jueves, 24 de agosto de 2017

CAPITULO 9

Cuando me doy la vuelta, veo a Alex con una camiseta gris de tirantes, unos vaqueros azules y unos zapatos de punta negros. Va con dos chicos más. Uno rubio y el otro moreno.
-¿Alex? ¿No deberías estar en clase?
-Lo mismo os he preguntado. ¿Por qué no estáis en clase?
-Porque a Kelia le hacía falta salir y hemos decidido ir al centro.
-¿Y no podíais quedar por la tarde?
-No puedo, tengo que irme con mi familia a comer fuera. –Digo tan rápido que no sé cómo no he podido equivocarme.
-¿Cuál es tu excusa?
-No tengo excusa. No quería ir a clase y tres amigos me han invitado a dar una vuelta.
-¿Tres? Yo solo veo a…
-Aquí estoy. –Reconocería esa voz en cualquier parte. Se me tensa todo el cuerpo y no puedo casi respirar.
-¿Kelia? ¿Qué haces tú aquí? –No puedo hablar, no me salen las palabras. Estoy flipando. Después de dos años sin hablar y sin vernos, ¿es lo único que sabe decirme? Me encantaría pegarle tres ostias si mi cuerpo reaccionara.
-¿Os conocéis? –Pregunta Alex, el cual está un poco confundido, al igual que su hermana. Ella, por otra parte, me coge del brazo y hace que me dé la vuelta.
-¿Qué te pasa? Parece que hayas visto un fantasma.
-Es… él es… -Intento decir, pero no me salen las palabras.
-No jodas que ese de ahí es Raúl. –Yo solo asiento con la cabeza.-Joder. Qué buena puntería tiene mi hermano para escoger amistades. –Dice con ironía.
-Oye, Kelia, ¿estás bien? –Pregunta Raúl. ¿Será imbécil? Cojo aire y me doy la vuelta.
-¿Qué si estoy bien? ¡Pues no! ¡No estoy bien! ¿Cómo puedes ser tan cínico y tan… tan… hijo de puta? Después de dos putos años sin hablarnos y sin vernos y después de lo que me hiciste, ¿solo me preguntas si estoy bien?
-¿Y qué mierda quieres que diga?
-¡Pues que lo sientes! ¡Que sientes haberme arruinado la vida y sientes haber mentido e inventado cosas sobre mí! ¡Que sientes no haberme hablado después de lo que pasó! ¡Eso quiero! –Mis lágrimas no aguantan más y deciden salir y yo no las detengo. Hacía tiempo que no lo veía y ahora que lo veo… me da asco.
-A ver, ¿qué coño me he perdido? –Pregunta Alex, que ya está de los nervios por no saber qué está pasando.
-Pues que tu amiguito Raúl es el ex de Kelia y le hizo una putada bien grande. Estuvieron saliendo y cuando se acostaron, al día siguiente el gilipollas este lo estuvo diciendo por ahí.
-¿Y eso qué tiene de malo?
-No he terminado. Le estuvo contando a todo el mundo que Kelia quería hacer tríos con él y sus amigos, cosa que es mentira. Se estuvo inventado cosas de ella y las fue contando por todo el instituto y ahora todos en el instituto le hacen la vida imposible a Kelia por sus putas mentiras. –Explica Carmen por mí, cosa que le agradezco un montón porque si lo hubiera explicado, hubiera roto en llanto a mitad de la historia.
-Bueno, por lo menos tienes un buen recuerdo de nosotros, ¿no, Kelia? Nuestros cuerpos pegados, tu boca alrededor de mi… -No lo dejo acabar porque le doy una ostia. Al instante me arrepiento ya que él me la devuelve y acto seguido me empuja haciendo que me caiga al suelo y moleste a los demás pasajeros del bus.
-¡Kelia! –Carmen viene corriendo hacia mí y ayuda a levantarme. ¿Estás bien?
-Sí, sí…
-Te has pasado, tío. –Alex viene hacia mí y me acaricia el brazo. Siento un enorme cosquilleo y por poco no me caigo de nuevo. -¿Estás bien, Kelia?
-S…Sí, Estoy… bien.
-Voy con vosotras.
-¿Al centro? Sabes que vamos de compras, ¿no?
-Bueno, así yo podré comprarme algo también.
-¿Enserio te vas con ellas, tío? ¿No íbamos a ir a tomar cervezas y a ligar con algunas pavas?
-Id vosotros. Yo voy más tarde.
-Como quieras. Adiós. –Los  amigos de Alex, incluido Raúl se bajan en la siguiente parada. No me puedo creer que Alex vaya a venir con nosotras. Me estoy poniendo muy nerviosa y me sudan las manos. ¿Qué coño me pasa? Jamás me he puesto tan nerviosa como lo estoy ahora. Bueno, ahora sé que nos espera un día de compras muy intenso y, posiblemente, lleno de risas y diversión. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario