo, 27 de mayo de 2018

CAPITULO 29


Hace dos horas que Alex se ha ido y yo no me he movido de mi sitio. Sigo aquí, llorando como una tonta y pensando en llamarlo y decirle que lo intentemos. Pero no, él se tiene que dar cuenta que no puede utilizarme cuando le venga en gana ni puede ocultarme, no soy el secreto de nadie. Escucho como la puerta se abre y segundos después Carmen y Kevin se sientan en el sofá.
-¿Cómo ha ido con... estás llorando?-Rápidamente me seco las lágrimas y pongo la mejor sonrisa falsa que puedo.
-Sí, pero no por Alex, sino porque me he dado un golpe en la costilla. -Miento.
-¿Estás bien? ¿Te duele?
-No no, ya estoy bien.
-¿Y con Alex qué tal ha ido? ¿Lo habéis arreglado?-Kevin se sienta a mi lado, me aprieta la rodilla en un gesto cariñoso y yo no puedo aguantar más y me derrumbo en su hombro. Carmen aparta las muletas y se sienta a mi lado y me abraza.
-Lo voy a matar.
-No. He sido yo quien ha terminado lo que sea que teníamos.
-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?-Kevin me acaricia el pelo y yo me relajo un poco. Me limpio los mocos y las lágrimas y respiro hondo. Mis dos mejores amigos me miran esperando una respuesta así que cierro los ojos, vuelvo a respirar hondo y me relajo.
-Alex me ha pedido perdón por todo, sobre todo con Raúl y Carla. Me ha dicho que me quiere y ha admitido que le da vergüenza salir conmigo por la fama que tengo.
-Joder, por lo menos ha sido sincero...-la corto.
-¿Sincero? Carmen, tu hermano sabía que Raúl era el de los mensajes y sabía que habíamos quedado con él el otro día.
-¿CÓMO? ¡YO LO MATO! -Se levanta pero Kevin y yo la cogemos justo a tiempo y vuelve a sentarse.
-Es tu hermano, Carmen.
-Me da igual. Me jode como ha cambiado desde que se junta con Raúl.
-Ya le he dicho que no podía estar con alguien que me oculta cosas. Pero él sigue con su versión de que me quiere y que me lo demostrará.
-¿Y lo crees?-Pregunta Kevin.
-¿Sinceramente? No. Siempre hace lo mismo, estoy harta. Lo amo, muchísimo, pero no voy a ir detrás de él ni voy a permitir que haga conmigo lo que quiera.
-Pues me parece perfecto. Que vea que tienes amor propio.
-Bueno, dejando el tema de mi hermano a un lado... ¿Te duele?-Pregunta refiriendose a las costillas.
-No mucho. Solo cuando me muevo demasiado.
-¿El lunes vas a ir a clase?
-Sí. No voy a quedarme en casa mientras que Carla y sus lame culos se burlan a mis espaldas. Soy más fuerte que ellas.
-Me asombra la fortaleza que tienes, Kelia.
-Son los palos que me he llevado.
-Venga, cambiemos de tema. ¿Qué queréis ver? -Kevin coge el mando de la tele y empieza a pasar canales.
-¿Ponemos una peli?
-¿Cuál quieres ver, Kelia?-Ambos me miran.
-La que queráis, yo estoy un poco cansada así que me quedaré dormida a mitad seguramente.
-¿Vemos Verdad o Reto? Es de miedo y la sacaron hace dos meses. En Internet seguro que está.
-Pues venga, yo voy a hacer palomitas. -Intento levantarme pero Kevin me sienta de nuevo.
-¿Dónde te crees que vas, señorita? No puedes hacer esfuerzos.
-No estoy invalida, chicos. Puedo hacer palomitas y además, tendré que empezar a andar con esto-señalo las muletas- si el lunes voy a ir a clase.
-Pues anda mañana, hoy no. Y punto. -Dicho esto, Carmen se va a la cocina y escucho el ¡plof! de las palomitas.

Me despierto a mitad de la noche. No sé qué hora es pero deduzco que más de las dos de la madrugada. Kevin y Carmen no están y la televisión está apagada. Intento levantarme y cuando estoy de pie me tambaleo un poco pero consigo establecer el equilibrio. Voy a la cocina, enciendo la luz y pego un grito ahogado al ver a mi hermana bebiendo agua.
-Yoli, ¿qué haces despierta?
-Tenía sed, tata. ¿Te has hecho pupa? -Viene hacia mi, dejo las muletas en posición para que no se caigan y cojo a mi hermana en brazos. Al agacharme siento un terrible pinchazo pero lo disimulo tosiendo. Ella pone las piernas alrededor de mi cintura y le doy un beso.
-No es nada, bonita. Venga, a dormir. -Le doy un último beso y la dejo en el suelo.
-Duerme hoy conmigo tata, por favoorr. -Me hace pucheros y me derrito al instante. -
-Vaaale. -Cojo las muletas y nos vamos a su habitación. Cuando entramos, ella cierra la puerta y me hace hueco en su cama. La miro y no puedo dejar de pensar que soy la persona más afortunada al tener esta pedazo de familia. Mi hermana se acuesta a mi lado y me abraza.
-Buenas noches, Kelia. -Me da un beso y se apoya en mi. Me quedo un rato tocándole el pelo hasta que se queda profundamente dormida. Le doy un beso en la cabeza y cierro los ojos.

sábado, 26 de mayo de 2018

CAPITULO 28


Me abre las piernas muy despacio apoyando todo su peso en el brazo derecho y toca mi intimidad, ya húmeda y mojada. De mi boca sale un gemido que lo silencia pegando sus labios a los míos. Baja sus besos a mi cuello y me muerdo el labio. Con él no puedo ser racional, no puedo pensar en otra cosa que en sus besos, sus caricias, sus manos, su sonrisa, su manera de tocarme y de hacerme sentir cosas que jamás he sentido. Pero se tiene que acabar, al menos hasta me demuestre que de verdad puedo confiar en él y no seré otro polvo guardado en secreto. Después de esto, tenemos que acabar con lo que sea que tengamos... Aprieto los ojos para no ponerme a llorar al pensar eso y decido que es mejor olvidar las cosas por ahora y disfrutar de este momento. De nuestro último momento.
Mete la mano por debajo de mis pantalones y aprieta mi sexo mojado. Para, se retira de mí y me baja los pantalones dejándome con el tanga puesto. Mira mi intimidad con deseo, luego me mira a mí y otra vez a mi sexo. Empieza a acariciarla lentamente mientras se toca su enorme ereccion. Mi respiración se agita rápidamente al sentir dos dedos dentro de mí y me agarro al brazo del sofá.
-Siempre estás tan receptiva para mí... -Aumenta los movimientos y me toco los pechos. Mis pezones están duros y listos para sentir su contacto. Y como si me leyera el pensamiento y sin sacar los dedos de mi vagina, se levanta, me levanta la camiseta y el sujetador  con la mano que le queda libre y se mete un pezón en la boca. Jadeo. Muerde y succiona mi pezón y yo me pongo más cachonda aún. Lo suelta y va a por el otro y hace la misma acción. Las piernas empiezan a temblarme y sé que estoy casi a punto de llegar al clímax, pero de repente se para. Abro los ojos y lo miro.
-Todavía no, nena. Quiero jugar un poco. -Me besa y me frota el clítoris.
-Ahhh... -Gimo. Arqueo la espalda y él sonríe en mi boca. -Mi madre... tiene un consolador en... la mesita de noche.  Tráelo.
-Mmm... me gusta tu forma de jugar. -Dicho esto, se aparta de mí, se baja los pantalones y los bóxer dejando ver su preciosa y grande erección. Me relamo los labios y él sonríe. -No tardaré nada.
-Segundo cajón. -Me da un beso rápido y se da la vuelta. Empiezo a tocarme yo, me froto el clítoris y me pellizco los pezones. Este chico va a acabar conmigo. Me muerdo los labios y aumento el ritmo.
-Mmm.. Me encanta verte así de cachonda, pero eso te lo hago yo. -Oigo a Alex acercarse y abro los ojos. Me enseña el consolador y se baja a mi vagina, enciende el cacharro y lo coloca en mi clítoris. Doy un respingo al sentir la vibración y me hago daño en las costillas pero me da igual. Me abre más las piernas y mueve el consolador arriba y abajo.
-Jodeeer.
-¿Te gusta?
-¡Síiii! -Echo la cabeza hacia atrás y me toco las tetas. Alex coge un pezón con la boca y lo muerde haciendo que gima más fuerte. Sin esperarmelo mete el consolador dentro de mi vagina y la sensación es mayor. Lo saca y lo mete, saca, mete, y así constantemente. Baja los besos por mi cuello, pechos, barriga y llega hasta el clítoris, el cuál lame varias veces. La mezcla del consolador y su lengua es taaaan sensacional... Succiona el clítoris con ganas, eso hace que  arque la espalda varias veces y me agarre más fuerte al sofá.
-Joder Kelia, me encantas... Abro los ojos y veo que se está masturbando. Eso hace que en segundos esté gritando de placer.
-Ahora me toca a mí, nena. -Me incorporo y le cojo su enorme pene. Lamo la punta y echa la cabeza hacia atrás. Lamo su polla entera y juego con la punta. Cuando veo que está a punto, paro y le lamo los huevos.
-Ostia puta. -Me la meto entera en la boca mientras con la lengua sigo lamiendo. Me pone la mano en la cabeza y me la mete hasta la garganta, causandome algunas arcadas. Me tiro así diez segundos y cuando me la saco le lamo otra vez los huevos. Me vuelve a tumbar y me la mete. Primero lento pero enseguida coge carrerilla y me la mete fuerte. Gimo y gimo sin parar. Que pena que sea el último... Me muerdo el labio y me obligo apartar ese pensamiento. Todavía dentro de mí, me coge por la cintura y me pone encima de él. Como yo no puedo moverme mucho es él quien me penetra. Me azota y me come las tetas.
-Nena estoy a punto... Joder. -Sigue embistiendome tan fuerte que llega un punto que solo siento placer. Jadeo y gimo y ambos llegamos al orgasmo. Menos mal que tomo las pastillas anticonceptivas. Después de estar varios minutos callados y recobrando el aliento, me levanto con mucho cuidado y me siento en el sofá. Debo tener mucha cautela teniendo en cuenta lo que acabamos de hacer.
-Alex... vete.
-¿Qué dices?
-Eso, que te vayas. Gracias por las flores, gracias por preocuparte por mí y gracias por ser sincero. Pero no puedo confiar en ti puesto que sabías lo de Raúl y no dijiste nada y vas a seguir prefiriendo tu reputación por encima de todo. Te da vergüenza salir conmigo, pero quieres tenerme de alguna forma y no sabes como y por eso me dices que me quieres.
-¡Mentira! ¡Eso no es verdad Kelia! Te quiero. Te quiero.
-No me vale las palabras, Alex. Me valen los hechos, y no me has demostrado que me quieres en todo el tiempo que llevamos siendo... lo que seamos. Lo que hemos hecho ahora ha sido maravilloso y me ha encantado, pero no puedo estar con alguien como tú, al menos que cambies.
-Deja que te demuestre que te quiero de verdad, Kelia, por favor.
-Cuando me lo demuestres, entonces hablamos Alex. Ahora vete, por favor. -Aparto la mirada. Siento como se levanta del sofá, se pone la ropa y sale del salón. Abre la puerta y antes de salir, dice:
-Te quiero, y te prometo que voy a cambiar, porque tú me has hecho que me enamore como no lo he estado nunca.  A partir de hoy seré un nuevo Alex, y voy a conseguir que me ames tanto como yo a ti. -Dicho esto cierra la puerta.
-Yo ya te amo, Alex.

CAPITULO 27


A medianoche oigo como se abre a puerta y cómo alguien se sienta al lado mía. Me cogen de la mano y me la acaricia y en ese momento se me acelera el corazón. ¿No se había enfadado conmigo? ¿Por qué ahora, a mitad de la noche, viene al hospital y se cuela en mi habitación? ¿Por qué no puede dejar de sorprenderme?
-Kelia, ¿estás despierta? -No respondo y suspira. Deja algo en la mesa que hay justo al lado de mi cama y me aprieta la mano. -Lo siento, no debería haberme puesto así antes... No sé qué coño me pasa cuando estoy contigo, quiero besarte y hacerte mía, quiero pasear por las calles contigo y besarte en el instituto. Quiero hacerte reír hasta que te quedes sin aliento, joder quiero verte enfadada conmigo cuando la cago... Pero supongo que me da miedo por el "qué dirán" y por Raúl. Cuando mi hermana me dijo que estabas en el hospital yo... me derrumbé. Me quería morir Kelia. -Para un momento y escucho como solloza. Está llorando. Yo también. -Te prometo que a partir de ahora te demostraré lo que siento por ti. Lucharé por ti hasta que veas que he cambiado, que ya no soy el mismo Alex. Te quiero Kelia, de eso puedes estar segura. -Dicho esto, me da un beso y sale de la habitación dejándome así, llorando y con la esperanza de que sea verdad lo que ha prometido.


Por fin salgo del dichoso hospital. Carmen y Kevin han venido a recogerme junto con mis padres. Carmen se ha quedado de piedra cuando le he contado lo de su hermano y Kevin ha dicho literalmente "Alex en el momento que te tenga te va a follar día sí y día también". Mi padre sostiene el ramo de flores que me trajo Alex anoche ya que yo no puedo con las muletas. Subimos al coche como podemos y volvemos a casa. Al bajar, tropiezo con Kevin y me caigo de culo. Siento un pinchazo tremendo y siento como me falta el aire.
-¡Kelia! ¿Kelia estás bien? -Todos corren hacia mí preocupados.
-Sí sí, estoy bien. Solo ha sido un pequeño golpe. -Intento levantarme como puedo pero me duele demasiado las costillas. Kevin me levanta de un salto y todos me miran preocupados. -Que estoy bien, de verdad.
-Pues la ostia que te has dado no ha sido pequeña que digamos...
-Anda vamos dentro que se me están cansando los brazos de las muletas. -En silencio, mi padre cierra el coche mientras mi madre coge el ramo de flores. Entramos y voy directa al sofá. Carmen se sienta a mi lado de tal forma que quedamos una enfrente de la otra.
-¿Qué coño ha pasado para que Carla y sus tres lame culos te dieran la paliza de tu vida?
-Creo que eso ha sido la venganza por la pelea del otro día...
-Pues se han pasado. -De repente suena el timbre. Carmen y yo nos miramos y ambas pensamos quién puede ser: Alex. Kevin abre la puerta y sin pedir permiso si quiera, Alex entra al salón.
-¿Cómo estás? -Pregunta sentándose en el otro sofá.
-Alex, ¿qué haces aquí? Vete, no quiero verte. Por si no lo recuerdas, tu queridísima Carla me ha pegado por tu culpa, porque piensa que entre tu y yo hay algo. Dile que no hay nada para que me deje en paz de una puta vez.
-Es que quiero que entre tú y yo haya algo, Kelia. Me gustas, de hecho, me encantas, y he sido un completo idiota por anteponer mi reputación a mis sentimientos.
-En ese estamos los dos de acuerdo.
-Alex, deberías marcharte. Kelia necesita descansar.
-No, de aquí no me voy hasta que Kelia y yo hablemos. Y digo hablar, no discutir.
-Ya hemos hablado muchas veces de esto...
-No, hemos discutido. Y de verdad que quiero arreglar las cosa contigo Kelia. Por favor. -Ambos me miran y yo suspiro. Lo más seguro es que me arrepienta pero es que por más que quiero pasar página e intentar olvidarlo no puedo, es superior a mis fuerzas y si encima me mira con esa cara pues me lo pone más difícil.
-Está bien. Pero si veo que llegamos a lo mismo de siempre te vas.
-Vale.
-Chicos, ¿os importa dejarnos solos, por favor? -Digo mirando a mis dos grandes y verdaderos amigos.
-Claro. Te llamo dentro de una hora. Alex, no te digo nada. -Carmen mira muy seria a Alex mientras él aparta la mirada. Luego, mi mejor amiga me da un beso en la frente y ella y Kevin salen de mi casa.
-Pues bien, tú dirás.
-Primero de todo quiero pedirte perdón por todo los problemas que te he causado, con Raúl y Carla sobre todo. No sabía que Raúl era tu ex ni tampoco sabía que iba a llegar tan lejos el otro día.
-¿Sabías que era él el de los mensajes? -Él suspira, se muerde el labio y contesta:
-Sí, lo sabía. Pero te juro que no tenía ni idea de lo que hizo, de verdad. Cuando te vi ahí, tumbada y llorando y él manoseándote me sentí... Impotente.
-¿Tú? ¿Impotente tú? ¡Si no llega a ser por Kevin me hubieran violado! Y si te sentías tan impotente, ¿por qué no lo paraste? ¿Por qué coño te quedaste mirando como esos putos gilipollas intentaban abusar de mí? -No me puedo creer que lo supiera y no dijera nada... ¿Cómo se supone que debo confiar en él ahora?
-Yo... no lo sé. Quería partirle la puta cara y cuando os fuisteis casi nos peleamos. Supongo que...
-Te importaba más tu estúpida reputación de chulo, guay y duro como Raúl a salvar a una chica que está gorda pero te pone cachondo y utilizas a tu antojo ¿no?
-¡No! Bueno, lo de mi reputación puede que un poco.. Pero en lo otro te equivocas. Te... te quiero, Kelia. -Ambos nos miramos. Lo amo, lo amo con toda mi alma, pero no puedo confiar en él, no puedo seguir así... ¡Estoy así por su culpa, joder! Y entonces... me besa. Primero lo hace con cautela, solamente rozando los labios, pero cuando ve que no me aparto, me coge la cabeza y los junta. Mi boca se abre al instante dejando paso a su lengua y ambas se dejan llevar. Agarro su cabeza y lo atraigo hacia mí de forma que queda encima de mí. Hago una mueca de dolor y se aparta.
-¿Estás bien? ¿Te he hecho daño?
-Cállate. -Lo vuelvo a coger de la cabeza y lo atraigo a mi boca.

CAPITULO 26


Poco a poco voy abriendo los ojos. Me duele el pecho y la cabeza. Intento incorporarme pero no tengo fuerzas. Cierro los ojos y respiro profundamente, pero me arrepiento al instante. Un enorme pinchazo hace que me retuerza de dolor. Vuelvo a inspirar profundamente y esta vez no me duele. De repente me viene todo lo que ha pasado: el encuentro con Carla en la cafeteria, como me llevaron a rastras al baño, como me pegaron una paliza, las voces de Kevin y Carmen y de repente... nada. Miro por la habitación y veo a mis padres llorando.
-Pa...pá... ma...má
-¡Kelia! -Mi padre corre hacia la camilla y me abraza.-¿Cómo estás? ¿Estás bien? ¿Te duele algo?
-Estoy...bien. -Me cuesta hablar y cada vez que lo hago me duele la garganta, pero obviamente eso no se lo voy a decir.
-¿Qué te ha pasado, cariño? -Mi madre viene hacia mí en un mar de lágrimas y a mí se me cae el mundo.
-Más tarde os...cuento. ¿Y Kevin y Carmen? ¿Han venido?
-Han estado aquí todo el tiempo. Llevas dormida dos días seguidos.
-¿Cómo? ¿Dos días? -Pregunto estupefacta. No creí que fuera para tanto.
-Sí cariño, tienes una hemorragia cerebral y dos costillas rotas.
-Mierda...
-Alex también ha venido cariño, está en la cafetería desayunando. Estaba muy preocupado por ti, se ha quedado a tu lado en todo momento. -Dice mi padre.
-Si estoy aquí es por su culpa. -Digo en un susurro a la espera de que ellos no me hayan oído. -Vale papá.
-Vamos a llamar al doctor. -Y dicho esto, mis padres se cogen de la mano y salen dejándome sola. Vuelvo a respirar y siento otra vez el puto pinchazo. Cierro los ojos y no puedo parar de pensar en Alex. Todo esto es por su maldita culpa. Si no me hubiera enamorado de él nada de esto habría pasado... Oigo cómo se abre la puerta y minutos después se sienta en la cama. Sé que es él, lo noto. Me coge la mano y me acaricia los dedos. Tengo el corazón a mil y la cabeza me está dando vueltas. Poco a poco voy abriendo los ojos y ahí está, tan guapo como siempre y con una expresión realmente preocupada. No puedo apartar la mirada de sus ojos, son tan penetrantes... Él baja la mirada a mis labios y sin previo aviso se abalanza a devorarlos. Al principio me besa con cautela, como pidiendo permiso y esperando a que me aparte. Debería hacerlo, debería apartarme y decirle que no me hable nunca más y me deje en paz, pero en vez de eso, le agarro la cabeza para atraerlo más a mí. Alex me agarra la cabeza y me besa con pasión, deseo y desesperación. Se acomoda en la cama y poco a poco nos vamos tumbando sin dejar de besarnos. No puedo dejar de saborear sus labios, su lengua... Lo echaba de menos. Baja sus besos por mi cuello y me muerdo el labio. Se tumba encima mía sin dejar peso con mucho cuidado y baja la mano hasta mis muslos.
-Alex... Aquí no...
-Vamos Kelia, no nos van a pillar...
-Alex, no.
-Joder tía. -Se levanta cabreado y sale pegando un portazo.

El médico me ha dicho que tengo que quedarme aquí esta noche y que mañana si estoy bien me dan el alta. Carmen y Kevin han vuelto a la habitación y me están contando los cotilleos del instituto. Carla y sus amigas han sido expulsadas del instituto. Alex le ha dicho a Carla que no le vuelva a dirigir la palabra y que no quiere nada con ella, que lo del otro día fue un revolcón y que se supone que está enamorado de mí... Esto último obviamente no me lo creo puesto que hoy se a cabreado por no follar con él.
-Que pena que no pueda ir con vosotros mañana... lo siento chicos...
-¿Quién te ha dicho que nosotros vayamos a ir? -Dice Carmen y me mira como si hubiera matado a un perro abandonado.
-¿No vais a ir?
-¿Estás loca? ¿Y dejarte sola con lo torpe que tú eres? Ni de coña. Nos quedamos contigo.
-Chicos... no, no quiero estropearos el fin de semana. Yo estoy bien, de verdad.
-Hemos dicho que no y punto. -Sentencia Carmen. Miro a Kevin y veo que piensa lo mismo que ella así que me doy por vencida.
-Vale, pues por lo menos iros a casa y descansar por favor.
-Vaaaaleee. ¿Seguro que no quieres que nos quedemos?
-Segurísima.
-Bueno pues entonces nos vamos. Mañana venimos.
-Gracias por todo lo que estáis haciendo por mí... -Sin pretenderlo me pongo a llorar.
-Pero no llores tonta,somos amigos ¿no? Y los amigos están para ayudarse y apoyarse.
-Exacto Kelia, sé que has tenido problemas con tus antigüos amigos y que ya no estás segura de quien está de verdad o no, pero nosotros somos tus amigos, y siempre estaremos contigo.
-Yo... no sé que decir...
-Nada. Simplemente duérmete o ve la televisión hasta que te entre sueño.
-Vale. Gracias otra vez...
-Deja de dar las gracias anda. -Carmen se acerca a mí y me da un beso en la frente y acto seguido Kevin hace lo mismo. Salen de la habitación y vuelvo a quedarme sola.

viernes, 23 de marzo de 2018

CAPITULO 25


Suena la alarma. Abro los ojos y la apago. No tengo ganas de ir a clase y menos por lo de ayer. Pienso en hacerme la enferma pero recuerdo que hoy quedado con estos por la tarde. Me levanto de la cama, voy al baño y cuando salgo voy a la habitación de mi hermana.
-Yoli, cariño, vamos, arriba.
-Mmm...
-Venga dormilona. -La destapo y le hago cosquillas. Ella patalea y me suplica que pare, pero yo no doy mi brazo a torcer y sigo haciendole cosquillas. De repente ambas miramos a la puerta y vemos a mi padre apoyado en el umbral, sonriendo.
-¿Habéis empezado la fiesta sin mi? -Y dicho esto y sin dejar que respondamos, se abalanza sobre nosotras y ahora es él quien nos hace cosquillas a las dos. Reímos, pataleamos, suplicamos y hasta intentamos hacerle cosquillas a él, pero nada. Pasado unos minutos paramos de reirnos y acabamos sin respiración y yo tirada en el suelo, sonriendo y con los pelos echo una mierda. Así sí da gusto empezar el día.
-Venga chicas, arriba que vais a llegar tarde. -Dice mi padre una vez recuperado el aliento. Se levanta y sale por la puerta con una sonrisa.
-Venga Yoli, vístete. -Me levanto del suelo y me voy a mi habitación. Me dirijo al armario y saco unos jeans negros rotos y una camiseta larga, de esas que te llegan un poco más arriba de las rodillas, negra con la palabra FEMINIST en blanca. Me quito el pijama y cojo mi sujetador negro de encaje. Una cosa que me gusta de mi cuerpo son mis pechos. Son grandes y ronditos.
Me visto, preparo las cosas para las clases y voy a la cocina donde, como no, está Carmen deborando mis cereales.
-Vas a tener que pagarme una pensión eh. -Digo bromeando.
-Buenos días guapa. -Dice con la boca llena de cereales.
-Mi hermana me preguntó ayer que cuando volverá tu hermano a mi casa.
-Ostias, ¿de verdad? Le ha cogido mucho cariño...
-Eso me temo...
-No te rayes ¿eh? ¡Que hoy nos vamos de compras! -Entusiasmada, me coge las manos y empieza a dar saltitos y me contagia el buen rollo.
-¡Yoli, vámonos!
-Ya estoy tata. ¡Carmeeen! -Corre hacia ella y le abraza las piernas. Carmen la coge en brazos y le da besos por toda la cara. Juega un rato con ella y luego la deja en el suelo. Desayuno yo también y luego, las tres salimos de casa.

Una vez en el instituto, todo el mundo me mira. Pero no me miran con admiración o con buen rollo, sino más bien como si hubiera cometido un delito o algo así. Carmen, como ve que me estoy poniendo nerviosa, me agarra el brazo y me lo aprieta. Me acompaña a mi clase y cuando entramos, pasa igual: toda las miradas para nosotras. De repente vemos a Carla entrar y me quedo de piedra. Tiene arañazos por toda la cara y una que otra herida en el labio. Me mira con una mezcla entre asco, rabia e ira. Aparto la mirada y acompaño a Carmen a su clase. Cuando vuelvo a mi clase llego justo a tiempo puesto que el profesor entra segundos después que yo. Las horas se me hacen eternas, y siento la mirada de todo el mundo acribillandome, asesinandome en sus mentes y eso me incomoda mucho. Por fin toca el timbre anunciando el recreo. Guardo mis cosas y salgo casi corriendo de la clase. Estoy a punto de entrar en la cafetería cuando 4 niñas se paran delante de mí, y una de ellas es Carla y de inmediato sé que no pasará nada bueno.
-¿Me dejáis pasar, por favor? -Intento pasar por en medio pero me empujan.
-¿Dónde crees que vas, zorra? Mira como tengo la cara por tu culpa.
-Si no me hubieras hecho nada, no te habría pegado. Y ahora, aparta. -Vuelvo a intentar pasar pero hacen lo mismo que antes.
-Pues ahora te vas a enterar, gorda de mierda. -Una de sus amigas me coge del pelo y me llevan al baño. Una vez allí, me suelta de tal manera que me choco con la pared y me caigo. Intento levantarme pero otra de sus amigas me pega un puñetazo en la cara y me caigo de culo. Ahora es Carla la que se acerca a mí, me agarra del pelo y empieza a pegarme puñetazos mientras las otras me pegan patadas en todo el cuerpo. No paro de llorar y de suplicar que paren, pero no sirve de nada.
-Vas a pagar por haberme pegado, niña asquerosa. -Me escupe y me araña la cara tan fuerte que empieza a sangrarme. Pasa no sé cuánto tiempo hasta que por fin paran.
-Y que te quede claro una cosa: Alex es mio, puta. -Me pega una última patada en las costillas y se van, dejándome ahí. Intento levantarme pero nada más que lo hago siento un fuerte dolor en el lado izquierdo y me vuelvo a caer, haciendome más daño. Arrastrándome como puedo, me voy a una de las puertas del baño y me encierro ahí. Me duele todo, no puedo casi respirar, siento que me ahogo. No puedo parar de llorar, me duele la cabeza, las costillas, la cara, la barriga, las piernas y hasta el trasero. De repente escucho voces y se me tensa todo el cuerpo. ¿Vienen otra vez? ¿No han tenido suficientes con dejarme así? Pero cuando más cerca están las voces, me doy cuenta de que no son ellas. Pero esas voces... Me suenan...
-¿Kelia? ¿Estás aquí?
¡Es Carmen! Me levanto como puedo, aguantándome el dolor y mordiendome el labio para no llorar.
-¿Kelia? -Vuelven a pronunciar mi nombre, pero esta vez es un niño... ¡Kevin! Agarro el pomo de la puerta y al abrir, los veo con la boca abierta y los ojos como platos y segundos después, negro. Me desplomo en el suelo y poco a poco voy dejando de oír voces.

CAPITULO 24


Oigo voces pero no sé si son reales o sólo es mi imaginación. Noto un zarandeo y poco a poco voy abriendo los ojos y me encuentro seis pares de ojos mirándome fijamente. Me froto los ojos y me siento en el sofá.
-Buenos días eh. -Dice Kevin sentándose a mi lado.
-Perdón chicos, he debido quedarme dormida mientras veía la película. Oye, una cosa, ¿cómo demonios habéis entrado?
-Tu madre ha venido y nos ha visto pegando y gritando tu nombre y nos ha dejado pasar. Nos dijo que lo más seguro es que estuvieras dormida por el dolor de cabeza...-explica Carmen y me mira interrogante.
-Yoli, vete a tu habitación y ahora voy yo y jugamos un poco ¿vale?
-Vale tata. -Me da un beso y se va corriendo.
-Le he tenido que mentir a mi madre porque no quiero que se preocupe y me interroge.
-Vale, pues a nosotros no nos mientas. ¿Por qué te has peleado con Carla? -Suspiro, cierro los ojos y se lo cuento a los dos. Cuando termino, ambos están atónitos y con cara de póquer.
-Menuda zorra.
-No entiendo como mi hermano se ha fijado en alguien como ella teniéndote a ti...
-Pues tu hermano a venido a traerme las cosas y a intentado hablar conmigo.
-¿Por qué dices "intentado"? -Preguntan curiosos ambos.
-Porque le he interrumpido. Le he dicho que paso de él, que el sábado saldré con vosotros y me enrollaré con los que pueda que al igual que él, puedo y sé hacerlo.
-¡Así se habla Kelia! Le has puesto dos pares de cojones.
-Lo sé, pero no tengo tan claro si podré hacerlo sin pensar en él o sentirme culpable.
-Mira, ya queda dos días. ¡Mañana ya es viernes! -Exclama felizmente Carmen y me contágia su estusiasmo.
-Bueno chicos, gracias por venir, de verdad, pero tengo que ayudar a mi hermana con los deberes y jugar un rato con ella.
-Vale, nosotros también nos tenemos que ir. Recuerda que mañana nos vamos de compras.
-¿Otra vez? ¡Pero si fuimos el otro día!
-Ya, pero tenemos que comprarnos los vestidos para el sábado, y Kevin tiene que ir al centro así que aprovechamos todos y vamos juntos y luego nos vamos a cenar por ahí. ¿Os parece bien? -Kevin y yo nos miramos unos instantes y ambos decimos a la vez:
-Nos parece bien.

Ya son las 22:00 y mi madre no da señales de vida. Carmen y Kevin dijeron que mi madre había llegado pero a los minutos se fue otra vez. No me ha dejado ni una nota ni un mensaje en WhatsApp, nada. Me estoy empezando a preocupar. He bañado y le he dado de cenar a mi hermana solo falta acostarla así que voy a su habitación y la meto en la cama.
-Tata.
-Dime cariño.
-¿Tu amigo por qué no viene más?
-Pero si Kevin a venido esta tarde.
-No me refiero a él, sino al hermano de Carmen, ese que es muy guapo. -Y al decir esto último se tapa la cara con las manos, avergonzada y suelto una carcajada.
-No tiene tiempo para venir, pero ya hablaré con él ¿vale?
-Vale tata. Me cae bien y se nota que te quiere. -Me da un beso y se da la vuelta. Me quedo pensando en lo que me ha dicho y salgo de su habitación. Voy al salón, me pongo la tele y miro el móvil. Hablo con Carmen de lo de mañana por la tarde. Hemos quedado a las 17:00 en su casa para salir desde allí, osea que veré a Alex... Tengo que sacarmelo de la cabeza, es un caso perdido. De repente me llega un WhatsApp de él y me debato entre leerlo o borrar el chat, pero como mi curiosidad es más grande al final entro en su chat.
Alex:  ¿Has revisado tus cosas por si te falta algo?
Lo dejo en visto y voy a mirar. Abro la mochila y lo saco todo los libros, el estuche, la agenda, el agua, el libro de lectura y por último, el archivador. Cuando saco éste último se cae un sobre. Me siento en el suelo y empiezo a leer:
Hola Kelia:
No sé por donde empezar... Primero de todo quería pedirte perdón por los mareos que te estoy dando, pero no sé qué me pasa contigo que no puedo dejar de pensar en ti ni quedarme embobado cuando te veo. Me gustas, me gustas muchísimo y quiero que todo el mundo lo sepa, pero no quiero perder mi reputación... Sé que es miserable y egoísta por mi parte, pero es lo que hay. Sé que yo también te gusto y tienes razón, debería pensar antes de hacer algo. Quiero una relación contigo pero sin que nadie se entere... por favor, dime que sí, me muero por tenerte.
Un beso: Alex
Dejo de leer y sé que estoy llorando. ¿Cómo puede ser tan gilipollas? Vale, me ha dicho que le gusto, por fin, pero eso no quita que haya sido un completo gilipollas conmigo. Me ha utilizado, me ha dejado en ridículo y a mentido. Guardo la nota en un cajón de mi escritorio y vuelvo al salón. Cojo el móvil, voy a su chat y le escribo:
Yo: Sí, lo he revisado todo y he leído tu nota. Gracias por el detalle, pero creo que ya te lo he dejado todo claro esta tarde. Si te gustase de verdad te daría igual tu reputación y la opinión de los demás. Y sí, es muy egoista por tu parte pedirme salir a escondidas así que mi respuesta es no.
Mando el mensaje y me salgo de su chat. Me meto en el de mi madre y le pregunto dónda está, que mi hermana ya está acostada y yo me voy a dormir también y que tenga cuidado. Bloqueo la pantalla, apago la televisión y me voy a mi habitación. Me meto en la cama, miro un rato el Instagram y luego me duermo.

CAPITULO 23


Justo cuando termino de limpiar pegan el la puerta. Supongo que serán Kevin y Carmen así que abro sin mirar por la rendija pero, cuando abro, me llevo una gran sorpresa puesto que no son ellos. Intento cerrar la puerta pero él es más rápido que yo y la detiene.
-¿Qué quieres? -Digo intentando parecer enfadada y resignidada por su visita.
-Te he traído tus cosas, te las dejaste en clase después de la pelea. Por cierto, ¿por qué os peleásteis?
-Gracias por traerme las cosas, pero no voy a darte explicaciones de nada, es asunto mío y punto. Y ahora, márchate. -Vuelvo a intentar cerrar la puerta y como antes, él me detiene.
-Kelia por favor... Yo... -lo corto.
-Otra vez con lo de "Kelia, yo..." siempre dices lo mismo Alex y siempre terminamos en una discusión. Te averguenzas de mi, lo pillo. Solo me quieres para follar pero no quieres que nadie se entere porque no quieres perder tu puta reputación ni perder a tu queridísimo amiguito Raúl, lo capto. Pero deja que te diga una cosa: piensa antes con quien te acuestas, porque para ti puede que solo sea cosa de una noche o de un rato, pero para la otra persona puede ser especial y puede tener sentimientos hacia ti y yo, como una ingénua que soy, tengo sentimientos hacia ti, pero ¿sabes qué? Que paso, voy a salir el sábado con Kevin y con tu hermana y voy a liarme con todos los que pueda porque al igual que tú, yo también puedo y sé hacer eso. Gracias por traerme las cosas. -Y dicho esto último le cierro la puerta en las narices y me apoyo en ella. Cierro los ojos y empiezo a llorar como tantas veces y siempre por el mismo motivo: él.

Cuando por fin "estoy bien", voy a mi habitación, cojo el pijama y me meto en el baño. Me tiro un buen rato en la ducha, pensando si de verdad podré liarme con alguien estando tan pillada por Alex... Suspiro indignada por no poder parar de pensar en él y salgo. Voy de nuevo al salón y me pongo una película para matar el tiempo mientras vienen mis amigos. De vez en cuando miro el móvil para ver si alguno de ellos me ha escrito pero nada, ni un mensaje. Bueno es normal, están en clase todavía. Eso me recuerda que tengo que llamar a mi madre. Marco su número y al tercer tono lo coge.
-¿Kelia? ¿Qué pasa? ¿No estás en clase? ¿Te ha pasado algo? -Pregunta muy preocupada.
-No mamá, no me ha pasado nada.
-Ahh, menos mal. Entonces ¿por qué me llamas? ¿No deberías estar en clase?
-Me duele muchísimo la barriga y me he mareado y me he venido para casa, será la regla, ya sabes como me pongo cuando la tengo... -A veces no me creo lo bien que puedo llegar a mentir.
-Si, es verdad. Tómate una pastilla para el dolor y duerme un poco y si te sigue doliendo mucho tomate un calmante que tengo en mi habitación ¿vale? Yo llegaré un poco más tarde hoy y tu padre se ha ido por trabajo. Dile a Carmen si puede recoger a tu hermana y estás un rato con ella.Tengo que dejarte, te quiero mi niña -Cuelga y suspiro. Odio tener que mentir a mi madre. Le mando a Carmen el mensaje y me dice que sin problema, que ya han salido y que van ahora a recogerla. Me alegra saber que puedo contar con ellos por lo menos... Bloqueo el móvil y me pongo a ver la película.

lunes, 5 de febrero de 2018

CAPITULO 22


Llego a mi casa y me meto en el baño. Por suerte hoy mi madre no está en casa así que no hay peligro de que me pillen. Menos mal que el móvil siempre lo llevo encima. Le mando un mensaje a Carmen pidiéndole que me traiga mis cosas después de clase y me contesta con un "vale guapa". Pasan varios minutos y decido salir. Tengo que olvidarme de Alex como sea. Está claro que para él solo soy un juego... Cierro los ojos para evitar ponerme a llorar  y respiro profundamente. Pasan dos minutos y vuelvo a estar bien. Pongo música y empiezo a limpiar la casa, eso me ayudará a pensar en Alex durante un rato. Empiezo por la cocina. Frego los platos y los pongo en su sitio y cuando acabo limpio el fregadero. También limpio la encimera y la hornilla. Cuando estoy limpiando los azulejos suena mi móvil y lo cojo sin mirar quién es.
-¿Diga?-Bajo la música y me siento un rato.
-¿Kelia? Soy Kevin.
-Ah si, hola. Perdona no he mirado quien me llamaba. ¿Qué tal?
-Bien. Carmen me ha contado lo que ha pasado. ¿Estás bien? ¿Dónde estás?
-Sí, si. Estoy bien. Estoy en mi casa limpiando un poco.
-Ah guay. Después pasamos a verte.
-Vale guapo.
-Venga guapa, nos vemos. -Y dicho esto ambos colgamos y suspiro. Me levanto y termino la cocina.

Después de una hora solo me queda la habitación de mi madre. ¡Por fin! Entro y dejo el limpiacristales en lo alto de la cama y limpio su espejo. Doblo la ropa que hay en la cama y la voy colocando en su sitio. Estoy guardando su ropa interior cuando veo un... ¿consolador? ¿Qué coño...? Lo saco y quedo atónita. ¡Es gigantesco! Le doy al botón que hay al lado y empieza a moverse y a vibrar. Encontrarme esto en el cajón de mi madre me descoloca y me excita al mismo tiempo. Me coloco delante del espejo y me desvisto. Tengo estrías y estoy gorda, pero he de admitir que tengo buenas tetas. Me las toco y mis pezones se ponen duros de inmediato. Me pongo el consolador en el pezón izquiero y siento cosquillas y a la vez siento un calor que jamás habia sentido y recorre mis piernas y acaba en mi sexo. Siento como me voy mojando poco a poco y me muerdo el labio. Me tumbo en la cama abierta de piernas y empiezo a tocarme el clítoris pensando en Alex.
Jadeo.
Recuerdo como Alex lamía y succionaba mi clítoris mientras me penetraba con los dedos.
Gimo.
Aprieto mis pezones y me meto el consolador poco a poco. Dios... Levanto la cabeza y miro mi reflejo. Tengo la cara roja, los labios entreabiertos, la respiración acelerada y estoy cachonda. Saco y meto el consolador mientras me froto. ¡Joder! Cada vez lo hago más rápido mientras me toco las tetas. Madre mía que sensación tan... extraña y placentera. Cierro los ojos y pienso en Alex.
Alex penetrándome mientras me besa.
Alex azotándome mientras me agarra del pelo. Alex...
Gimo su nombre mientras me corro. Poco a poco voy sacando el consolador de mi vagina y me imagino utilizándolo mientras Alex me mira y se toca... Muevo la cabeza negando y me levanto. Me pongo la ropa, limpio el consolador y lo guardo junto con la ropa interior.

jueves, 25 de enero de 2018

CAPITULO 21


No he podio concentrarme en toda la mañana pensando en Alex. No puedo creerme que ayer me dejara tirada por irse con otra... ¿Lo es, Kelia? Enamorarse es malo, te rompe en mil pedazos... Sacudo la cabeza e intento concentrarme. Faltan diez minutos para el recreo y la verdad estoy muerta de hambre. Empiezo a recoger cuando alguien me tira un papelito. Miro a mi alrededor pero no veo a nadie sospechoso. Lo abro y me muerdo el labio para no gritar de rabia. "Ayer Alex vino a visitarme... Menuda lengua tiene... ¿verdad, Kelia? Pues es mío, vete olvidando de él porque sino tendrás problemas gorda de mierda" ¡Es Carla! Vuelvo a mirar y efectivamente, Carla me está mirando con una sonrisa bastante amenazadora... Suena el timbre y recogo mis cosas a toda prisa y salgo de la clase, pero alguien me hace la zancadilla y no hace falta ser un genio para saber que ha sido la muy zorra de Carla.
-Pero niña, ten más cuidado a ver si vas a aplastar a alguien con tu enorme barriga. -Carla sale de la clase riéndose y no sé exactamente qué es, pero me levanto de golpe dejando mis cosas en el suelo y voy detrás de ella. Le cojo del pelo y la tiro al suelo y empiezo a pegarle golpes en la cara. Ella no se queda quieta y empieza a pegarme también. Damos la vuelta de modo que ahora es ella la que se pone encima de mí y empieza a pegarme. Le escupo y aprovecho que se esta tocando la cara para empujarle hacia atrás y echarle de nuevo en el suelo. Me pongo encima suya otra vez y le pego puñetazos a lo niestro y siniestro. Alguien me coge de la cintura y me retira de ella.
-¡Kelia! ¡Kelia para que la vas a matar! -Alex. Es Alex quien me está agarrando. Me intento quitar de su agarre y cuando lo consigo lo miro y salgo corriendo, dejando mis cosas en el suelo, en la clase, en donde vivo cada día un puto infierno. Salgo del instituto, sin importarme nada y corro. Corro sin rumbo, sin idea de a donde voy, pero no quiero mirar atrás.
Cuando creo que ya estoy lo suficientemente lejos de todo y todos, paro y respiro. No aguanto más, no puedo seguir que Alex me afecte así.. No es mi novio, no es nada y aún así cuando me dicen que han follado con él... Me siento en un banco y empiezo a llorar. Siempre me pasa lo mismo y estoy harta, pero es inevitable... Estoy enamorada.
Miro el teléfono. 4 llamadas de Carmen y un montón de mensajes de Alex... Lo bloqueo y le mando un WhatsApp a Carmen diciéndole que estoy bien y que luego le explico lo que ha pasado.
Después de un rato sentada y pensando en mis cosas, decido no volver a hablarle a Alex. Aunque será difícil si es el hermano de Carmen y el chico que con solo mirarme ya me están temblando las piernas... Después de pasarme media hora pensando sobre mi penosa vida, decido ir a mi casa.

martes, 23 de enero de 2018

CAPITULO 20


Me levanto desgana. No he parado de llorar en toda la noche. Siento el cuerpo cansado y pesado y me duele la cabeza. Me voy al baño y me miro en el espejo. Joder, menudas pintas... Tengo los ojos rojos e hinchados y unas ojeras... No, se acabó. Definitivamente paso de Alex. No puedo pasar más noches así.
Saco el maquillaje y me retoco un poco. Salgo del baño y como todas las mañanas, me voy a la habitación de Yolanda.
-¡Buenos días dormilona! Venga arriba. -Le hago cosquillas y patalea riéndose.
-¡Buenos días tata!
-Venga, arriba que hay que ir al colegio. -Le doy un beso y antes de que me responda me voy a mi habitación. Enciendo el teléfono y tengo 4 mensajes de Alex, los cuales borro sin leerlos y llamo directamente a Carmen.
-Buenos díasss putonaaa
-Buenos días Kelia
-¿Te vienes a mi casa y desayunamos juntas?
-Okey, dame 5 minutos y tiro para tu casa.
-Okey guapa, ahora nos vemos.
-Adiós petarda. -Y ambas colgamos a la vez. A partir de hoy se acabó el llorar por Alex y pensar en él. ¡Hay más peces en el mar! Termino de vestirme y voy a la cocina.
-Buenos días mamá.
-Buenos días Kelia
-¿Papá ya se ha ido?
-Si, tenía que irse más temprano de lo normal.
-Ah. -No digo más. Me duele que mi padre no esté tanto tiempo en casa como lo está mamá. Lo echo taaanto de menos... Suena el timbre y voy corriendo pero cuando abro la puerta... ¡Pom! Viene Carmen con Alex.
-Buenos días petarda. -Carmen es la primera en entrar y me saluda con un beso y un abrazo.
-Buenos días putona. ¿Preparada para el sábado? -Pregunto mientras dejo pasar a Alex.
-Obvio. ¡Lo vamos a petaaar!
-¿Qué pasa el sábado? -Pregunta Alex mirándome con esos ojos... Aparto la mirada para no volver a caer en la tentación y cierro la puerta.
-Kelia y yo nos vamos de fiesta el sábado, a estrenar modelitos.
-Pero sobre todo... ¡A ligaar! -Esto último lo digo un poco más alto y miro de reojo a Alex, el cual se ha puesto serio de repente.
-Kevin también se viene, así que estamos salvadas.
-A ver si te lo follas ya Carmen, que ganas no te faltan eh pillina. -Le doy un empujón con la cadera, a lo que ella me responde con una carcajada y un empujón en el brazo. -Venga vamos a desayunar y a llevar a mi hermana al colegio.
Los tres nos dirigimos a la cocina y entre risas, bromas y alguna que otra mirada entre Alex y yo, terminamos de desayunar.
Una vez dejado a mi hermana en el colegio, nosotros tres nos vamos a clase. Por el camino, Alex no para de mirarme y me está poniendo incómoda y a la vez neviosa. Carmen se da cuenta de la tensión que hay y se para.
-¿Se puede saber qué coño os pasa a los dos?
-¿A nosotros? Nada -Contesta Alex muy cortante.
-¿Kelia?
-Alex y yo ayer nos acostamos de nuevo y a las 04:00 de la mañana me desperté y no estaba. Se había ido.
-Kelia yo...
-No quiero escucharte Alex...
-¿Estabas con Clara después de haberte tirado a Kelia?
-¡¿Qué?!
-Joder Carmen cierra la puta boca.
-Osea, que me follas y cuando me quedo dormida te vas y me dejas sola.. ¿para luego irte con otra? ¡Tú estas mal si piensas que voy a permitir eso!
-¡No! Kelia escúchame... -le pego una ostia.
-No, paso de hablar contigo y paso de ser tu follamiga. ¡No sé como puedo enamorarme siempre de los tíos más cabrones! -Dicho esto, cojo a mi amiga y salimos disparadas a clase.

miércoles, 10 de enero de 2018

CAPITULO 19


Después de dar una vuelta sin ningún rumbo fijo, enciendo el móvil y me encuentro con 12 llamadas perdidas de mi madre, 7 de Carmen y 4 de Alex. Le mando un WhatsApp a Carmen diciéndole que estoy bien, pongo música y me dirijo a mi casa. Pienso en todas las cosas que me han pasado desde que conozco a Alex. Es cierto que me han pasado cosas buenas, como aquella vez que me besó en el probador del centro comercial, o cuando me sorprendió apoyado en el armario de mi cuarto cuando salí de la ducha. Pero también me han pasado cosas malas, como por ejemplo que uno de sus mejores amigos sea el chico del que estuve enamorada y me arruinó la vida. Cuando llego a mi casa me encuentro a mi madre dando vueltas de un lado para otro, mi padre en el sofá, Carmen tranquilizando a mi hermana y a... ¿Alex? ¿Qué coño hace él en mi casa?
-¿Qué coño haces tú aquí? -Digo sin pensar y todo el mundo me mira. -¿Qué pasa?
-¡¿Cómo que qué pasa?! ¡Qué has estado fuera todo el día! No me respondías a los mensajes ni a las llamadas, Carmen estaba súper preocupada y el pobre Alex estaba llorando y muy angustiado.
-¿Pobre Alex? ¿Angustiado? ¿Llorando? ¿Por mí? Jajajajaja, permíteme que lo dude mamá.
-Es verdad Kelia... Mi hermano ha estado todo el día mal y preocupado por ti...
-¿Ahora estáis todos contra mí o que? El "pobre Alex" me la suda ¿vale? Si estoy así es por su culpa joder. Y encima tiene los cojones de presentarse aquí y decir que está preocupado por mí.
-¡Kelia! No seas así con el chico
-Mira paso, me voy a mi habitación. -Me abro paso entre todos y me voy corriendo a mi habitación y me tiro a la cama. Es increíble como todos pueden ponerse en tu contra en un segundo. Maldito Alex. Alguien entra y no hace falta levantar la cabeza para saber que es él. Ese maldito cosquilleo vuelve y tengo que contenerme para no levantar la cabeza.
-Kelia... -dice con cautela.
-¡Déjame! ¡Vete!
-No, esta vez no voy a irme. Escúchame por favor.
-No. Vete por favor.
-No. -Levanto la cabeza y lo veo mirándome con los ojos rojos. No puedo dejar de mirarlo, es taaaan guapo, taaaan mono.... Poco a poco nos vamos acercando y todos los problemas, todo el daño que me ha hecho y todo lo sucedido hace un momento desaparece. Me da rabia que tenga tanto efecto en mí... Nuestros labios se juntan y es ahí cuando pierdo el control de mi cuerpo. Me tumba y me va besando el cuello mientras  sus manos me recorren el cuerpo. Llega a mis pechos y para. Se separa y me mira unos segundos antes de quitarme la camiseta y chuparme los pezones. Jadeo y me muerdo el labio. Con la mano derecha va bajando por mis caderas hasta llegar a la cinturilla de mi pantalón. Mete la mano por debajo y toca mi intimidad húmeda y caliente. La respiración se me acelera en un segundo, al igual que mi pulso. Aprieta con los dedos mi clítoris y jadeo. De repente saca la mano y gruño por la falta de contacto. Veo como se quita la camiseta y me ata a la cama con ella. Lo miro extrañada y a la vez intrigada.
-¿Qué...?
-Shhh- pone el dedo índice en mis labios indicándome que me calle.-Te va a gustar.
Me quita los pantalones junto con el tanga y me abre de piernas. Vuelve a mis labios y poco a poco va bajando. Succiona un pezón y me lo muerde y yo gimo. Es alucinante lo cachonda que me puede poner este chico. Coge mi otro pezón y hace el mismo movimiento mientras que introduce dos dedos dentro de mi. Gimo. Los saca y vuelve a introducirlos y así constantemente. Mientras me penetra con los dedos sigue bajando los besos por mi cintura, caderas, barriga y cuando llega a mi sexo no duda ni un segundo e introduce la lengua. Arqueo la espalda y gimo. Lame con fuerza y no puedo evitar cerrar los ojos del placer. La sensación de tener su lengua a la vez que me penetra con los dedos es... maravillosa, sensacional. Succiona el clítoris mientras lame con la lengua e introduce de nuevo los dedos.
-Aleeexx....-gimo tan fuerte que de repente temo de que mis padres me hayan oído. Alex para, se quita los pantalones y de una sola embestida me penetra. Arqueo la espalda y al querer echar las manos hacia abajo consigo hacerme daño. Él ve lo que quiero hacer y me desata las manos. Agarro su cabeza y la atraigo hacia mi. Lo beso de una formal tan sensual, tan efusiva que tiene que apartarse un poco. Me penetra despacio mientras me besa y poco a poco va aumentando el ritmo. Me pone a 4 patas y me da unos azotes. Me agarra del pelo y me echa la cabeza hacia atrás y me besa mientras me folla bien duro. Me da un azote, dos, tres y cuatro azotes y no puedo dejar de gemir. Sale de mi, se tumba y me siento en su pene para acto seguido empezar a cabalgar, Pongo mis piernas encima de las suyas, abriéndome totalmente de piernas y él me frota el clítoris mientras me penetra.
-Neneeee...
-Vamos nena, córrete para mí. -Aumenta el ritmo y me penetra tan fuerte que en dos minutos llegamos al clímax los dos. Sale de mí, tira el condón y se tumba a mi lado. Me abraza tan fuerte que me hace un poco de daño.

Abro los ojos y veo que todavía es de noche. Miro el móvil y son las 04:00 de la mañana. ¿Qué hago levantada a estas horas? Miro a mi lado pero no veo a Alex. La angustia me recorre el cuerpo y por instinto miro en el baño. Nada. Ni rastro de él. Me niego a creer que me ha vuelto a dejar... Miro por toda la casa, incluso en habitación de mis padres. Nada. Sin poder detenerme empiezo a llorar y tengo que taparme la boca para que no me escuchen. Corro a mi habitación, cierro la puerta y me tiro en la cama. No puedo creerlo. ¿Cómo puedo ser tan estúpida? ¿Cómo puedo caer tan fácil? Me hago un novillo y lloro de nuevo, otra vez por él.

CAPITULO 18


A la hora del recreo, nos sentamos Carmen, Kevin y yo en la última mesa de la cafetería. Mientras desayunamos, hablamos de lo del sábado.
-Va a estar genial.
-Kelia, tenemos que ir de compras.
-Si, por favor, no tengo nada que ponerme.
-Mira, por ahí viene mi hermano... -Giro sutilmente la cabeza y efectivamente, Alex está en la puerta de la cafetería. Parece buscar a alguien desesperadamente y, cuando nuestros ojos chocan, empieza a caminar hacia nuestra mesa.
-Que viene hacia aquí... -un cosquilleo invadió mi estómago.
-Hola hermanita. Hola, Kevin ¿no? Y hola Kelia. Te traigo una cosa. -Abro los ojos como platos al ver un ramo de flores y una tarjeta.
-¿Qué... que es esto? ¿Por qué me regalas flores?
-Me siento fatal por lo de... -de repente, una mano se posa en el hombro de Alex y ambos levantamos la cabeza. Al ver quién es, un escalofrío recorre mi cuerpo. Raúl.
-Hey Alex, ¿por qué le traes flores a Kelia?
-Esto... No son mías, tío. Son de un chico de mi clase que al parecer está pillado por la niña esta. -Me mira y en sus ojos puedo ver el... ¿dolor? No, no puede ser que Alex esté dolido por lo que acaba de decir.
-¿Quién? Bueno, no me interesa. Dame eso -coge el ramo de flores y acto seguido me mira. -Mira Kelia lo que hago con tu estúpido ramo de flores. -Lo tira al suelo y empieza a pisotearlo. Un dolor se clava en lo más profundo de mi ser y me levanto. Cojo la botella que hay en mi bandeja, la abro y se la echo por encima hasta acabarla y acto seguido salgo corriendo, mirando de reojo a Alex. Su cara expresa dolor y a la vez enfado. Menudo gilipollas. Me meto en el baño y cierro la puerta. Me siento en el suelo con las rodillas pegadas al pecho y empiezo a llorar.
Desde el recreo no he salido del baño y me he perdido dos clases. Ya que estamos pierdo la otra también... Uf. No puedo dejar de llorar. Cuando he visto a Alex con un ramo de flores... me he sentido genial. Pero cuando he visto a Raúl y  Alex ha dicho que no son suyas he vuelto a sentirme como una mierda... Nunca me habían humillado tanto y de esa manera... Estúpido Alex. Me duele el pecho de tanto llorar. Cojo mis cosas y salgo del baño. Ya que he perdido las dos horas pierdo la última también. Salgo del instituto y me voy a dar una vuelta.


martes, 9 de enero de 2018

CAPITULO 17


Suena el despertador. Esta vez creo que más alto que otras veces. Me levanto sin ganas. Lo apago y voy a la habitación de mi hermana.
-Venga, Yoli, arriba.
-Un ratito más... -ruega dándose la vuelta.
-No. Arriba.
-Que borde estás hoy, Kelia. No me gusta que seas así. -Se levanta de la cama y sale de su habitación. Vuelvo a mi habitación y abro el armario. La verdad es que no tengo ganas ni de vestirme... ¿Y si no voy? No, tengo que ir. Suspiro y cojo unos leggins negros juntos con una camiseta morada y mis ADIDAS negras. Una vez vestida y arreglada cojo mi mochila, mi móvil y cuando salgo veo a Carmen con mi hermana. Cuando me ve, sonríe.
-Buenos días. guapa.
-Hola...
-Kelia, levanta ese ánimo.
-No puedo Carmen. Cada vez que cierro los ojos veo a Raúl tocándome y a Alex mirándome sin hacer nada y... -suspiro.
-Olvídalo. No llegó ni a tocarte las tetas por debajo de la camiseta. Se pasó y mi hermano también, pero no sucedió nada más.
-Si no llega a ser por Kevin... me habrían violado.
-Pero no lo hicieron, quédate con eso.
Bueno...
-Venga, vámonos. -Coge a mi hermana en brazos y salimos.

Cuando dejamos a mi hermana en el colegio, vamos a una cafetería que hay al lado del instituto y nos sentamos fuera. El camarero viene y nos toma nota. Carmen pide un café solo y un mixto y yo pido un cola-cao y un pitufo de queso (amo el queso).
-Venga hija, levanta ese ánimo.
-Ayer me encontré a tu hermano cuando volvía a mi casa. -Suelto de repente.
-¿Qué?
-Si. Me lo encontré y cuando estaba echándole la bronca se acercó a mí y me besó.
-Mira que es gilipollas... Después de lo... bueno, ya sabes, ¿tiene la cara de besarte? Es mi hermano pero es un imbécil. Llevo desde ayer sin hablarle.
-No tienes por qué hacer eso... Es tu hermano.
-Me da igual, puede que sea mi hermano, pero tú eres mi mejor amiga y mientras Raúl intentaba violarte, Alex no hizo nada.
-Ya... -el camarero nos trae el desayuno y dejamos de hablar. Cuando termino, miro la hora y doy un salto.
-Carmen, tenemos que irnos. Son las 08:23. Llegamos tarde.
-Ostias. -Saca el monedero, coge 5 euros y los deja en la mesa y acto seguido nos vamos a toda velocidad a clase.

domingo, 7 de enero de 2018

Para mis lectores

Lo siento por no escribir nada durante bastante tiempo pero he tenido muchos problemas y no he podido escribir... Vaya escritora soy ¿no? De verdad lo siento muchisimo... Estaré más pendiente del blog...
Un beso lectores, y siento de verdad no haber estado pendiente.