jueves, 24 de agosto de 2017

CAPITULO 10

Llevamos más de una hora por el centro. Son las 11:30 y estamos tomando unos cafés en un bar cerca del centro comercial. Carmen y yo no hemos parado de reírnos y de decidir a todos los sitios a los que vamos a ir antes de irnos y, mientras tanto, Alex no ha dicho más de dos palabras en cada conversación. Camina con el móvil en la mano o alguna vez que otra se mete las manos en los bolsillos y no dice nada. Tengo que admitir que la presencia de Alex me pone bastante nerviosa pero al mismo tiempo me siento eufórica. Cuando nos acabamos los cafés, salimos del bar y nos paramos para volver a decidir a dónde vamos.
-Bien. Primero vamos al Primark, luego al Bershka y por último al Pull and Bear. ¿De acuerdo?
-Que sí, pesada. ¿Tantas vueltas dais las tías para ir de compras?
-Claro, hay que coger muchos modelitos y ropa bonita de todas las tiendas posibles. ¿Verdad, Kelia?
-Claro.
-Bueno, venga vamos. –Carmen me coge del brazo y literalmente tira de mí para ir lo más rápido posible. Cuando nos paramos en un paso de peatones, miro hacia atrás y veo que Alex no para de mirarme. Me ruborizo y me obligo a mirar hacia delante antes de que Carmen se dé cuenta. Cuando cruzamos, vamos corriendo y entramos en el centro comercial.

Tras diez minutos de búsqueda, por fin encontramos el Primark. Entramos y nos ponemos a buscar faldas, vaqueros, shorts, vestidos etc. Primero nos vamos a la sección de vestidos.
-¡Joder! –Carmen corre hacia un vestido color negro de tirantes. Le quedaría genial, aunque a ella le quedaría genial todo. Tiene un cuerpazo y  por un instante siento envidia de ella.
-Te quedará genial.
-¿Verdad? ¿Has visto alguno ya que te llame la atención?
-Todavía no he visto ninguno.
-Vamos a buscar uno para ti y nos lo probamos juntas.
-Vale.
-Esto es un coñazo. –Protesta Alex.
-Te aguantas, guapo. –Le dice su hermana sonriente. Él suspiro indignado pero no dice nada más. Camino por los pasillos y me detengo ante un vestido rojo precioso. Es de palabra de honor y en la cintura tiene un lazo negro. Me quedo fascinada.
-¡Ostia puta! ¡Qué buen ojo tienes para los vestido, tía!
-Me encanta. Pero… no me quedará bien.
-¿Qué dices? ¡Pues claro que te quedará bien! Cógelo y nos lo probamos.
-Está bien… -Lo cojo y los tres nos vamos a los probadores. La primera en entrar es Carmen. Tarda un minuto en ponerse el vestido. Cuando sale, me quedo sin habla. ¡Le queda muy bien!
-¿Os gusta?
-¡Me encanta!  Quédatelo.
-¡Vale! Cuando salga entras tú y te pruebas el vestido.
-Okey. –Dicho esto, ella vuelve al probador y de nuevo nos quedamos Alex y yo solos.
-Seguro que te queda genial ese vestido. –Suelta de repente.
-Gra… gracias. –Me sonrojo tanto que creo que mis mejillas van a estallar. Por fin Carmen sale y entro yo. Me quito la ropa y me pongo el vestido. ¡Vaya! La verdad es que me queda bastante bien. Cojo aire y salgo.
-¡Me encanta! ¡Te queda genial! –Exclama Carmen con una sonrisa en la cara.
¿Tú qué opinas, Alex?
-Estás… tremenda… quiero decir, tremendamente bien. –Parece que se pone rojo y esconde la cabeza. Sonrío satisfecha y vuelvo al probador.  Me estoy quitando el vestido cuando de repente Alex abre la cortina y entra en el probador.
-¿Qué coño…? –No me deja acabar porque me acorrala y me besa. Es un beso intenso lleno de deseo. Pega una mano a la pared de espejo y con la mano derecha me sube una pierna hasta su cintura y me aprieta el culo haciendo que mi zona íntima y la suya estén totalmente pegadas. Puedo notar su erección creciendo y eso me produce un gemido. Sube la mano hasta mis pechos y me los saca del sujetador. Baja sus besos a mi cuello y aterrizan en mis pezones, los cuales se ponen duros al sentir su lengua en ellos. Suelto otro gemido esta vez un poco más fuerte y él me tapa la boca con un beso.
-¿Alex? Alex, ¿dónde estás? –La voz de Carmen suena por el probador y me pongo tensa.-Kelia, ¿a dónde ha ido Alex?
-Ni… idea… Se habrá ido a la sección de hombre. Ve a mirar allí, ahora os busco.
-Vale. No tardes.
-Vale. –Abro un poco la cortina y cuando observo que se ha ido, me aparto de Alex y me pongo la ropa. -¿Se puede saber a qué coño ha venido eso?
-Tenía ganas de besarte. –Dice encogiéndose de hombros y sale del probador. -Date prisa, te espero a que te vistas.
Alucinada y agitada, me visto como puedo y doblo el vestido. Me arreglo un poco el pelo y salgo del probador.
-Vamos a buscar a tu hermana. –Digo en dirección a la sección de los hombres. Antes de dar dos pasos, Alex me coge del brazo.
-No le digas a nadie lo que acaba de pasar. Ni siquiera a mi hermana, ¿entendido?
-¿Por qué? ¿Te da vergüenza que sepan que te has liado con la gorda y la puta de instituto qué? –Digo en broma pero al ver que mira hacia otro lado, lo pillo enseguida.-Ah, ¿es eso? Pues no te preocupes que nadie sabrá que nos hemos liamos. –Digo tan cabreada que nada más lo digo, paso por su lado y me voy a buscar a Carmen. 

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