miércoles, 6 de septiembre de 2017

CAPITULO 16

Pasamos la tarde en casa de Kevin. Es muy divertido y súper simpático.
-Bueno, va siendo hora de que me vaya a casa. –Digo levantándome del sofá.
-¿Te acompaño a casa?
-No no, quédate con Kevin, no importa.
-¿Segura, nena?
-Segura.
-Bueno pues entonces… me quedo con él.
-Perfecto.  Hasta mañana, guapa. –Le doy un beso en la cara y me dirijo a Kevin.
-Podemos acompañarte, si quieres.
-No, de verdad. Vivo aquí al lado.
-Bueno, vale. –Le doy otro beso en la cara y me voy. Es de noche y da un poco de miedo. Me pongo los cascos y me pongo a escuchar música. De repente me viene a la cabeza lo que ha pasado esta tarde y no puedo evitar llorar.  ¡Estaban a punto de violarme! Y encima Alex estaba allí, mirándome y sin hacer nada. Menudo cobarde. De pronto noto como alguien me coge del brazo y me tapa la boca. Nada más volverme y chocar con su pecho, sé quién es. Me separo bruscamente y me alejo.
-Kelia, por favor…
-¡Déjame!
-Lo siento mucho, no sé qué me pasó…me quedé bloqueado…De verdad, lo siento.
-¿¡Qué lo sientes!? ¿¡Qué es lo que sientes, Alex!? ¿Dejar que Raúl intentara violarme? ¿Qué me pegara? ¿Haber estado mirando y no haber hecho nada? ¿O lo borde que has estado hoy conmigo después de lo que pasó anoche? Dime, ¿qué es lo que sientes? –Alex me mira. Baja la cabeza y por un momento pienso que se va a dar la vuelta y se va a ir. Pero no, de un movimiento muy rápido, levanta la cabeza y da dos zancadas acercándose de nuevo a mí. Me coge de la cintura y me pega a él haciendo que mi corazón de un vuelco.  Me levanta la cabeza y en segundos tengo sus labios pegados a los míos. Intento resistirme pero ambos sabemos que no voy a tardar mucho en dejarme llevar. Sus manos vuelan por mi cuerpo y en segundos las tengo en mi culo. Lo aprieta de tal forma que ahogo un gemido. Él aprovecha y mete su lengua haciendo que me olvide de todo y que me concentre en él, en nosotros. Sus manos siguen recorriendo mi cuerpo y esta vez aterrizan en mis pechos, los cuales estruja al segundo. Jadeo. De pronto, me viene a la cabeza Raúl. Raúl encima de mí. Raúl tocándome. Yo en el suelo, llorando. Alex mirando sin hacer nada. Me ahogo. Siento que me falta el aire.
-Alex… -Jadeo. Mierda. Quiero que pare pero mi coño, húmedo y mojado, quiero llevárselo a mi cama y dejarlo seco.-Alex… para… -Vuelvo a intentar y esta vez parece que funciona, pues se aparta rápidamente.
-Kelia, de verdad, yo… -lo corto.
-Nada Alex. Tú nada. –Dicho esto, me doy la vuelta y empiezo a correr. Y cómo no, rompiendo en llanto. Y cómo no, otra vez por él, porque es mi salvación pero también es mi perdición. Y por ahora, solo me estoy perdiendo. 

CAPITULO 15

Llegamos a casa de Kevin en completo silencio. Ninguno hemos hablado desde lo ocurrido y eso me alivia y a la vez me preocupa.
-Sentaos, voy a por el botiquín. –Dicho esto, Kevin desaparece subiendo unas escaleras. Carmen aprovecha para abrazarme y yo vuelvo a llorar.
-Ya está pequeña, y pasó todo. –me consuela acariciándome la melena.
-No puedo creer que él… -no puedo acabar la frase porque Kevin aparece bajando las escaleras con el botiquín.
-Ya lo tengo. Kelia, por favor siéntate para que pueda curarte. –hago lo que me pide y me siento en el sofá. Él abre el botiquín, coge un trozo de algodón y le echa alcohol. Me lo acerca al labio y cierro los ojos ya que me escuece.
-Lo siento. –Me dice y por su tono de voz puedo notar que no solo lo dice por la herida. Me aparta el algodón del labio y lo tira. Acto seguido coge otro y hace lo mismo que con el anterior solo que esta vez me lo pone en la ceja. Esta vez aprieta un poco más y se me salta alguna que otra lágrima.
-Ya casi está. –Aparta el algodón y le da la vuelta. Le echa betadine y me lo pasa por la herida. Cuando termina, me pone una tirita y se levanta.
-Ya está.
-Muchas gracias.
-Antes, en el instituto, no me dejaste hablar y ahora… bueno, quiero que sepas algo. Yo no me creo nada de lo que dicen. Todo el mundo folla. Yo no veo justo que a los tíos nos digan machotes por follarnos a tres mujeres en una noche y a las tías putas o guarras por follarse a tres tíos en una noche. Me pareces una chica genial y muy buena persona y me gustaría poder ser tu amigo. –Tras decirme todo esto se queda callado, mirándome. Es la cosa más bonita que me han dicho.
-Yo… bueno… quería pedirte perdón por cómo te hablé en el instituto… Estaba cabreada y dolida y bueno… lo pagué contigo. Lo siento
-Disculpas aceptadas. ¿Amigos? –Me tiende la mano para que la estreche y dudo un momento. ¿Debería confiar en él? Me permito unos minutos para pensarlo y tras esos minutos meditando, por fin lo tengo claro.
-Amigos. –Estrecho mi mano con la suya y ambos sonreímos. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

CAPITULO 14

Las 14:45. Salgo de clase y espero a Carmen en la puerta de su clase. Mientras espero, veo pasar a Alex pero no está con Raúl y los otros. De repente se gira y me ve. Quiero aguantarle la mirada y que vea que sus palabras no me han hecho daño, pero hago justo lo contrario y aparto la mirada. En ese momento sale Carmen.
-Hey, ¿nos vamos?
-Eh… sí. –Lo miro por última vez y me giro para irme.
-Has quedado con el chico misterioso a las 15:00 ¿no?
-Sí.
-Perfecto. Faltan cinco minutos. Voy a esconderme allí-señala con el dedo al árbol que hay en la esquina del instituto-Si veo algo que no me gusta salgo de mi escondite y le pego una patada en los huevos que se queda listo.
-Vale. –Dicho esto, ella se va corriendo a su escondite y yo me quedo apoyada en la puerta del instituto. Pasan diez minutos y todavía no ha aparecido nadie y justo cuando voy a escribirle a Carmen, aparece un grupo de chicos y entre esos chicos puedo reconocer a dos: Raúl y… ¿Alex? ¿Qué coño hace Alex con Raúl? ¿Y por qué están viniendo hacia aquí?
-Bueno, bueno, bueno. Mira quién ha venido.
-¡Lo sabía! Sabía que eras tú el de los mensajitos.
-¿A si? Entonces ¿cómo eres tan ingenua de venir?
-Has cambiado. Tú antes no eras así de…
-¿De qué? Venga, dilo. –Pero no lo digo. No lo digo porque me da miedo lo que puede hacerme si lo digo. Otro chico que está en el grupo de Raúl me agarra del pelo y acerca su cara a la mía.
-Dilo. Si eres tan valiente termina la frase. –Como sigo sin abrir la boca, Raúl le dice al chico algo en el oído y me suelta para acto seguido cogerme él del pelo.
-Tú también has cambiado. Ahora estás más gorda pero también has echado un culo y unas tetas que… puf… -Raúl empieza a tocarme las tetas, pero le pego un guantazo en la mano y la aparta. De reojo miro a Alex y veo que nos está mirando. Tiene los puños cerrados y me parece que está haciendo mucha fuerza porque los nudillos empiezan a ponerse blancos. De repente, Raúl me toca el culo y mi mano reacciona sola y le da una ostia en la cara.
-Yo… yo… -Empiezo a tartamudear pero antes de que pueda acabar, una mano impacta contra mi mejilla y hace que me caiga al suelo. Me llevo la mano a la mejilla y noto que la tengo caliente. Raúl me coge del pelo como estoy en el suelo, empieza a tocarme las tetas por debajo de la camiseta. Chillo todo lo que puedo y miro a todos los chicos para ver si hacen algo, pero lo único que hacen es sobarse las pollas por encima del pantalón y mirara cómo este desgraciado intenta violarme. Miro a Alex otra vez y puedo ver que está tenso y que lo está pasando bastante mal. Pero entonces, ¿por qué no hace nada? ¿Por qué no le dice a Raúl que pare? Miles de lágrimas brotan de mis ojos. De repente, Carmen sale gritando.
-¿QUÉ COÑO ESTÁIS HACIENDO? ¿INTENTAIS VIOLAR A UNA CHICA? –De repente, su mirada se desvía  hasta pararse en su hermano. -¿Alex? ¿SE PUEDE SABER QUÉ COÑO HACES QUE NO ESTÁS INTENTANDO PARAR AL DESGRACIADO DE RAÚL?
-Carmen, ¿qué haces tú aquí?
-¿Este eran tus planes para no venir con nosotras? Muy bien Alex, te has lucido.
-¡He! ¡Dejad a la chica en paz! –Grita alguien corriendo hacia nosotros. Esa voz la conozco. ¡Es Kevin! Este llega y le pega un puñetazo a Raúl haciendo que me suelte. Al soltarme, me doy un fuerte golpe en la cabeza ya que me tenía agarrada del pelo. Corro hacia Carmen y me abraza muy fuerte mientras empiezo a llorar.
-¿Quién mierda es este tío? –Pregunta Alex.
-Se llama… Kevin… -Digo como puedo.
-¿Lo conoces?
-Sí.
-¡Kelia! –Kevin corre hacia mí y me abraza.- ¿Estás bien?
-La verdad es que no… -Dicho esto, rompo a llorar otra vez.
-Tienes sangre en el labio y en la ceja. Ven un momento a mi casa y te curo. –Yo solo asiento y, tras mirar una vez a Alex, me giro y empiezo a andar junto con Carmen y Kevin. 

CAPITULO 13

Al día siguiente me despierto por culpa de la alarma. La apago y me siento en la cama. ¿Dónde está Alex? Ayer… ayer lo hice después de mucho tiempo y… me encantó. Sus besos, sus manos recorriéndome el cuerpo…. Dios, fue alucinante. Me levanto de la cama y voy al baño. Me lavo la cara y voy a la habitación de mi hermana.
-Buenos días, dormilona. Venga, despierta.
-Un ratito más.
-No, venga arriba. –Le destapo y le hago cosquillas. Ella se remueve riendo y al final se levanta. Sonrío satisfecha y vuelvo a mi habitación. Decido ponerme la ropa que me compré ayer. Busco en las bolsas hasta que encuentro la ropa que me satisface: unos pantalones vaqueros de talle alto junto con un top negro y una chaqueta vaquera corta. Me pongo mis HURACHE negras  y me peino. Preparo los libros de las clases de hoy, los meto en la mochila y me la cuelgo en la espalda. Salgo de mi habitación y voy a la cocina, donde encuentro a Carmen.
-Buenos días, guapa.
-¡Guau! Estás… preciosa. –Dice Carmen con mucho entusiasmo y por un momento, me lo creo.
-Gracias. ¿Cómo has entrado?
-Tu padre se ha ido temprano y como me ha visto esperando me ha dejado pasar.
-Pues ya conoce a mi única amiga.
-Eso cambiará el sábado. Oye, ¿te vienes hoy a mi casa?
-No puedo, he quedado con el chico misterioso, ¿recuerdas?
-Bueno, pues después. De todas formas, ya te dije que iría yo contigo así que… después de ver quién es nos vamos a mi casa y estamos un rato. Puedo ayudarte con los deberes, si quieres.
-Genial. Muchas gracias, nena. ´
-De nada beba. Venga, vamos.
-¡Yoli nos vamos! –Digo lo bastante alto para que me oiga. Mi hermana corre hacia nosotras y Carmen la coge en brazos. Salimos de mi casa y cierro la puerta.


Por fin, hora del recreo. Llevo toda la mañana pensando en Alex. Estoy deseando verlo y hablar de lo que pasó anoche. Justo en ese momento pasa Alex con Raúl y sus otros amigos.
-Hola Alex, ¿podemos hablar? –Él se vuelve y me mira y con una brusquedad que me sorprende, me contesta:
-No puedo ni quiero hablar contigo. Pírate. –Dicho esto, se da media vuelta y veo como se ríe con Raúl y esté le pasa el brazo por los hombros y le choca los cinco. Yo, en cambio, me quedo ahí parada, mirando cómo se va con Raúl y los otros. Me voy a la mesa donde quedo con Carmen y veo que ella me está buscando con la mirada. Cuando me ve, me coge del brazo y me sienta en la silla de un empujón.
-¿Dónde estabas?
-Yo… estaba… -discuto entre mí misma si contarle lo que pasó ayer con Alex o no. Es mejor decírselo. Es mi mejor y única amiga y no puedo perderla.-Buscando a Alex.
-¿A mi hermano? ¿Por qué?
-Pues… -cojo aire- ayer vino a mi casa y nos acostamos. Yo estaba en toalla porque me acababa de duchar y cuando entré en mi habitación vi a Alex apoyado en mi armario. Habría entrado por la ventana… -Lo suelto tan rápido que me cuesta respirar. Miro a Carmen y espero a que diga algo. No sé si la he cagado o no pero tenía que contárselo.
-Alex y tú… ¿os habéis acostado? –asiento. ¡Eso es genial!
-¿Lo es?
-¡Pues claro! Ahora aparte de ser mejores somos cuñadas.
-Eh… hay un pequeño problema.
-¿Cuál?
-Que Alex y yo no estamos saliendo. Por eso lo estaba buscando, para hablar de lo de anoche y hablar sobre nosotros, pero…
-Pero ¿qué?
-Pero me ha dicho que no puede ni quiere hablar conmigo.
-¡Este tío es tonto! Voy a hablar con él. –Se levanta pero rápidamente la cojo del brazo y hago que se siente otra vez.
-Déjalo. Supongo que soy bastante “guarra” y gorda para que nadie se fije en mí. –Agacho la cabeza y aparto la mirada.
-Eso no es verdad, Kelia. Tienes que quererte más a ti misma y tener seguridad en ti.
-Es difícil cuando todo el puñetero instituto me insulta y me desprecia. Tengo que irme, nos vemos a la salida ¿vale? –Le doy un beso en la mejilla y me levanto. Salgo corriendo de la cafetería y sin querer me tropiezo con alguien.
-Perdón. Decimos al unísono y cuando levanto la cabeza veo a un chico rubio con ojos verdes.
-Ho… hola, soy Kelia.
-Yo soy Kevin. Espera, ¿tú eres Kelia? He oído hablar de ti.
-Seguro que cosas malas. A ver si adivino, ¿tú también piensas que soy una guarra? Pues te voy a dar un consejo: primero infórmate de lo que ha pasado de verdad y luego juzgas, porque yo no soy una guarra ni me he acostado con todos esos tíos. Así que si me vas a insultar o a despreciarme ahórratelo. –Dicho esto salgo corriendo y no puedo evitar que algunas lágrimas salgan de mis ojos. Puto Raúl, me ha jodido la vida. 

jueves, 24 de agosto de 2017

CAPITULO 12

Hemos echado una tarde genial. Primero hemos ido a comer al restaurante chino Fujillama, luego hemos ido a la heladería Kalúa y nos hemos echado algunas fotos. Después hemos ido al cine y por último a una pizzería. Ahora ya estamos en casa y estoy molida. Me voy directamente al baño, me quito la ropa y me meto en la ducha.
Salgo de la ducha y me envuelvo con una toalla. Salgo del baño y me voy a mi habitación. Cuando cierro la puerta, me quito la toalla y me quedo completamente desnuda. Cojo mi tanga de hilo negro y cuando voy a meterme en la cama, veo a Alex apoyado en mi armario.
-¿Qué haces tú aquí? –Pregunto tapándome con la manta. Él no responde, solo me mira. Cuando levanto la cabeza, veo que me mira con lujuria y deseo. Se acerca a mi cama y sin previo aviso me besa. Tardo varios segundos en reaccionar y cuando lo hago, paso mis brazos alrededor de su cuello y lo atraigo más a mí. Alex me tumba despacio y baja sus besos a mi cuello mientras que con las manos me toca las tetas. Sigue bajando los besos hasta mis pechos y se mete un pezón en la boca, lo succiona y me muerdo el labio para no gemir. Luego va a por el otro pezón y repite la acción. Tras varios segundos, vuelve a besarme pero esta vez con más ganas. Mientras lo hace, su mano viaja hasta mi intimidad, ya mojada,  empieza a frotarme el clítoris. Jadeo y arqueo la espalda. Alex sonríe en mitad del beso y baja directamente hasta mi vagina. Me quita el tanga y me abre de piernas para acto seguido meter su lengua en ella y llenarme de placer.
-Ahh…
Alex introduce dos dedos y empieza a penetrarme con ellos mientras que succiona mi clítoris. Cuando levanto la cabeza, veo que se ha sacado su enorme pene y se está tocando mientras me produce placer. De repente, Alex para y se quita. Me mira un segundo y saca un condón de su bolsillo trasero del pantalón. Se lo pone y se quita toda la ropa. Ahora estamos los dos desnudos y bastante excitados. Se coloca entre mis piernas, agarra su enorme pene y me lo mete de una sola embestida. Abro la boca para gemir pero Alex me calla con un beso. Empieza a penetrarme despacio, para no hacerme daño, pero rápidamente sus movimientos se intensifican y empieza a follarme más duro.
-Joodeer… -Cada vez son más fuertes las embestidas y yo cada vez estoy a punto de llegar al orgasmo. Alex me besa los pechos y yo hundo los dedos en su pelo. Me agarra del culo y puedo notar todo su pene dentro de mí.
-Alex… -Dicho esto, ambos llegamos al orgasmo. Se tumba a mi lado y ambos intentamos volver a respirar normal. Una vez que ya podemos respirar normal, se levanta a tirar el condón y vuelve a acostarse a mi lado. Me pasa el brazo por encima de la cabeza y me atrae hacia sí, haciendo que apoye mi cabeza en su torso. Estoy tan reventada que no tardo en quedarme dormida. 

CAPITULO 11

Nos hemos comprado de todo: faldas, camisetas, vestidos, pantalones etc. También nos hemos comprado pitillos y medias para el frío. Todavía nos queda ir al Pull and Bear pero sinceramente, estoy agotada. Estamos de camino, cuando, de repente me suena el móvil. Lo cojo y veo que es un Whatsapp del chico misterioso:
Número desconocido: Estabas muy guapa cuando nos hemos visto. Me han entrado ganas de hacerte mía… de nuevo.
-¿Qué te pasa, Kelia? Tienes la cara blanca. –Carmen para de andar y, a su vez, Alex se acerca a mí. Carmen, que no se le escapa nada, coge mi móvil y lee el mensaje del chico misterioso, aunque tengo una idea de   quién es. -¿De nuevo? ¿Es Raúl el de los putos mensajes?
-No… no lo sé.
-Dile de quedar.
-¿Qué? Ni de coña. –Decimos Alex y yo al unísono. Le miro sorprendida, igual que su hermana.
-¿Por qué no?
-Porque…
-Porque es peligroso, Carmen. Raúl me cae de puta madre, y eso que lo conocí ayer, pero si es él de los mensajes, será peligroso que queden. –Dice  Alex en mi salvación. ¿Por qué coño tiene que ser tan… bipolar?
-¿Y a ti qué más te da que sea peligroso? Has venido con nosotras porque te daba pena Kelia, Alex. No finjas que te preocupas por ella. –Dice Carmen y siento como un pedacito de mí, se rompe en pedazos.
-Pues haced lo que os de la puta gana, cuando vuelva a jugársela, no digáis que no os advertí. –Espeta tan frío y tan serio que me sorprende.

Alex no me quita el ojo de encima desde lo del mensaje y me estoy poniendo de los nervios. Nunca antes había sentido esa excitación y ese deseo hacia nadie. Con Raúl era diferente. Nos besábamos y me tocaba el culo pero no llegábamos a más, al menos en sitios públicos. Mi primera vez fue en un cuarto de la basura con Raúl porque en su casa estaban sus padres y en mi caso, a mis padres no les gustaba Raúl. Pero nunca había sentido esas ganas de tener a alguien dentro de mí como las que he sentido con Alex. Dios, ¿qué me está pasando? Ya me enamoré una vez pero no sentía esto. No sentía las ganas de besar a Raúl en todo momento como las que tengo con Alex. No sentía las ganas de cogerle de la mano para que todo el mundo nos viera. No sentía las ganas de pasar cada minuto, cada segundo del día con Raúl que las que siento con Alex. Suspiro y apoyo la cabeza en el cristal del bus. Me suena un Whatsapp así que lo abro.
Número desconocido: ¿Quieres saber quién soy? Mañana, en la puerta del instituto, tú y yo, solos. A las 15:00.
Le doy un manotazo a Carmen para que lea el mensaje y se lleva la mano a la boca. 
-Joder.
-¿Qué hago? ¿Voy?
-Sí, pero no vas a ir sola. Yo voy contigo. Estaré detrás del árbol que hay justo a la esquina.
-¿Y si es él? ¿Y si me hace algo?
-¿Crees que es capaz de pegarte?
-No lo sé. Ha cambiado mucho desde que no nos vemos. Es… otra persona.
-Alex, ¿te vienes mañana a ver quién es el de los mensajes?
-Paso. Ya tengo planes.
-Gracias por tu ayuda, hermanito. –Dice Carmen poniendo los ojos en blanco y yo suspiro.  Llegamos a la parada de esta mañana y vamos a recoger a mi hermana. Carmen y yo estamos hasta arriba de bolsas así que es Alex quien coge a mi hermana. Qué suerte tiene la jodía… Ojala yo pueda tocar esos brazos…. ¡Kelia, para! Me doy dos ostias mentalmente ante ese pensamiento y sigo caminando. Cuando llego a mi casa, me despido rápidamente de Alex y Carmen, abro la puerta y aprovecho que no hay nadie todavía para llevar las bolsas a mi habitación. Parece que el destino quiere que viva porque, justo cuando cierro la puerta de mi habitación, se abre la puerta principal y entran mis padres.
-¡Papá! –Corro hacia él y me hundo en un fuerte y apasionad abrazo. Cómo lo le echado de  menos. Mi hermana se une al abrazo y mi padre nos coge a las dos en brazos.
-Como os he echado de menos, mis pequeñajas…
-¡Oye! ¡Que ya no soy tan pequeñaja! Que tengo  7 años, papi. –Dice mi adorable hermana y yo me derrito.
-Es verdad, la pequeñaja es Kelia, entonces.
-¡Oye! ¡Que ya no soy tan pequeñaja! Que tengo 18 años, papi. –Repito lo mismo que ha dicho que mi hermana y hago pucheros, cosa que a mi padre le hace gracia ya que suelta una carcajada.
-Contigo no funciona, cariño.
-Mierda. –Digo entre dientes y me cruzo de brazos haciéndome la enfadada, como una niña pequeña.
-Bueno, ¿estáis todas listas? Nos vamos ya.
-Sí, estamos listas. –Meto mi monedero en el bolsillo trasero de mi pantalón y el móvil en el otro junto con las llaves y salimos. Por fin vamos a poder disfrutar un día en familia. Echaba de menos estar junto a mi padre. Trabaja mucho y encima trabaja en un chiringuito y viene a las 01:00 de la mañana y yo a esa hora estoy en el séptimo sueño. Mi padre saca las llaves de su Todoterreno negro y cuando estamos todos subidos, mi padre pone música. Por instinto, miro hacia atrás y veo a Alex parado a pocos centímetros de mi casa. Lo observo durante un minuto hasta que su mirada se cruza con la mía y tengo que apartar mis ojos de los suyos. Un escalofrío me recorre todo el cuerpo y cierro los ojos, cosa que me pone más nerviosa ya que unos ojos marrones oscuros aparecen observándome una y otra vez. 

CAPITULO 10

Llevamos más de una hora por el centro. Son las 11:30 y estamos tomando unos cafés en un bar cerca del centro comercial. Carmen y yo no hemos parado de reírnos y de decidir a todos los sitios a los que vamos a ir antes de irnos y, mientras tanto, Alex no ha dicho más de dos palabras en cada conversación. Camina con el móvil en la mano o alguna vez que otra se mete las manos en los bolsillos y no dice nada. Tengo que admitir que la presencia de Alex me pone bastante nerviosa pero al mismo tiempo me siento eufórica. Cuando nos acabamos los cafés, salimos del bar y nos paramos para volver a decidir a dónde vamos.
-Bien. Primero vamos al Primark, luego al Bershka y por último al Pull and Bear. ¿De acuerdo?
-Que sí, pesada. ¿Tantas vueltas dais las tías para ir de compras?
-Claro, hay que coger muchos modelitos y ropa bonita de todas las tiendas posibles. ¿Verdad, Kelia?
-Claro.
-Bueno, venga vamos. –Carmen me coge del brazo y literalmente tira de mí para ir lo más rápido posible. Cuando nos paramos en un paso de peatones, miro hacia atrás y veo que Alex no para de mirarme. Me ruborizo y me obligo a mirar hacia delante antes de que Carmen se dé cuenta. Cuando cruzamos, vamos corriendo y entramos en el centro comercial.

Tras diez minutos de búsqueda, por fin encontramos el Primark. Entramos y nos ponemos a buscar faldas, vaqueros, shorts, vestidos etc. Primero nos vamos a la sección de vestidos.
-¡Joder! –Carmen corre hacia un vestido color negro de tirantes. Le quedaría genial, aunque a ella le quedaría genial todo. Tiene un cuerpazo y  por un instante siento envidia de ella.
-Te quedará genial.
-¿Verdad? ¿Has visto alguno ya que te llame la atención?
-Todavía no he visto ninguno.
-Vamos a buscar uno para ti y nos lo probamos juntas.
-Vale.
-Esto es un coñazo. –Protesta Alex.
-Te aguantas, guapo. –Le dice su hermana sonriente. Él suspiro indignado pero no dice nada más. Camino por los pasillos y me detengo ante un vestido rojo precioso. Es de palabra de honor y en la cintura tiene un lazo negro. Me quedo fascinada.
-¡Ostia puta! ¡Qué buen ojo tienes para los vestido, tía!
-Me encanta. Pero… no me quedará bien.
-¿Qué dices? ¡Pues claro que te quedará bien! Cógelo y nos lo probamos.
-Está bien… -Lo cojo y los tres nos vamos a los probadores. La primera en entrar es Carmen. Tarda un minuto en ponerse el vestido. Cuando sale, me quedo sin habla. ¡Le queda muy bien!
-¿Os gusta?
-¡Me encanta!  Quédatelo.
-¡Vale! Cuando salga entras tú y te pruebas el vestido.
-Okey. –Dicho esto, ella vuelve al probador y de nuevo nos quedamos Alex y yo solos.
-Seguro que te queda genial ese vestido. –Suelta de repente.
-Gra… gracias. –Me sonrojo tanto que creo que mis mejillas van a estallar. Por fin Carmen sale y entro yo. Me quito la ropa y me pongo el vestido. ¡Vaya! La verdad es que me queda bastante bien. Cojo aire y salgo.
-¡Me encanta! ¡Te queda genial! –Exclama Carmen con una sonrisa en la cara.
¿Tú qué opinas, Alex?
-Estás… tremenda… quiero decir, tremendamente bien. –Parece que se pone rojo y esconde la cabeza. Sonrío satisfecha y vuelvo al probador.  Me estoy quitando el vestido cuando de repente Alex abre la cortina y entra en el probador.
-¿Qué coño…? –No me deja acabar porque me acorrala y me besa. Es un beso intenso lleno de deseo. Pega una mano a la pared de espejo y con la mano derecha me sube una pierna hasta su cintura y me aprieta el culo haciendo que mi zona íntima y la suya estén totalmente pegadas. Puedo notar su erección creciendo y eso me produce un gemido. Sube la mano hasta mis pechos y me los saca del sujetador. Baja sus besos a mi cuello y aterrizan en mis pezones, los cuales se ponen duros al sentir su lengua en ellos. Suelto otro gemido esta vez un poco más fuerte y él me tapa la boca con un beso.
-¿Alex? Alex, ¿dónde estás? –La voz de Carmen suena por el probador y me pongo tensa.-Kelia, ¿a dónde ha ido Alex?
-Ni… idea… Se habrá ido a la sección de hombre. Ve a mirar allí, ahora os busco.
-Vale. No tardes.
-Vale. –Abro un poco la cortina y cuando observo que se ha ido, me aparto de Alex y me pongo la ropa. -¿Se puede saber a qué coño ha venido eso?
-Tenía ganas de besarte. –Dice encogiéndose de hombros y sale del probador. -Date prisa, te espero a que te vistas.
Alucinada y agitada, me visto como puedo y doblo el vestido. Me arreglo un poco el pelo y salgo del probador.
-Vamos a buscar a tu hermana. –Digo en dirección a la sección de los hombres. Antes de dar dos pasos, Alex me coge del brazo.
-No le digas a nadie lo que acaba de pasar. Ni siquiera a mi hermana, ¿entendido?
-¿Por qué? ¿Te da vergüenza que sepan que te has liado con la gorda y la puta de instituto qué? –Digo en broma pero al ver que mira hacia otro lado, lo pillo enseguida.-Ah, ¿es eso? Pues no te preocupes que nadie sabrá que nos hemos liamos. –Digo tan cabreada que nada más lo digo, paso por su lado y me voy a buscar a Carmen. 

CAPITULO 9

Cuando me doy la vuelta, veo a Alex con una camiseta gris de tirantes, unos vaqueros azules y unos zapatos de punta negros. Va con dos chicos más. Uno rubio y el otro moreno.
-¿Alex? ¿No deberías estar en clase?
-Lo mismo os he preguntado. ¿Por qué no estáis en clase?
-Porque a Kelia le hacía falta salir y hemos decidido ir al centro.
-¿Y no podíais quedar por la tarde?
-No puedo, tengo que irme con mi familia a comer fuera. –Digo tan rápido que no sé cómo no he podido equivocarme.
-¿Cuál es tu excusa?
-No tengo excusa. No quería ir a clase y tres amigos me han invitado a dar una vuelta.
-¿Tres? Yo solo veo a…
-Aquí estoy. –Reconocería esa voz en cualquier parte. Se me tensa todo el cuerpo y no puedo casi respirar.
-¿Kelia? ¿Qué haces tú aquí? –No puedo hablar, no me salen las palabras. Estoy flipando. Después de dos años sin hablar y sin vernos, ¿es lo único que sabe decirme? Me encantaría pegarle tres ostias si mi cuerpo reaccionara.
-¿Os conocéis? –Pregunta Alex, el cual está un poco confundido, al igual que su hermana. Ella, por otra parte, me coge del brazo y hace que me dé la vuelta.
-¿Qué te pasa? Parece que hayas visto un fantasma.
-Es… él es… -Intento decir, pero no me salen las palabras.
-No jodas que ese de ahí es Raúl. –Yo solo asiento con la cabeza.-Joder. Qué buena puntería tiene mi hermano para escoger amistades. –Dice con ironía.
-Oye, Kelia, ¿estás bien? –Pregunta Raúl. ¿Será imbécil? Cojo aire y me doy la vuelta.
-¿Qué si estoy bien? ¡Pues no! ¡No estoy bien! ¿Cómo puedes ser tan cínico y tan… tan… hijo de puta? Después de dos putos años sin hablarnos y sin vernos y después de lo que me hiciste, ¿solo me preguntas si estoy bien?
-¿Y qué mierda quieres que diga?
-¡Pues que lo sientes! ¡Que sientes haberme arruinado la vida y sientes haber mentido e inventado cosas sobre mí! ¡Que sientes no haberme hablado después de lo que pasó! ¡Eso quiero! –Mis lágrimas no aguantan más y deciden salir y yo no las detengo. Hacía tiempo que no lo veía y ahora que lo veo… me da asco.
-A ver, ¿qué coño me he perdido? –Pregunta Alex, que ya está de los nervios por no saber qué está pasando.
-Pues que tu amiguito Raúl es el ex de Kelia y le hizo una putada bien grande. Estuvieron saliendo y cuando se acostaron, al día siguiente el gilipollas este lo estuvo diciendo por ahí.
-¿Y eso qué tiene de malo?
-No he terminado. Le estuvo contando a todo el mundo que Kelia quería hacer tríos con él y sus amigos, cosa que es mentira. Se estuvo inventado cosas de ella y las fue contando por todo el instituto y ahora todos en el instituto le hacen la vida imposible a Kelia por sus putas mentiras. –Explica Carmen por mí, cosa que le agradezco un montón porque si lo hubiera explicado, hubiera roto en llanto a mitad de la historia.
-Bueno, por lo menos tienes un buen recuerdo de nosotros, ¿no, Kelia? Nuestros cuerpos pegados, tu boca alrededor de mi… -No lo dejo acabar porque le doy una ostia. Al instante me arrepiento ya que él me la devuelve y acto seguido me empuja haciendo que me caiga al suelo y moleste a los demás pasajeros del bus.
-¡Kelia! –Carmen viene corriendo hacia mí y ayuda a levantarme. ¿Estás bien?
-Sí, sí…
-Te has pasado, tío. –Alex viene hacia mí y me acaricia el brazo. Siento un enorme cosquilleo y por poco no me caigo de nuevo. -¿Estás bien, Kelia?
-S…Sí, Estoy… bien.
-Voy con vosotras.
-¿Al centro? Sabes que vamos de compras, ¿no?
-Bueno, así yo podré comprarme algo también.
-¿Enserio te vas con ellas, tío? ¿No íbamos a ir a tomar cervezas y a ligar con algunas pavas?
-Id vosotros. Yo voy más tarde.
-Como quieras. Adiós. –Los  amigos de Alex, incluido Raúl se bajan en la siguiente parada. No me puedo creer que Alex vaya a venir con nosotras. Me estoy poniendo muy nerviosa y me sudan las manos. ¿Qué coño me pasa? Jamás me he puesto tan nerviosa como lo estoy ahora. Bueno, ahora sé que nos espera un día de compras muy intenso y, posiblemente, lleno de risas y diversión. 

CAPITULO 8

Ahora mismo estoy en mi habitación escuchando música con mi portátil y haciendo los deberes. Debo reconocer que no he parado de pensar en el chico de los mensajes. ¿Será verdad todo lo que me dice? ¿O simplemente se tratará de una broma? Joder, esto de no saber quién es me está matando. De repente me suena el móvil. Veo que es un Whatsapp de Carmen y lo abro.
Carmen: ¿Preparada para saltarlos las clases mañana?
Yo: No, pero no me voy a echar atrás.
Carmen: Perfecto. Te espero en mi casa a las 07:50.
Yo: Tengo que llevar a mi hermana al cole. ¿Te vienes y ya así nos vamos a la parada del bus que está más abajo del cole?
Carmen: Perfecto.
Yo: Una cosa, tengo que estar a las 15:00 a mi casa porque mi padre descansa y nos vamos a comer fuera.
Carmen: Okey. ¿Tu hermana a qué hora sale del cole?
Yo: Tiene comedor así que iré a por ella a las 14:55 y ya me voy para mi casa.
Carmen: Perfecto. Pues estoy en tu casa a las 07:45, levamos a tu hermana al cole y cogemos el bus hasta el centro y estamos allí hasta las 14:30 que es cuando pasa el bus que va desde Málaga hasta aquí. ¿Te parece bien?
Yo: Sí.
Carmen: Voy a preparar la mochila para hacer el paripé.
Yo: Yo también. ¿Con 50 euros tendremos suficientes?
Carmen: 50 euros tu y 50 euros yo.
Yo: Pues perfecto. Tengo que irme. Hasta mañana guapa.
Carmen: Hasta mañana reina.
Suelto el móvil y me pongo con los deberes. Siento una adrenalina en mi interior que nunca había sentido. Nunca he hecho ninguna locura ni nada de lo que las niñas de mi edad hacen. Me he acostado con un chico y al final terminé siendo la puta de Málaga. Creo que una escapada al centro mañana será lo mejor. Dejo los deberes, cojo mi pijama y me meto en la ducha.
Una vez duchada y cenada, subo a mi habitación y preparo las cosas para el “instituto”. Pongo la alarma a las 07:00 y me duermo en un santiamén.

Cuando suena la alarma ya estoy despierta y levantada. Al principio me quedé dormida en nada pero a las 01:00 o por ahí me desvelé y desde entonces no he pegado ojo. Apago la alarma y me voy al baño. Me lavo la cara y salgo. Decido esperar a las 07:30 para despertar a mi hermana. En el cole entran a las 09:00 pero ella tiene aula matinal pero casi siempre desayuna en casa. Cosa que no logro entender porque los bollos de aceite y azúcar del cole están que te mueres. Vuelvo a mi habitación y me visto. Hoy he decidido optar por un sujetador simple de color beige, una camisa lisa blanca, unos  leggins negros y mis Converses negras. Me peino y me hago una cola alta. Salgo de mi habitación y despierto a mi hermana.
-Buenos días, enana. Arriba, arriba.
-Buenos días. –Dice estirazándose.
-Venga, vístete que nos vamos. –Salgo de su habitación y suena el timbre. Abro y veo a Carmen con unos shorts estilo militar y una camiseta negra y sus HURACHE blancas.
-Buenos días, Kelia.
-Buenos días, Carmen.
-¿Lista?
-Mi hermana se está vistiendo. Pasa. –Me hecho a un lado y ella pasa. Mi madre está en la cocina y la ve.
-Hola, tú debes de ser Carmen. Soy Melisa, la madre de Kelia.
-Encantada Melisa.
-¿Vais a ir juntas al instituto?
-Sí mamá. Vamos a llevar a Yoli al cole y luego nos vamos.
-Sí, exactamente.
-Que alegría ver a mi hija contenta. Últimamente no sonríe mucho.
-Pues eso se acabó. –Yoli sale de su habitación ya vestida así que nos despedimos de mi madre y nos vamos.
Cuando dejamos a mi hermana en el cole, nos vamos a la parada del bus que hay más abajo, como habíamos planeado.
-¿Estás nerviosa?
-Mucho. Nunca le había mentido a mi madre.
-Será la última vez que le mientas. Te lo prometo.
-Vale. –Sonrío. Llegamos justo a tiempo. El bus llega a la misma vez que nosotras. Nos subimos y como no vemos ningún sitio libre, nos quedamos de pie agarradas a las barandillas. De repente, una voz hace que se me congele la sangre.
-¿Carmen? ¿Qué hacéis vosotras aquí? ¿No deberíais estar en el instituto? 

CAPITULO 7

En las tres primeras horas he recibido por lo menos 4 mensajes del chico misterioso. Todavía no sé quién coño es y me estoy cansando de tanto misterio. Ahora es la hora del recreo, por lo tanto estoy en la mesa de siempre junto con Carmen. No sé si contárselo o no. Así que decido por arriesgarme y contárselo.
-Carmen, ¿puedo confiar en ti?
-Pues claro, boba. ¿Qué pasa?
-Es que… esta mañana he recibido un mensaje de un número desconocido y sé que es un chico pero no me ha dicho quién es.
-¿Puedo ver los mensajes? –Saco el móvil y se lo doy. Ella lee con atención todos los mensajes y luego me mira. –Lo siento tía, no puedo ayudarte. No sé quién es.
-¿No reconoces el número?
-No.
-Bueno, da igual. Seguro que es una broma.
-O puede que alguien se interese de verdad por ti.
-Si claro. ¿Quién se va a interesar en una puta, guarra y zorra como yo?
-Sabes que no eres así. Ese Raúl es un cabronazo pero mientras que tú sepas lo que has hecho, lo que pienses los demás no importa.
-Sí que importa, Carmen. Todo el puto instituto cree que me he follado a todos los amigos de Raúl. Y, aunque no me hubiera acostado con él y nadie pensara que soy una puta golfa;  nadie querría salir conmigo. ¡Mírame! ¡Estoy gorda!
-Eso no es verdad. Estás genial. Y si estuvieras gorda, ¿qué más da? Lo importante es la personalidad y el corazón y si los tíos no ven lo preciosa que eres tanto por fuera como por dentro entonces es que son unos gilipollas cegatos que no entienden ni saben lo que es el amor.
-¿De verdad piensas todo eso? –Pregunto a punto de llorar.
-Pues claro que sí, tonta. Vamos a hacer una cosa. Mañana nos saltamos las clases y vamos de compras y este finde nos vamos de fiesta. ¿Te parece?
-No sé… nunca me he saltado las clases…
-Está bien hacer locuras de vez en cuando. Por favooor.
-Bueno, vale. Pero sólo esta vez.
-Trato hecho. –Levanta el dedo meñique y hago lo mimo para acto seguido  juntarlos y hacer una “Pinkipromis”  como lo llama ella.
-Bueno, mi clase empieza dentro de 5 minutos. Tengo que irme.
-Vale. ¿Hablamos por Whatsapp? –Pregunto mientras que recojo mis cosas.
-Claro. Hasta luego. –Me da un beso en la mejilla y se va sonriente. Cuando lo tengo todo recogido, voy para mi clase y antes de entrar, el móvil vibra. Lo cojo y abro el Whatsapp:
Número desconocido: Ojalá pudiera cambiarme por tu amiga y darte besos en la mejilla… y en otros sitios. Besos, preciosa.
¿Enserio? Cada vez me estoy rayando más con este chico. ¿Quién coño es? Decido contestarle:
Yo: ¿Se puede saber quién coño eres y cómo has conseguido mi número?
Miro a ver si le ha llegado para asegurarme de que no me ha bloqueado y cuando compruebo que le ha llegado, guardo el móvil y entro en clase.

CAPITULO 6

Una vez que he dejado a mi hermana en el cole, me voy para el instituto. Me pongo los cascos y me pongo mi música. Meto el móvil en el bolsillo y sigo caminando. Me da un poco de miedo tener una amiga después de todo lo que ha pasado. Soy muy confiada y ya me han traicionado muchas veces. Carmen se ve que es muy buena niña y se puede confiar en ella pero…  ¿Y si ha cambiado de idea y hoy ya no me habla? ¿Hará como lis antiguas amigas? No me extrañaría, una chica como ella no debe juntarse con alguien como yo. Suspiro y le doy una patada a una piedra. De repente me vibra el móvil. Lo cojo y veo que es un mensaje. Lo abro y me decepciono al ver que es de Vodafone. Lo vuelvo a meter en el bolsillo y sigo mi camino.

Ya en el instituto, me vuelvo a encontrar con las miradas e insultos de siempre. Cuando estoy a punto de subir las escaleras para ir a mi clase, escucho mi nombre. Cuando me doy la vuelta veo a Carmen corriendo hacia mí.
-¡Kelia! Hola. –Parece que haya corrido un maratón.
-Ho… hola.
-¿Qué pasa?
-Pensé que…
-Qué había cambiado de idea y te iba a dejar tirada ¿no?
-Bueno… Sí. –Admito.
-Pues te equivocas. De hecho, te he visto llevando a tu hermana al cole y te he llamado pero vi que tenías los cascos y como no tengo tu número pues…
-Te lo doy, si quieres.
-Espera. –Saca su móvil y lo desbloquea. –Dime.  –Le doy mi número y lo guarda como “Kelia Meja”. Me manda un Whatsapp y la agrego como “Carmen Beba”. Me hacía ilusión poder llamar a una amiga “beba” y he aprovechado esta oportunidad.
-Ya está. Tengo que irme a clase.
-Yo tengo que ver a hablar con mi hermano. ¿Nos vemos en la cafetería en la mesa de ayer?
-Sí. Allí estaré.
-Vale. Hasta luego. –Me da un beso en la mejilla y se va corriendo. Miro el móvil y veo que Literatura va a empezar dentro de 5 minutos así corro hacia mi clase. Llego a tiempo, pues el maestro de Literatura llega justo detrás de mí.
- Buenos días chicos. Vamos a empezar por leer el poema que Miguel Hernández le hizo a su gran amigo Juan Ramón Sijé. Melania, por favor lee el primer párrafo. –La chica nombrada, abre el libro por la página del poema y empieza a leer.
-En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha 
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien

tanto quería. –De repente me vibra el móvil. Con mucho cuidado de que no me pillen, lo desbloqueo y veo un Whatsapp de un número desconocido.
Número desconocido: Muy guapa en la foto de perfil. Tus labios deben de ser muy sabrosos. ¿Me dejas probarlos?
¿Qué coño…? ¿Quién es? ¿Cómo ha conseguido mi número? Estoy a punto de escribirle cuando el maestro de Literatura dice mi nombre.
-Señorita Collins, ¿puedes seguir con la lectura?
-Yo… eh… Me he perdido.
-Ya me parecía. Presta atención. Melania, continúa por favor. –Dicho esto, la chica continúa leyendo pero yo no presto atención. Mi cabeza está en el chico que me ha escrito. ¿Quién puede ser?

jueves, 13 de julio de 2017

CAPITULO 5


Después de cenar, visto a mí hermana y nos vamos a acompañar a Carmen a su casa. Está dos calles más debajo de la mía así que no estamos lejos. Por el camino, hablamos de los chicos más guapos del instituto, de nuestro futuro y de nuestros sueños Aunque nos conozcamos desde hace menos de 24 h, siento que con ella puedo ser sincera y me transmite mucha confianza. Cuando llegamos, Carmen llama a la puerta porque se le han olvidado las llaves. Un minuto después, se abre la puerta y mis ojos se abren como platos.
-¡Alex! ¡Vístete por Dios!
-Estaba en la ducha. Da gracias de que me haya puesto una toalla. –Dice haciéndole un hueco a su hermana para que pueda pasar.  Está mojado y con tan solo una toalla alrededor de su cintura. Me pongo colorada como un tomate y aparto la vista de su cuerpo.
-Bu… bueno. Ya nos veremos mañana en el instituto.
-¡Hasta mañana, Kelia! –Grita Carmen desde el interior de su casa. Cojo a Yolanda en brazos y me doy la vuelta. Empiezo a caminar hacia mi casa cuando de repente un escalofrío recorre toda mi columna vertebral. Me doy la vuelta y veo que Alex todavía sigue en la puerta, mirándome. Dios, tiene un cuerpo de escándalo. Esos abdominales son tan… ¡Kelia, por favor! ¿Qué coño dices? Está claro que Alex es mucho para mí. Suspiro y me voy a casa.

A la mañana siguiente, me levanto con las mismas ganas que el día anterior. Por mucho que haya conseguido una amiga, no quita que medio instituto me haga la vida imposible. Voy a la habitación de mi hermana y la despierto.
-Peque, levántate que tenemos que irnos.
-Mmm… -Es lo único que dice. Luego, se da media vuelta y sigue durmiendo.
-Vamos, arriba. O vendrá la bruja piruja y te convertirá en sapo.
-¡No! –De un salto se levanta de la cama.- ¿Lo ves? Ya estoy despierta y levantada.
-Genial. Ahora vístete y desayuna. Cuando ya estemos las dos listas nos vamos.
-Vale pero por favor, tata, no llames a la bruja piruja… -Suplica medio llorando. Yo la abrazo y le doy un beso.
-No voy a llamarla, te lo prometo.
-¡Biien!
-Venga, vístete. –Salgo de la habitación de Yoli y voy a la mía. Abro el armario y rebusco entre mi ropa. Tras varios minutos, decido ponerme un pantalón vaquero negro y una camiseta también negra de tirantes y con la palabra KISS ME en blancas. Me pongo mis manoletinas blancas y me peino. Cojo mis cosas y voy a la cocina.
-Buenos días.
.Buenos días hija. Yoli me ha dicho que tienes una nueva amiga.
-Sí. Se llama Carmen.
-Anda, eso es genial. Me alegro mucho, hija.
-Gracias mamá. –Le doy un beso en la mejilla.- ¿Y papá?
-Trabajando. Mañana descansa así que iremos a comer por ahí.
-Genial. Yoli venga, coge tus cosas y nos vamos.
-Vale tata. –Corre hacia su habitación y cinco segundos después vuelve con su mochila.
-Hasta luego mamá.

-Adiós mis niñas.  –Y dicho esto, cierro la puerta tras de mí y nos vamos hacia el cole. 

sábado, 1 de julio de 2017

CAPITULO 4


Cuando llega la hora de la salida, espero a Carmen en la puerta del instituto. Después de esperar 10 minutos por fin sale.
-Perdón, estaba hablando con mi hermano.
-Tranquila, no pasa nada. ¿Vamos?
-Sí. ¿Está lejos el cole de tu hermana?
-Que va, está aquí al lado. –Nos ponemos en marcha y para hacer menos aburrido el camino ponemos música. Exactamente TODAS las canciones de Daddy Yankee, ya que a ella le encanta. Cuando llegamos, mi hermana está esperando en la puerta con su profesora.
-¡Tata! –Grita corriendo hacia mí. La cojo en brazos y le doy un beso en la mejilla.
-Enana, te presento a mi nueva amiga Carmen. Carmen, ella es mi hermana Yolanda.
-¡Que mona por Dios! –Le coge un moflete y le da besos por toda la cara.
-Tata, nunca había visto a una amiga tuya. ¿Son todas tus amigas igual de guapas? –Cuando termina de preguntar eso la bajo de mis brazos y me pongo la mochila bien.
-¡Tú sí que eres guapa! –Sale Carmen en mi defensa al ver que estoy triste. Ahora es ella quien coge a mi hermana y nos ponemos camino a mi casa.


Estamos en mi casa, mi hermana se ha quedado frita y ahora estamos en mi pequeña terraza bebiendo una cervecita.
-A ver, dime, ¿qué es lo que se dice de ti? –Pregunta Carmen, mirándome directamente a los ojos.
-A ver… -suspiro.- Hace 2 años, cuando pasé a tercero, tenía un novio llamado Raúl. Lo conocí por Instagram y empezamos a hablar. Después de dos días le di mi Whatsapp y empezamos a tontear. Nos llamábamos todas las noches hasta que un día quedamos en persona. Nos besamos por primera vez y después empezamos a salir. Después de un mes de estar juntos decidí que era hora de hacerlo con él así que lo hice. Después de eso él estaba muy raro, apenas me contestaba a las llamadas y no me hablaba. Dos días después me pidió solicitud un amigo suyo en Instagram. Lo acepté y me habló por privado. Me dijo que Raúl le había contado que lo habíamos hecho y que si podía hacerlo con él. Al principio me lo tomé a broma y le seguí el juego pero, al día siguiente tenía 4 solicitudes más: dos de sus amigos y otras dos de chicos que no conocía. Acepté todas y me empezaron a hablar por privado y a preguntarme si la chupaba bien, que si me gustaba la doble penetración etc.
-Joder, ¡que cabrón!
-Más tarde se corrió la voz de que lo había hecho y empezaron a inventar cosas como que lo he hecho con Raúl y con Óscar, un amigo suyo del equipo de fútbol y más cosas… -No puedo aguantar más y me pongo a llorar. No puedo mirarla a los ojos porque me da vergüenza. No quiero que piense como los demás y me da miedo que se aleje como todas mis antiguas amigas.
-He, mírame. –Me coge la barbilla y hace que le mire a los ojos. – Tranquila, voy a seguir siendo tu amiga y ¿sabes por qué? –Niego con la cabeza.- Porque eres una buena persona y n pienso que seas una guarra. Todas las parejas follan, eso no se puede evitar. ¿A quién no le ha dado alguna vez un calentón? Sí se puede evitar con quien lo haces y también se puede evitar el decir con quién lo has hecho. Pero no todas las personas son iguales y mucho menos los tíos. Tú puedes quedarte callada o contárselo a alguien de confianza que sabes que no dirá nada a nadie pero él no puede quedarse callado y se lo tiene que contar a todo el mundo para hacerse el machito.
-Gra… gracias. No sé qué decir.
-Puedes darme un abrazo y confiar en mí. A partir de ahora seré tu pañuelo de lágrimas y tu diario secreto andante. –Me sonríe y me abraza. Le devuelvo el abrazo un poco tímida y sonrío.
-Bueno…
-¿A qué hora viene tu madre?
-Sobre las 00:00 pero si quieres puedes irte a tu casa antes.
-Vale. A las 22:00 me voy.
-Genial.

Y así pasamos la tarde, hablando de nuestras vidas, contándonos nuestros secretos más íntimos y riéndonos de nuestras anécdotas más humillantes. Y es que después de mucho tiempo, por fin siento que tengo a una amiga de verdad. 

CAPITULO 3


Hora del recreo. Hora que se convierte en un infierno para mí ya que siempre me siento sola en una mesa al final de la cafetería. Cojo mi desayuno (una manzana y un yogurt natural) y me voy a mi queridísima mesa. Saco el móvil y veo que tengo un Whatsapp, lo cual es extraño porque nadie me habla y si me hablan-en rarísimas ocasiones- es para que les deje los deberes. Abro el Whatsapp y veo que es de mi madre:
Mamá: Hoy llego tarde de trabajar, tenéis pollo en la nevera. Solo hace falta calentarlo. Cuida de tu hermana y a las 21:00 tiene que estar en la cama. Llegaré sobre las 00:00. Te quiero.
Suspiro y dejo el móvil. Le pego un bocado a la manzana cuando oigo que dicen mi nombre.
-¡Kelia! –Me doy la vuelta y veo a Carmen corriendo hacia mí.
-Ho… hola Carmen.
-¿Qué haces aquí sola? –Pregunta sentándose en la silla que hay al lado mía.
-¿Qué haces?
-Sentarme, ¿por qué?
-No, digo que qué haces sentándote conmigo. ¿Sabes que casi todo el instituto me odia? Te podrían mirar mal.
-Pues que me miren como quieran. Eres la primera amiga que he hecho en este instituto y me has caído genial. ¿Por qué no iba a sentarme contigo en el recreo?
-Porque podrían decirte algo o podrían mirarte mal. Es mejor que te pongas en otra mesa, no me enfadaré.
-¿Quieres dejar de rayarte tanto? Me quedo contigo y punto.
-Vale… -Acepto no muy convencida.
-Me han elegido como delegada de clase. ¡El primer día! Y creo que les he caído bien a toda la clase.
-Por lo que veo, el director no me ha hecho caso.
-No. Pero no te preocupes, me siento genial en mi clase. Por ahora, sólo es el primer día así que…
-Es genial. Me alegro por ti.
-Gracias. –Va a decirme algo cuando un grupo de chicas se acercan a nosotras.
-La nueva, ¿qué haces con esta? –Me señala.
-Es mi amiga. ¿Algún problema?
-¿Tú amiga? ¿Sabes lo que se dice de ella? Es mejor que te asocies con gente como nosotras.
-¿Y vosotras quienes sois?
-Ésta es Karen –señala a la chica que está a la izquierda.- Ella Sofía – ahora señala a la chica de la derecha- y yo soy Emily.
-Bueno, pues yo soy Carmen y yo soy quién decido con quién juntarme y con quién no. Y he decidido que me siento con mi AMIGA Kelia así que… gracias por el consejo pero estáis molestando. Adiós –Carmen se da la vuelta y empieza a hablarme como si nada pero yo sigo boquiabierta. Me sorprende como le ha plantado cara a Emily.
-Gra… gracias. –Digo aún sorprendida.
-No tienes que darlas. Oye, ¿te apetece que quedemos después de clase?
-¿Quieres quedar conmigo? –Pregunto sorprendida.
-Sí, es lo que hacen las amigas ¿no?
-Hace mucho que dejé de tener amigas y a no ser que quieras hacer de niñera conmigo cuidando a mi hermana pequeña, no puedo quedar hoy.
-Pues de niñera se ha dicho. –Dice antes de pegarle un bocado a su bocadillo de atún con queso y mayonesa. –Por cierto.
-Dime.
-¿Qué es lo que se dice de ti?
-Esta tarde te lo cuento, ¿vale?
-De acuerdo. Pero que sepas que sea lo que sea que hayas hecho, voy a seguir siendo tu amiga.
-Eso espero. –Lo digo casi en un susurro. Más para convencerme a mí que a ella.


jueves, 22 de junio de 2017

CAPITULO 2


Cuando dejo a mi hermana en el cole, me voy hacia el instituto. Una vez que ya estoy en la puerta, Sara, una de mis antiguas amigas se me acerca.
-Hola Kelia, ¿cómo llevas el curso?
-Bien.
-Te recuerdo que no puedes repetir más veces o de lo contrario te echaran del instituto y tendrás que ser camarera o barrendera… como tu padre.
-No voy a repetir y si te has acercado para reírte de mí ya te puedes dar media vuelta.
-Lo que tú digas… repetidora. Te veo con 20 años en el instituto todavía… que pena das. –Y dicho esto, se ríe y se da media vuelta. Cabizbaja, subo hasta mi clase y me siento en mi sitio, al final de la clase. Saco mi móvil y me meto en Instagram. No tengo muchos seguidores pero es mejor eso que no tener ninguno. De repente alguien me coge el móvil y cuando voy a soltar un insulto me doy cuenta de quién ha sido.
-¿Qué hace usted con el móvil en clase, señorita Collins?
-Yo… eh… -Balbuceo.
-Eso me parecía. Al despacho del directo.
- Pero… maestra… yo…
-Ahora. –Suspiro y de mala gana cojo mis cosas. Cuando levanto la cabeza veo a toda la clase mirándome e incluso diría que algunos hasta sonríen. Salgo de la clase comienzo a andar por el largo pasillo. ¿Por qué todo me pasa a mí? ¿Por qué pensaría que repetir sería algo bueno? ¿Por qué pensaría que este año iba a ser mejor? ¿Por qué todo el mundo me llama repetidora? Vale, repetí 3º pero eso fue el año pasado. Ahora estoy en 4º y me va mucho mejor. ¿Por qué nadie puede olvidarlo? De repente tropiezo con alguien y cago al suelo.
-Joder, lo siento mucho. ¿Estás bien?
-Sí sí, estoy bien… -Cuando levanto la cabeza veo a una chica con los ojos verde, pelo rubio y corto, un poco más abajo de los hombros;  alta, diría que unos 1´65 metros. Tiene los brazos delgados y un cuerpo de escándalo. Va vestida con unos shorts azules y una camiseta de palabra de honor blanca y unas VANS negras.
-Espera, te ayudo. –Me da la mano y me ayuda a levantarme. - Soy Carmen.
-Me llamo… Kelia, Kelia Collins.
-Encantada, Kelia. Estoy buscando el despacho del director. Soy nueva en la ciudad.
-Yo voy de camino. Puedes venir conmigo, si quieres.
-Me parece bien.
-Vale. Vamos. –Me empieza a hablar de su vida y de cómo ha acabado en Málaga. Al parecer ella había nacido en Fuengirola pero a los 3 años tuvo que mudare a Italia porque sus padres se habían casado y querían irse de luna de miel pero al parecer, le gustaron tanto Italia que decidieron quedarse allí. El año pasado fue su último año en el instituto Lycée Chateaubriand. Ahora que sus padres se han divorciado, su madre quiere volver a España y según me ha contado Carmen, su madre le había dicho que es mejor que se mudaran al Puerto de la Torre. También me ha contado que tiene un hermano mayor de unos 20 años llamado Alex.
Cuando entramos al despacho del director, señor Taner está hablando por teléfono.
-Señor, me han… -Me interrumpe el sonido de la puerta abriéndose.  Cuando me doy la vuelta, me quedo sin respiración durante varios segundos aunque para mí parece haber sido varios minutos. Apoyado en el marco de la puerta hay un chico musculoso, moreno, ojos marrones oscuros, alto, unos 1´70 metros aproximadamente. Lleva una camiseta de manga corta gris y unos pantalones cortos de chándal del mismo color y en la mano lleva una mochila negra.
-Perdón por llegar tarde.
-No pasa nada señor…
-Carvajal. Alexandro Carvajal.
-Oh, veo que ya están aquí los alumnos nuevos.
-Sí, señor director. Este es mi hermano Alex y yo soy Carmen. –Interviene ahora mi… ¿amiga? Supongo que sí. Ya no sé a quién decirle amiga y a quién no…
-¿Y usted, señorita Collins? ¿Por qué está usted aquí?
-Pues… es que… estaba en clase y como no venía la maestra pues… cogí el móvil pero estaba tan concentrada en él que no vi a la maestra entrar…
-Bueno, pues que sea la última vez que coge usted el móvil. Puede regresar a su clase.
-De acuerdo. Por cierto, puede meter a Carmen en mi clase si quiere, ya nos conocemos.
-Lo tendré en cuenta, señorita Collins. Puede irse.

-Sí señor. –Y tras decir eso, salgo del despacho y por fin puedo respirar con regularidad de nuevo. Será difícil concentrarme después de ver como esos ojos marrones me observaban…